Aprendizajes de pandemia para no enfermar (+Audio)

Quince meses de nasobucos y soluciones alcohólicas, procesos esenciales en pausa, menos viajes, menos besos, menos abrazos. Razones que invitan a cada rato al cansancio y al descuido. Pero hay otras mayores, que obligan a aferrarse con fuerza a estos aprendizajes de pandemia para no enfermar. Entre ellas, las cifras diarias que acuña el ya cercano doctor Durán en la Conferencia de Prensa de las nueve de la mañana, y la realidad dura, pero exacta, de que la Covid-19 mata, y no hay aún arma efectiva para cortarla de raíz.

Caibarién está en riesgo y aún lo zigzagueante de la curva de contagios en nuestro territorio, impone que mantengamos las medidas que según los especialistas nos separan del contagio. Niños, embarazadas, adultos mayores, vulnerables siempre, aparecen ahora en las estadísticas y preocupan a los que llevan la pandemia a punta de lápiz y este municipio costero no es la excepción. También, por esa cuestión que martillea como un peligro latente: paciente sin fuente de infección precisada.

Así que no podemos ceder a las excusas sin basamento científico que nos acerquen al virus. Ni la vacunación, regalo que ya con dos dosis ha llegado a los hombros cangrejeros, ni el calor sofocante, ni los deseos veraniegos de salir a pasear, pueden convertirse en catalizadores para el incremento de nuestra tasa de incidencia, que nos es más que el reflejo estadístico de la posibilidad de enfermar.

Acompañar el enfrentamiento al Sarv COv. -2 con el impulso a la actividad socioeconómica de los territorios, implica que los protocolos higiénico-sanitarios se refuercen en centros y espacios públicos, que a ratos se doblegan ante el peso de la cotidianidad, pero que pueden convertirse en brechas por las que se cuele el coronavirus.

Extremar desde casa el cuidado y protección de los grupos de mayor riesgo, es también imprescindible. Aún en fase de transmisión autóctona limitada, permitir que los infantes, las gestantes o pacientes con enfermedades crónicas multipliquen sus contactos es jugar con la cadena y con el mono.

Reflexionemos juntos, porque los proverbios de nuestros abuelos rara vez se equivocan, y aún se repite aquel que reza: “en la confianza está el peligro”.

Imagen: tomada de Ahora.

Alejandra Rojas

Periodista, locutora y guionista en la emisora Radio Caibarién

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