Principales

Con Raúl

Aunque de sobra ha entregado a la causa de una Cuba libre y soberana, sigue en pie de lucha para el hoy

De entre todas las anécdotas de su vida, habrá que recordar siempre aquella que lo sitúa, a los 22 años, en el Palacio de Justicia, en Santiago de Cuba y con apenas segundos para reaccionar. Lo que se jugaba era la vida, la suya y la de sus compañeros.

Minutos antes, en la azotea, les había dicho a los demás que bajaran, mientras él cubría la posición. Como el fuego disminuía y ya se retiraban los encargados de la misión principal, el ataque al cuartel Moncada, decidió bajar él también.

Pero cuando las puertas del elevador se abrieron en el lobby, ante sus ojos se mostró el peor panorama posible: los cinco jóvenes estaban detenidos por seis soldados armados.

Aprovechando la sorpresa por su intempestiva llegada, reaccionó, se abalanzó sobre el jefe de los guardias, le arrebató el arma y les gritó: «al suelo». De esa forma desarmaron a los captores y salieron del edificio.

Era el 26 de julio de 1953 y Raúl Castro Ruz ya mostraba muchas de las cualidades que lo harían adentrarse para siempre en la historia de Cuba, y en el respeto y el cariño de su gente, a la que le basta escuchar su nombre para pensar en arrojo, fidelidad, eficiencia…

En la antesala de sus 95 años, pareciera que Raúl ya ha cumplido con la Patria: porque el muchacho de las manifestaciones en la Universidad fue también el hombre del Presidio, el exilio, el Granma, Cinco Palmas, el II Frente, la Revolución entera hasta hoy; y sobre todo –y por eso Cuba lo reverencia aún más– el hermano leal, que nunca dejó de ver en Fidel al jefe, al que había que cuidar y respetar.

Pareciera que ya ha cumplido, porque ahí está la obra defensiva y humana que erigió al frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, porque se entregó con denuedo a la Isla sin dejar de ser un padre de familia amoroso junto a Vilma, porque llegado el momento asumió la conducción del país con audacia y sin claudicaciones.

Pero Raúl, aunque de sobra ha entregado a la causa de una Cuba libre y soberana, sigue en pie de lucha para el hoy. El padrino de Temita –la hija de José Luis Tasende–, el General de Ejército, lidera con el ejemplo de la dignidad. Con Raúl, vamos.

Ahí está su nombre para hablar del deber rigurosamente cumplido, del valor, de la unidad, de la disciplina; y también de esa esencia de lo cubano, que nos hace inentendibles para los enemigos. Ahí están su vida y su obra. ¡Raúl es Raúl!

Foto: Archivo de Granma
Foto: Archivo de Granma
Foto: Archivo de Granma
Foto: Archivo de Granma
Foto: Archivo de Granma

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