De Martí recibí, sobre todo, la ética

«De Martí recibí, sobre todo, la ética»…Así expresó nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en entrevista concedida a Ignacio Ramonet, donde el humanismo constituye la cumbre del pensamiento ético de estos grandes líderes. fidel Marti 948x680 1 En el mundo moderno, en crisis de valores morales y desarmado en sus esperanzas y utopías por quienes han hecho de toda actividad humana un mero valor de cambio, Martí, como hombre, escritor y revolucionario, ejemplifica los más profundos valores éticos. En la entrevista que concediera a Ignacio Ramonet, Fidel Castro Ruz expresa: «De Martí recibí inspiración, su ejemplo y muchas cosas más; pero recibimos en esencia la ética, sobre todo la ética. La ética, como comportamiento, es esencial, una riqueza fabulosa»». El ideario moral de José Martí constituye la cumbre del pensamiento ético en Cuba y la más elevada expresión de la ética de la liberación nacional en nuestra Patria. El Maestro fue un vivo ejemplo de consecuencia entre el pensamiento y la acción en el ámbito de la moralidad. Como su pensamiento es expresión de una profunda concepción cultural, no puede analizarse lo ético sin considerar sus nexos con lo político y otras esferas del quehacer humano. En las concepciones éticas martianas, el humanismo se destaca como el principio de partida de la moral que se propugna. El enunciado por Martí es un humanismo que llama a la lucha con el propósito de crear un mundo de justicia y de equidad en la Patria explotada y humillada por el coloniaje español. La moral preconizada por Martí está caracterizada, esencialmente, por la negación del individualismo. Ser moral, en términos martianos, significa vivir de espaldas a los intereses personales. Su peculiar comprensión de la existencia humana, en la que se aprecia su aproximación objetiva a la relación valorativa del hombre con el mundo, se concreta en la relación del individuo con la Patria. Y mediante esa relación se encuentra el deber, que deviene un valor esencial de profundo contenido ético en su pensamiento. El humanismo, en los marcos nacionales, se expresa como patriotismo y a nivel de humanidad, se convierte en solidaridad internacional. Comporta una interrelación estrecha entre el patriotismo y la solidaridad humana al nivel mundial. El ser humano, según el imperativo del Maestro, debe ser el centro de las preocupaciones de los revolucionarios. La lucha por la emancipación nacional, en tanto que lucha por la liberación del hombre en el lugar donde nacimos, es parte componente de la batalla por el bienestar del género humano a nivel planetario. Esta idea martiana de la Patria como parte de la humanidad tiene un profundo contenido moral. El deber moral de Martí comprendía la libertad, antirracismo, decoro, honradez, honestidad, solidaridad, latinoamericanismo, intransigencia ante todo tipo de dominación extranjera y antimperialismo. Algunas de las concepciones martianas que encierran estos valores se pueden observar en estos pensamientos:

«€œPatria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer»€¦»€ «€œEl hombre es feo; pero la humanidad es hermosa.»€ «€œEl patriotismo es más bello cuando se muere por él, que cuando se recibe su recompensa.»€ «€œCon los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar»€¦»€

» Fidel como continuador del pensamiento ético de Martí Fidel asume creadoramente el rico legado de las ideas éticas y políticas de relevantes figuras del siglo XIX, en especial, de Martí. El subrayado que se observa en textos martianos que obraban en poder de Fidel durante el periodo en que estuvo confinado en el presidio Modelo de Isla de Pinos, es una muestra de cuanta incidencia tuvieron en su pensamiento las ideas del Apóstol. La eterna insatisfacción, como expresión de la relación valorativa del hombre con el mundo, deviene premisa para la comprensión de la dimensión ética del pensamiento de Fidel Castro. Su actuación encuentra su manifestación suprema en la Revolución, que, con su inmensa carga de humanismo, significa la realización de los ideales ético-sociales de diversas generaciones de cubanos. Desde un genuino enfoque ético-axiológico, cuyas raíces nacen en el pensamiento martiano y marxista, le otorga importancia excepcional a la actuación ética del ser humano, por muy difíciles que sean las circunstancias en que se encuentre. De ahí la profunda relación entre política, ética y valores en un pensamiento «€“ actuación en el que los fines a alcanzar, de elevado contenido ético, trasciende los intereses individuales y se plasman en su proyección social y humano universal a escala mundial. Es por ello, que puede comprenderse como la justicia, entendida en su sentido social, constituye el fundamento esencial del pensamiento ético de Fidel Castro. La justicia social, en estrecha unidad con la dignidad humana, es una de las dimensiones en que se expresa la proyección humanista de Fidel. Al humanismo de Fidel le es inherente la convicción de que, la justicia social, es un medio de reivindicación y redención social y humana. El ideario de justicia social en Fidel tiene como fuente su criterio de la igualdad de todos los hombres en el plano social. La igualdad social así concebida, exige el rechazo de toda forma de explotación y de discriminación por raza, sexo, edad, credo, a partir del criterio de que, en la escala humana, lo más apreciado son los valores que se sustentan.

» «€œ»€¦la victoria en la guerra depende de un mínimo de armas y un máximo de moral»€¦»€ «€œ»€¦ser cubano implica un deber, no cumplirlo es un crimen y una traición»€¦»€ «€œLos sentimientos de amor a la patria y sus héroes como contenido de la enseñanza y de la educación deben ser fomentados desde la infancia, ya que «€œ»€¦si los niños crecieran al conjuro de tales ejemplos, inspirados en aquellos dones superiores»€¦ ¿Quién se atrevería a doblegarlos?»€

Fuentes bibliográficas utilizadas: Cien Horas con Fidel de Ignacio Ramonet, Aforismos de José Martí, La prisión fecunda de Mencía M, Informe del Comandante en Jefe sobre la ofensiva de la tiranía en 1958 y Carta de Fidel a Bohemia en marzo de 1956. Imagen: tomada de Cubaperiodistas

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