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Como sacerdocio la Medicina

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A diario la vida nos abre puertas, en mi adolescencia tuve la oportunidad de pertenecer al Primer Contingente del Destacamento de Ciencias Médicas «Carlos Juan Finlay Barrés«, un nuevo ejército de las batas blancas que se disponía a cumplir la misión encomendada por la máxima dirección de la Revolución: «Hacer de Cuba una Potencia Médica Mundial».

Han transcurrido casi cuatro décadas y recuerdo el momento cuando ante el llamado de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, profesionales de la salud y mis profesores del Instituto Preuniversitario «Rubén Martínez Villena» de Caibarién, se personaron en las aulas para explicarnos la valía de esta profesión, y comprometer así a quienes desde ese momento acogieron como suya…la Medicina.

Muchos de mis condiscípulos aunaron filas convencidos de su aptitud para tal desempeño. Yo con apenas 18 años de edad decidí otro destino profesional, segura de que para convertirme en médico necesitaba una gran vocación, a la que sumaría una cuota de»  abnegación, sensibilidad, entrega personal, incondicionalidad y altruismo.

Transcurrió el tiempo, y mis compañeros de estudios se formaron como excelentes doctores en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, la mayoría recibieron su titulo casi en la escalerilla del avión que los llevaría a cumplir su primera misión internacionalista.

Muchos de ellos a casi cuarenta años del ejercicio de la profesión cuentan con un sin número de colaboraciones médicas en las zonas más recónditas de nuestro país y del planeta, sus canas destellan ahora, en comunión con su edad la gratitud de quienes sin reembolso monetario alguno han visto salvadas sus vidas o las de algún familiar.

Son mis condiscípulos del preuniversitario parte de esos galenos que hoy regresan con el orgullo del deber cumplido a la patria, y en ocasiones con la tristeza de dejar atrás a sus pacientes pobres por la prepotencia de presidentes marionetas de los Estados Unidos.

Este 3 de diciembre, Día de la Medicina Latinoamericana me inspiro en mis compañeros del Pre, y los admiro por acogerse a la oportunidad de integrar el Primer Destacamento de Ciencias Médicas, iluminados todos por el ejemplo de quien le diera nombre a esta legión de galenos cubanos, el eminente doctor y científico camagüeyano Carlos Juan Finlay Barrés.

Mis condiscípulos del Preuniversitario, esos a los que Fidel llamó a ser»  soldados de la medicina, a formarse con rigor científico y profesional, esos caibarienenses, cubanos, que cada día enaltecen a nuestra patria en el mundo, y»  llevan como único hábito su bata blanca, y como sacerdocio la más humana de las profesiones: La Medicina.

Foto tomada de Internet

Yudith Delgado Rodríguez

Yudith Delgado Rodríguez

Periodista, directora, locutora y guionista en CMHS Radio Caibarién.

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