Ciencia y tecnología

Uso excesivo de pantallas eleva riesgos en adolescentes

Estudio en EE.UU. vincula el uso problemático de móviles, redes sociales y videojuegos con depresión, trastornos del sueño y otros riesgos en adolescentes

La obsesión por los teléfonos móviles, las llamadas redes sociales y videojuegos está asociada con mayores riesgos de la salud mental, trastornos de sueño, entre otros problemas, reveló una nueva investigación de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos.

El estudio —publicado en American Journal of Preventive Medicine y reseñado por Europa Press— estima que casi la mitad de los adolescentes evaluados (49,5 %), de entre 11 y 12 años, experimenta alguna enfermedad mental.

Los investigadores analizaron datos de más de 8.000 participantes del Estudio sobre el Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (ABCD), la encuesta más amplia y extensa sobre el desarrollo cerebral y la salud infantil en EEUU, que abarca a jóvenes desde los 11 y 12 años hasta un año después.

En específico, el estudio halló que el uso excesivo de teléfonos móviles y redes sociales está asociado prospectivamente con puntuaciones más altas en los problemas depresivos, somáticos, de atención/déficit, negativista desafiante y de conducta; conductas suicidas; trastornos del sueño; e iniciación en el consumo de sustancias.

Del mismo modo sucede con los videojuegos, plataformas cuyo uso excesivo está asociado con mayores índices de depresión, déficit de atención y negativismo desafiante, conductas suicidas y trastornos del sueño.

El investigador principal de este estudio, Jason M. Nagata, aclara que el uso problemático de las pantallas se produce cuando los adolescentes o niños pierden el control del tiempo que pasan en línea, lo que genera estrés, conflictos y problemas en la escuela o en casa. Esta situación puede provocar también sentimientos de abstinencia, como la necesidad de pasar más tiempo en línea para sentirse satisfecho, y recaídas repetidas, al igual que otras conductas adictivas.

«No todo el tiempo frente a la pantalla es perjudicial. El riesgo real surge cuando el uso se vuelve adictivo o problemático, cuando los niños no pueden parar, se sienten estresados si no lo usan o comienza a interrumpir el sueño, el estado de ánimo o la vida diaria», afirma el científico, según cita el medio español.

   Nuestros hallazgos sugieren que tanto las plataformas digitales como las familias deberían considerar maneras de reducir las características adictivas de las aplicaciones y las redes sociales, ya que estos patrones de uso son modificables y pueden afectar la salud mental de los adolescentes.

Los resultados buscan contribuir a dar forma a las futuras políticas de salud y la práctica clínica dirigidas a este sector poblacional, ya que este es un período de la vida crítico en el que aparecen vulnerabilidades psicológicas.

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