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Hay fechas que se quedan en el cuerpo…

Desde la experiencia personal y con mirada periodística, presentamos un trabajo especial que destaca el desempeño cotidiano de los profesionales de la salud en el hospital de Caibarién. Todos los detalles en el siguiente trabajo de Manuel Eduardo Jiménez

Hay fechas que se quedan en el cuerpo y en la memoria. El 25 de diciembre sufrí un accidente. Una caída sencilla, de esas que parecen no tener demasiadas consecuencias, pero que en mi caso dejó fracturas y un proceso inesperado. Días después, el 28 de enero, fui operado. Y junto al dolor y la incertidumbre, apareció una realidad que merece ser contada.

Al frente de esa cirugía estuvo el doctor Yuniesky Rojas Véliz, ortopédico, acompañado por Tahimi, Alexis y todo un equipo del salón de operaciones de Caibarién. Profesionales que trabajan cada día en condiciones complejas, marcadas por la escasez de recursos y las tensiones propias del sistema de salud, pero que no abandonan su responsabilidad esencial con cada paciente.

Porque ejercer la medicina hoy implica mucho más que conocimientos científicos. Implica resistencia, sensibilidad y un compromiso cotidiano que rara vez se ve, pero que sostiene vidas. En los salones de operaciones, en los pasillos, en las guardias interminables, se toman decisiones donde están en juego el dolor, la esperanza y el futuro de las personas.

Este es también un trabajo profundamente humano. Yuniesky está próximo a ser padre por tercera vez, y esta vez llegará su primer varón. Como él, muchos profesionales de la salud combinan la presión del hospital con la vida familiar, y aun así permanecen firmes, concentrados, responsables.

Historias como esta no son excepciones. Forman parte de la cotidianidad del hospital de Caibarién, donde el sistema de salud se sostiene, día tras día, gracias al esfuerzo colectivo de sus trabajadores.

Imagen: Archivo CMHS.

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