Despaigne, más vale tarde que nunca
El anuncio de la inclusión del santiaguero Joel Despaigne en el Salón de la Fama del Voleibol Mundial llega a mi juicio un poco tarde, pero como dice el refrán, más vale tarde que nunca

El anuncio de la inclusión del santiaguero Joel Despaigne en el Salón de la Fama del Voleibol Mundial llega a mi juicio un poco tarde, pero como dice el refrán, más vale tarde que nunca.
Los méritos del temido atacador opuesto antillano eran más que suficientes para incluirse en el listado de inmortales con sede en Holyoke, Massachusetts, la cuna histórica de este deporte.
Protagonista de lujo uno de los momentos más brillantes del voleibol cubano y seleccionado unánimemente como uno de los mejores atacadores del mundo en su época, Despaigne marcó una etapa como capitán del equipo masculino.
Dueño de un físico impresionante a pesar de no tener la altura que se ve hoy en día como algo común, era capaz de explotar al máximo su poder de salto (3.50 metros en ataque y 3.40 en bloqueo) para rematar con una fuerza impresionante, capaz de perforar el bloqueo más exigente.
Sus duelos con el italiano Andrea Zorzi hicieron época a inicios de los 90, cuando el voleibol masculino cubano estuvo en su mejor momento a pesar de no llevarse ningún título importante, que casi siempre cedían a manos de los propios italianos.
No obstante, las presentaciones de Despaigne siempre fueron convincentes, y tuvieron como cúspides los desempeños en las Copas del Mundo de 1989, en que fueron campeones, y 1991, en la que fue escogido como integrante de la sexteta ideal a pesar de no llevarse el oro, además de ser puntal en la plata en el Mundial de Brasil 1990, el mejor resultado del voly masculino cubano, que repitió otra generación en Italia 2010.
A nivel panamericano, también fueron célebres sus tú a tú con el brasileño Marcelo Negrao, por entonces líder de la escuadra auriverde, principal rival de los nuestros en el continente.
Dejó de jugar para la selección nacional en 1996, luego de fracasar en las Ligas Mundiales de los dos años anteriores y los Juegos Olímpicos de Atlanta, para dar paso a figuras más jóvenes, y, contradictoriamente, se perdió el único título que poseen los nuestros en Ligas, el de 1998.
No obstante, demostró que todavía poseía calidad en sus muñecas al ser contratado luego por el Roma Volley, de la Liga profesional italiana, con el que jugó 13 partidos en la Serie A local durante la temporada 2001-2002 tras una breve incursión en el voleibol de playa.
Despaigne, que vive en Italia desde hace años suma su nombre a los de Mireya Luis, Magalys Carvajal, Mirka Francia, Taimaris Agüero, Yumilka Ruiz, Regla Bell y Regla Torres, además del entrenador Eugenio George, inducidos al Salón con anterioridad.
