Nombrar cosas
Resulta que ahora sin importar la marca, a los generadores portátiles de electricidad los identifican como «ecoflou»

Allá por los finales de la década de los 60 del siglo pasado, le dije a una persona que al llegar a la terminal de ómnibus de La Habana me buscara para ayudarla a ir hasta su destino, pues yo estaría cerca haciendo prácticas de periodismo en la revista Bohemia.
Recibí varios telegramas con el mismo texto que no entendí: “dime cuál bohemia estarás”, pues estaba claramente dicho, Bohemia, y no Verde Olivo, Mujeres, ni ninguna otra de las que circulaban abundantemente por todo el país.
Finalmente, tras averiguar su hora de llegada la esperé en la terminal, y luego de los saludos, dijo: no tenías que haber venido si me hubieras dicho el nombre de la bohemia en que tenía que ir a buscarte, si a la bohemia Verde Olivo o a cualquier otra.
Entonces comprendí que, para ella, Bohemia no era el nombre de una revista, sino que bohemia era lo mismo que revista, pero ahí no terminaron los incidentes, pues al llegar a la casa donde se alojaría, me pidió que pusiera en el frigidaire los alimentos que trajo.
Al pasar de largo frente a un refrigerador marca Coldspot, rápidamente reclamó: “oye, para dónde tu vas, mira el frigidaire ahí mismo, no en el cuarto”, y resultó que para ella todos los aparatos de frío eran frigidaire, y no la marca Frigidaire.
Esa manera de nombrar cosas se ha mantenido, y cuando pudiera parecer que la costumbre encontró su fin, renace ahora con los apagones cada vez más reiterados y prolongados que han estimulado a buscar soluciones parciales o definitivas.
No solo se aluden a los alumbrones para expresar que el servicio eléctrico falta constantemente y que lo normal es que haya algunos pestañazos de energía de vez en cuando, sobre todo en aquellas zonas donde puede faltar más de dos días con sus noches.
Además de las acciones a nivel de sociedad, las personas buscan esquivar los golpes del déficit de capacidad de generación que empezó a agudizarse en las últimas semanas del pasado 2025 para esperar el 2026 con toda creciente intensidad.
En ese enfrentamiento a la crisis energética, está siendo cada vez más difícil, prácticamente imposible, saber cuándo tocará el alumbrón, por lo cual la solidaridad familiar desde el exterior está siendo la tabla de salvación del que tiene la posibilidad.
Cada vez es más frecuente escuchar de envíos y recepción en el país de generadores portátiles de electricidad, que pueden venir o no acompañados de paneles solares o baterías extra, al tiempo que crece el número de palabras relacionados con estos equipos.
Pero esta vez sí estuve prevenido y no se repitió lo de no saber en cuál bohemia estaría, ni me confundiría al buscar un frigidaire, por lo cual no se repitió el desaguisado cuando recibí una llamada para intercambiar experiencias en el uso de los ecoflous.
Efectivamente, el ecoflou no era de la marca Ecoflow, sino uno de la marca Anker Solix C1000 gen2 exactamente como el recibido en mi casa, no obstante, como siempre en ese tipo de encuentros, hubo desencuentros por el uso de las palabras.
Hablamos de vatios que es en español, pero al buscar el manual de instrucciones en inglés encontramos watt, por lo cual en un lugar encontramos v y en otro w, hasta que finalmente nos pusimos de acuerdo para nombrar esa unidad de medida de energía.
E inevitablemente el encuentro incluyó el tema de lo dura que está la vida, hasta que se abordaron las causas: bloqueo, bloqueo interno… pero tras disculparme cortésmente terminé la visita proponiendo no definir ni lo uno ni lo otro, sino llamarles Presiones de Trump.
- Consulte además: El apagón de la botella
