Luces de fiesta

luces

Sin estar de espaldas a todo lo que se orquesta contra Cuba; sin desconocer un ápice de la truculencia macabra que en vano proyectan contra ella, el pueblo cubano prepara su fiesta.

Muchas razones tiene la Isla Meñique para celebrar. Palpables todas; invisibles solo para quienes se niegan a ver; envidiables para no pocas naciones del mundo, muchas de las cuales han sido asistidas por la generosidad cubana, en el nombre de sus médicos, y también de otros expertos. A pesar de abusivas políticas, propias de los viles; de malogrados intentos de borrar de la faz del Caribe el espíritu siempre empinado de su pueblo, Cuba respira, respira con salud, y eso les duele.

No listaríamos logros, porque un pueblo informado sabe de cada una de las buenas nuevas en las que trabajan unidos, Partido y gente común. Aunque para ruborizarnos de orgullo valdría decir, por ejemplo, que son muy pocos los cubanos que aún no llevan en su brazo el líquido salvador de Abdala o Soberana. Y que en breve todos estaremos inmunizados contra esa pesadilla cuyo fin muchos seres humanos no alcanzan a ver.

Aperturas responsables tienen lugar y la gente retoma sus aplazados sueños y «€“aunque con nasobuco y otras precauciones»€“ vuelve a ver de noche el mar, o regresa a espacios que un tiempo atrás quedaron prohibidos, por el bien común.

La cultura va aquí, siempre, por más. A veces se le juntan los espacios porque ella es alimento, y a los cubanos la fruta no se nos «acaba en la cáscara»».

La 14 Bienal de La Habana está a las puertas y más de 300 participantes del orbe se aprestan a conformarla. Espoleados por los mismos que buscan la asfixia de Cuba, los hay ilusionados con hacerla fracasar. Pero es mayor la cifra que la resguarda. Por día crecen listas internacionales que le dan Sí, y nosotros, el derecho a ser parte de la gran fiesta.

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