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Conquista criminal, no proceso “civilizatorio”

El inédito reconocimiento del rey Felipe VI sobre los abusos que cometió España durante la Conquista de América provocó una fuerte polémica en el país europeo, debido a que políticos reaccionarios insisten en negar los crímenes ocurridos en esa época, y afirman que fue un proceso “civilizatorio”

Molesta el abanico de la derecha y extrema derecha española, porque el rey Felipe VI reconoció la barbarie de los conquistadores de la península en el proceso de reducir a los habitantes autóctonos de América, algo ya reclamado por importantes figuras de nuestro continente, como en el 2019 por el entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y subrayado por su sucesora la actual mandataria, Claudia Sheinbaum, quien por ese motivo no invitó a España a su toma de posesión.

Fray Diego de Landa arroja a las llamas, uno tras otro, los libros de los mayas. El inquisidor maldice a Satanás y el fuego crepita y devora. Alrededor del quemadero, los herejes aúllan cabeza abajo. Colgados de los pies, desollados a latigazos, los indios reciben baños de cera hirviente mientras crecen las llamaradas y crujen los libros, como quejándose.

El inédito reconocimiento del rey Felipe VI sobre los abusos que cometió España durante la Conquista de América provocó una fuerte polémica en el país europeo, debido a que políticos reaccionarios insisten en negar los crímenes ocurridos en esa época, y afirman que fue un proceso “civilizatorio”.

Pepa Millán, portavoz del partido ultraderechista Vox en el Congreso, afirmó que la Conquista española fue «la mayor obra evangelizadora y civilizadora de la historia universal, y eso lo hizo la Corona española».

Pese a las evidencias históricas sobre las matanzas, la destrucción de templos y ciudades y el saqueo de bienes, la dirigente aseguró que España respetó «los derechos y la dignidad de todos los súbditos de la Corona».

Esta noche se convierten en cenizas ocho siglos de literatura maya. En estos largos pliegos de papel de corteza hablaban los signos y las imágenes contaban los trabajos y los días, los sueños y las guerras de un pueblo nacido antes que Cristo. Con pinceles de cerdas de jabalí, los sabedores  de cosas habían pintado estos libros alumbrados, alumbradores, para que los nietos de los nietos no fueran ciegos y supieran verse y ver la historia de los suyos, para que conocieran el movimiento de las estrellas, la frecuencia de los eclipses y las profecías de los dioses, y para que pudieran llamar a las lluvias y a las buenas cosechas de maíz.

Alberto Núñez Feijóo, líder del derechista Partido Popular, tristemente célebre por sus gobernanzas corruptas, advirtió que «hacer ahora un examen, en el siglo XXI, de las cosas que ocurrieron en el siglo XV, es un disparate».
También consideró que los dichos del rey deberían contextualizarse, ya que no se trató de una declaración formal, sino de una charla con el embajador de México en España, en el marco del recorrido que ambos realizaron en la muestra ‘La mitad del mundo. La mujer en el México indígena’, celebrada en el Museo Arqueológico Nacional de la capital española.

Por otra parte, la portavoz “popular” en el Congreso, Ester Muñoz, afirmó que «la Corona garantizaba la protección de los indígenas», pero añadió que eso no quiere decir que «al margen de esas leyes que protegían a los indígenas, no se produjeran abusos», pero de ninguna manera cabe la posibilidad de «pedir perdón», como ha exigido México.

«Los españoles estamos muy orgullosos del legado que dejamos en Hispanoamérica, solo hay que ver la diferencia que hay entre los países a los que fuimos los españoles y a los que fueron los británicos. En Hispanoamérica no hay guetos, no hay reservas, hay un legado histórico, cultural, económico, social, de hermandad entre los pueblos y con España también», trató de hacer creer.

Al centro, el inquisidor quema los libros. En torno de la hoguera inmensa, castiga a los lectores. Mientras tanto, los autores, artistas-sacerdotes muertos hace años o hace siglos, beben chocolate a la fresca sombra del primer árbol del mundo. Ellos están en paz, porque han muerto sabiendo que la memoria no se incendia. ¿Acaso no se cantará y danzará, por los tiempos de los tiempos, lo que ellos habían pintado?

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció que las declaraciones que hizo el rey Felipe VI sobre los abusos que España cometió durante la Conquista representan un acercamiento entre ambos países después de años de tensión bilateral por las narrativas colonialistas predominantes. Y explicó:

«Puede uno decir: ‘no fue todo lo que hubiéramos querido’, pero sí es un gesto de acercamiento, un reconocimiento de excesos, de extermino que hubo durante la llegada de los españoles».

En ese sentido, Sheinbaum recordó que la relación bilateral se enfrió desde que España ni siquiera respondió la carta que López Obrador envió en el 2019 y en la que explicaba por qué era necesario que España se disculpara por sus crímenes.

También consideró que ese silencio contrasta con lo que Felipe VI declaró. «Creo que hay que reconocerlo y seguir avanzando en el diálogo (…) hay que seguir trabajando con este proceso de reconocimiento de las grandes civilizaciones que existieron en Mesoamérica y en otros lugares de América», señaló al destacar que la derecha española criticó duramente al rey porque quiere imponer una falsa versión histórica.

«Hay esta idea de que aquí eran bárbaros y allá civilizados (…), hay muchos españoles que todavía creen eso de que aquí había barbarie, cuando aquí había civilizaciones extraordinarias que son la esencia de lo que somos los mexicanos», añadió la mandataria.

Cuando le queman sus casitas de papel, la memoria encuentra refugio en las bocas que cantan las glorias de los hombres y de los dioses, cantares que de gente en gente quedan, y en los cuerpos que danzan al son de los troncos huecos, los caparazones de tortuga y las flautas de caña.

°1582 Maní Se equivoca el fuego en Los nacimientos, de Eduardo Galeano

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