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Escuela cubana: grupos escolares bajo la lupa

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Una investigación dada a conocer recientemente en el ciberespacio, la Tesis doctoral de Enrique Torralbas Oslé, Presidente de la Sociedad Cubana de Psicología, confirma cuánto puede tributar la cohesión del grupo escolar a sus resultados académicos, y de ello, derivan otras interesantes inferencias.

Relación entre cohesión grupal y rendimiento escolar en grupos de enseñanza media y enseñanza media-superior es el título de la indagación del también Máster en Psicología educativa.
 
El ya doctor en Ciencias Psicológicas estudió, entre 2017 y 2019, un total de 1556 estudiantes, de 53 grupos repartidos en 23 escuelas capitalinas de las enseñanza media y media-superior, y constató que, desde sus individualidades, los muchachos, como tendencia, perciben su grupo como un espacio de pertenencia, que genera amistades más allá del ámbito escolar.


Foto: Jorge Luis Baños 

Sin embargo, el grupo no les genera deseos de estar en la escuela y tampoco sentimientos de responsabilidad por los éxitos o fracasos del colectivo en su conjunto.

Acota que el interés en sostener relaciones en el grupo es mucho mayor en estudiantes de la enseñanza media que en la enseñanza media-superior.

Al analizar los motivos de aproximación para compartir tareas escolares y también para alimentar una amistad, concluye que privilegian en el caso de los deberes académicos, al estudioso, al inteligente, al que le interesa “salir bien”. También a quien les escucha y es simpático, entre otras cualidades, cuando de amistad se trata.

Los rasgos físicos, gustos y hábitos igual influyen para establecer esas relaciones.
 


En la enseñanza media son más escasos los subgrupos claramente definidos y de estos muy pocos son cerrados. Foto: tomada de solvisión.cu

Pero llama la atención que “es más común las alusiones al beneficio individual que al beneficio mutuo: más “me ayuda” que “nos ayudamos”. Esto coloca en una situación privilegiada a quien de antemano tiene algo que ofrecer. Los adolescentes están valorando las ventajas que supone la relación con ese otro, y por tanto desfavorecen a los compañeros cuyas cualidades no se corresponden con lo que demanda el grupo” , indica el también profesor de la Facultad de Psicología de la UH.

“Lo diferente –apunta- emerge como causa del rechazo con más fuerza que lo semejante como motivación para el vínculo”. 

Esta aproximación desde las ciencias psicológicas evidenció que la posibilidad de vínculos de aceptación entre aquellos que se perciban diferentes es limitada y cuestiona el éxito educativo de las estrategias para lograr no solo el respeto a lo diverso sino sus oportunidades y valores para la convivencia, sentenció es especialista.

¿Cómo se relacionan los adolescentes en la escuela?

Luego de recordar que la adolescencia es, ante todo, una edad psicológica, que no queda determinada solo por factores biológicos, sino también por condicionamientos históricos culturales y sociales –apuntes que es conveniente incluir en estas líneas para ayudar a la familia a conocer cada vez mejor a sus hijos-, subraya el valor que adquiere el grupo en esa etapa de la vida, impactando incluso en su autoaceptación y en la identidad personal.


Foto: tomada de guerrillero.cu (archivo)

La tesis que sirve de fuente a este texto profundiza, detalla y se sumerge en las diferencias entre la enseñanza media  la media-superior y también en diferentes tipos de educación comprendidos en estos niveles, pero tomamos aquí solo algunas generalizaciones, como aquella que distingue  la manera de  identificar los distintos subgrupos que se crean en los grupos escolares de esos niveles:

  -Las y los estudiosos o inteligentes. Aquellos que se agrupan por su dedicación y éxito en los estudios y su aceptación depende “de cuánto los demás perciban que ayudan a los otros, incluso a través de fraude en los exámenes”.

– “Los/as mangotes/as del maquillaje”, “los/as quemadores”, “las/los fitness”. Forman subgrupo dado su interés marcado por la apariencia personal y la moda. Les adjudican características como la superficialidad y la belleza, así como alto poder adquisitivo.


Foto: tomada de Depositphotos

– “Los Best Friends”, que son aquellos que identifican a la amistad como el elemento que los agrupa por encima de cualquier otro criterio.

-“Los indisciplinados”: usualmente varones con bajos índices académicos. En las sesiones eran asociados con hábitos dañinos como la droga, el alcohol y el cigarro. También, con ocupar posiciones en la fila de atrás de los asientos.  

-“Los divertidos / los payasos / los pesados”: normalmente inciden en indisciplinas, pero estos tienen una mayor aceptación. Se burlan de los otros y desafían a los profesores.  

-“Los Gamers”: generalmente varones cuya característica esencial es el tiempo dedicado a los videojuegos.

-“Los deportistas”: generalmente varones, cuya característica es el tiempo dedicado a la actividad física. Usualmente futbol en parques cercanos. Son bastante populares y se diferencian de los fitness en el tipo de actividad deportiva más popular o al aire libre y no en gimnasios.  


Foto: Jit (archivo)

-Los raros/hippies: son aquellos que se agrupan teniendo en cuenta el consumo cultural. Generalmente presentan intereses similares en la música, en el consumo de series coreanas o mangas o en los videojuegos y la tecnología.  

-“Los religiosos”: son identificados porque les une una misma creencia religiosa y que asisten a la misma iglesia. Suelen ser cristianos protestantes.

Obviamente,  esta no es una clasificación cerrada, ni extensible como un patrón estricto a todos los grupos escolares, pero resulta interesante y valiosa como aproximación a los adolescentes cubanos.

Aprender, aprobar

En cuanto al estudio y el rendimiento escolar, se pronuncian a favor a de estudiar como un espacio de aprendizaje y también por tomar notas en clases. Sin embargo, más de la mitad del total de la muestra reconoció que solo estudiaban ante un control o examen.

El doctor Torralbas subraya que todas las dimensiones de la cohesión grupal se relacionan con el índice académico. Lo cual resulta significativo, en tanto “este indicador es la medida esencial de la escuela y la tradicional del rendimiento escolar”.


La visión multidimensional de rendimiento escolar trasciende las calificaciones, se afirma en la Tesis. Foto: Dirección Municipal de Educación (Las Tunas)

Cuando realizan una autovaloración de su grupo en cuanto al desempeño escolar, les dan una evaluación media, entre excelente y pésimo, debido, fundamentalmente, a problemas de disciplina y a conflictos intragrupales.

La autoimagen que poseen los grupos está fuertemente influenciada, según refiere el autor, por el criterio de los profesores sobre ellos, así como por elementos negativos que ellos mismos creen poseer.

De acuerdo a los resultados de la investigación, los grupos estudiados se sienten limitados en la toma de decisiones, pues visualizan a profesores y directivos como los decisores por excelencia en todo lo relativo al desarrollo del proceso docente educativo. 


Foto: Yanelkys Llera Céspedes

Pero solo se quejan de tal situación, en la práctica los estudiantes no despliegan ninguna iniciativa en ese sentido. “Esta situación –afirma el científico- se debe a que no conciben la necesidad de tomar decisiones, pues la escuela pauta la manera de funcionar de los grupos sin un momento de diálogo donde se tengan en cuenta sus criterios sobre la vida escolar. La consecuencia directa es la falta de autonomía y responsabilidad ante los éxitos o fracasos del grupo”.

La investigación demuestra la existencia de relaciones entre la cohesión grupal y el rendimiento escolar, pero no una única relación, sino en diferentes niveles. 

Los grupos que suelen privilegiar los aspectos sociales en sus relaciones, y que por ende muestran bajo rendimiento escolar en casi todos los aspectos, son aquellos marcados por la imagen negativa con que les “etiqueta” la institución escolar.

Para ponerse a pensar

Trasciende los muros de las instituciones educativas esta investigación porque es precisamente en el  grupo escolar, también como espacio de transformación social,  uno de los ámbitos de mayor importancia donde los muchachos aprenden como relacionarse en la vida adulta.

Es por eso que el doctor Torralba llama la atención sobre la “necesidad de potenciar la democracia al interior de las instituciones y fomentar una cultura del diálogo; de flexibilizar y contextualizar los estilos de dirección, el currículo, el trabajo de las instituciones y las modalidades educativas”.
 


Foto: tomada de unicef.org

A la vez, subraya la “importancia del protagonismo de los educandos, la familia y la comunidad en la vida de las instituciones y modalidades educativas”.

Hoy, mucho más que en otras épocas, se fomenta en nuestra Isla una cultura de aceptación de la diversidad, de ahí que, más allá de documentos rectores en el ámbito educativo, deba seguir siendo prioridad potenciar realmente esa enriquecedora convivencia con lo diferente y diverso.

La dificultad para dialogar y construir en colectivo detectada por el investigador se observa en la también dificultad para construir metas, normas propias y compartidas más allá de realmente acatar o rechazar las dictadas por la institución escolar, que continúa lastrada por estilos tradicionales de aprendizaje y matrices rígidas, al decir del autor.


Foto: Miguel Febles Hernández / escambray.cu (archivo)

Aun cuando los resultados de esta indagación no son una fotografía –imposible de lograr- de todas y cada una de los espacios escolares donde estudian los adolescentes cubanos, bastaría con que solo un puñado de estos muchachos conviviera en el aula con alguno de los aspectos negativos descritos para ponerse a pensar.

Y no son un puñado, son 1556 estudiantes de 53 escuelas, de ahí que algunos de los resultados aquí recogidos evidencian cuestiones sobre las que meditar y, sobre todo, actuar, educar que es también crear futuro.

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