En tiempo de crisis el ahorro vale por dos
La falta de fluido eléctrico implica muchos problemas que diría casi todos los cubanos o residentes en la Isla sufrimos a diario como calles oscuras, redes de comunicación apagadas, hogares sin corriente, industrias paralizadas, y también equipos de bombeo de agua sin poder funcionar

Y es que los apagones hasta cierto punto se pueden amortiguar con lámparas y ventiladores recargables, cocinas de gas, carbón o leña; sistemas de energía renovables como la solar y la eólica, pero, ante la falta de agua, ¿cómo ingeniárnosla para producirla?
Con el uso de plantas eléctricas, baterías y paneles solares es posible generar energía dentro de las casas, hospitales, centros de elaboración; sin embargo cuando no hay fluido en las zonas de bombeo ni combustible para la movilidad de las pipas cisternas la situación del agua se nos va de las manos.
De ahí la importancia de preservar la poca que tenemos en nuestras cisternas y depósitos en altos, evitando que se desborden tanques cuando se pone el motor, chequeando fugas en pilas e inodoros, controlando la cantidad a utilizar a la hora del baño o en la higienización de los espacios.
Siempre habrá sorprendidos con nuestro título pues dirán, cómo podemos ahorrar lo que no tenemos, sin embargo, hoy día existen muchos lugares donde el agua cae a cantaros desde azoteas, o corren ríos a mitad de calles, problema que recae también en los organismos responsables de dicha infraestructura.
El problema del acceso al agua potable en toda Cuba se ha agudizado por el deterioro de las instalaciones y costosos equipos de bombeo que no se libran del daño del bloqueo económico, comercial y financiero recrudecido por el gobierno de los EE.UU.
A eso se le suma, la dura crisis energética nacional, lo cual implica que sin generación no es posible echar a andar estas bombas de agua y tristemente son muchas las localidades donde no llega el agua potable durante días y semanas, hecho que afecta seriamente la calidad de vida y salud de la población.
El agua no es un recurso natural infinito. De ahí la importancia de gestionarla de forma racional. Tres cuartas partes del Planeta Tierra están cubiertas de agua, sin embargo, solo el 0,007 por ciento es apta para nuestro consumo.
