Ají guaguao, pica pero cura

145 El Yerbero de Caibarién comparte una frase muy popular en Cuba, aquella que asegura que una persona «es tan mala como el Ají guaguao«, una metáfora o símil para referirse a alguien pícaro en extremo y hasta perverso. La asociación de ideas quizás está en la condición de picante, o si se quiere excitante que posee el fruto de esta planta de la familia de las Solanáceas. De otra forma no podría ser, pues además de resultar un condimento codiciado, también lo es por sus propiedades medicinales. En Cuba se le conoce además como: ají picante, de plaza o común. A ciencia cierta no ha podido definirse su origen. Sin embargo, lo real es que hoy podemos encontrarlo en casi todos los países de las Antillas, Mayores y Menores, el sureste de Estados Unidos, la América tropical continental y en Europa, en las regiones del Trópico. El Ají guaguao es un arbusto lampiño de hasta más de 1 metro de altura, ramificado y a veces tomentoso. Hojas generalmente aovadas, de ápices agudos o acuminados y estrechos o truncados hacia la base. Flores axilares, solitarias o en pequeños grupo, con los pedicelos en forma de maza; corola blanca de aproximadamente 1centímetro de longitud, rojo al madurar y picante. Esta planta es perenne, y suele presentar frutos durante casi todo el año. Se propaga por semillas, así que es posible cultivarla en casa, hasta en una maceta rellena con cualquier tipo de suelo de naturaleza caliza. Independientemente de su uso en la cocina para aderezar carnes, caldos o simplemente en encurtidos o ensaladas, al Ají guaguao se le considera un remedio muy eficaz para la cura de las hemorroides y también como medicamento para las almorranas. Hay también entendidos que le atribuyen buenos resultados como tónico. El científico H. Drury -citado por Tomás Roy en su libro «Plantas medicinales aromáticas o venenosas de Cuba»- dice que los frutos de ají machacados se emplean como poderoso rubefaciente y los recomienda con preferencia para remedio en las enfermedades de la garganta. Otros especialistas consideran que cuando los ajíes son comidos con moderación devienen estomáquicos. En tanto, masticarlos hace salivar mucho, y por eso son útiles en los dolores de muela. A pesar de todas estas bondades, les aseguro que el contacto directo con la sustancia acuosa del ají guaguao en cualquier parte sensible del cuerpo, especialmente labios y ojos, puede resultar muy desagradable. Esto se debe a la presencia de un elemento llamado capsaicina, que es el responsable del principio activo del fruto. De ocurrir el accidente, hay quienes le atribuyen mucha eficacia a la untura de lociones repetidas de vinagre (salvo en los ojos), pues esta sustancia disuelve rápidamente el efecto del picante. Aunque parezca una paradoja, según el sabio Juan Tomás Roig, en Santiago de Cuba es una tradición el consumo del Ají picante para refrescar. En lo que si no hay la menor duda es que utilizado con medida, son más los beneficios que los perjuicios que el «guaguao» pueda producir. Para conocer más sobre las propiedades medicinales del Ají Guaguao el Yerbero invita a visitar Fitomed, el portale de la medicina verde en Cuba. Por otra parte es muy importante sembrar tu propia planta de ají, así que te recomiendo ver este video válido para la producción de este cultivo en casa.

Y como el Ají guaguao, pica pero cura, el Yerbero de Caibarién sugiere conservarlo para tenerlo a mano cuando de dar un punto picante al sazón se trata. Fuente: -Compilación de artículos tomados de Internet.
Yudith Delgado Rodríguez

Yudith Delgado Rodríguez

Periodista, directora, locutora y guionista en CMHS Radio Caibarién.

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