Por una emigración segura y ordenada

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La posición de Cuba es clara: los procesos migratorios deben desarrollarse con seguridad y de forma ordenada. Por eso se ha apostado en todos los escenarios y ante todos los gobiernos. Ese ha sido el espíritu de todos los acuerdos refrendados con varios países, incluido Estados Unidos.

Cuba ha honrado y honra sus compromisos en ese sentido. Y no obstaculiza la emigración legal.

Y sin embargo, el tema ha devenido instrumento de presión de los sectores que secuestran la política exterior de los Estados Unidos hacia Cuba. La emigración como móvil de inestabilidad.

La pretensión es alentar crisis que pongan en entredicho la capacidad de las autoridades cubanas para lidiar con esos conflictos. Limitar las vías legales estimulará necesariamente la emigración ilegal. Con todos los riesgos que conlleva.

Recientemente se ha anunciado la reanudación de ciertos servicios consulares en la embajada estadounidense en La Habana. Pero son servicios muy limitados. Buena parte de los cubanos tendrán que seguir viajando a terceros países para gestionar sus visas.

No hay justificación para esa política. No hay lógica que no sea la de la confrontación.

Cuba defiende el derecho de sus ciudadanos a la reunificación familiar, a la búsqueda de otros horizontes, a la pretensión de prosperidad que algunos encuentran exclusivamente en la posibilidad de emigrar.

Pero no alentará jamás actitudes irresponsables, que pongan en riesgo la integridad de individuos y familias.

Las campañas desestabilizadoras, las propias políticas del bloqueo, las incoherentes posturas ante la emigración que asume el gobierno de los Estados Unidos son caldo de cultivo.

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