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En Remedios, el delegado como primera línea en el aniversario 50 del Poder Popular

Por: Manuel Eduardo Jiménez Mendoza

Remedios vive, como el resto del país, una etapa de fuertes tensiones económicas, limitaciones materiales y demandas sociales crecientes. En ese escenario, el delegado de circunscripción no es una figura simbólica: es la primera línea del sistema político cubano en el barrio.

Este año se cumplen cinco décadas del sistema del Poder Popular, fecha que consolida el diseño institucional donde el delegado, electo directamente por sus vecinos, se convirtie en la célula básica del entramado del Poder Popular. Desde entonces, su función no ha sido administrativa, sino representativa: canalizar planteamientos, exigir respuestas a las entidades, informar a la población y sostener el vínculo entre comunidad y Estado.

En la coyuntura actual —marcada por dificultades en el abasto de combustible, el transporte, la vivienda y los servicios básicos— ese papel adquiere una dimensión estratégica. La gobernanza local descansa, en buena medida, sobre la capacidad del delegado para articular soluciones dentro de un contexto de recursos limitados.

Para Delfina Claribel Arias Rodríguez, “Bellita”, presidenta del consejo popular Remates de Ariosa y con años de experiencia en el trabajo del Poder Popular, el valor del delegado hoy está en la cercanía real:
“Ser delegada no es tener un cargo, es asumir una responsabilidad permanente. En estos tiempos la gente necesita respuestas, pero también necesita ser escuchada con respeto. A veces no podemos resolverlo todo de inmediato, pero nunca podemos dejar de acompañar. El barrio sabe cuándo uno está y cuándo no está. Y nosotros tenemos que estar siempre.”

Desde el poblado de Chiquitico Fabregat, Yainiuris Pérez Pérez, delegada de circunscripción y presidenta del consejo popular Zuluetas, subraya el compromiso humano que implica la representación en medio de las dificultades:
“Hoy el delegado tiene que multiplicarse. Las preocupaciones crecen, las situaciones sociales son más complejas, y la comunidad exige claridad. Nuestro papel es tocar puertas, insistir, dar seguimiento y regresar al barrio a explicar. La confianza se construye con presencia y transparencia. Si el vecino siente que su planteamiento no quedó en el aire, ya estamos cumpliendo una parte esencial de nuestra misión.”

A 50 años del sistema del Poder Popular, el debate sobre su eficacia pasa inevitablemente por la base. Allí donde se acumulan los planteamientos y donde se mide la capacidad real de respuesta institucional, el delegado continúa siendo el termómetro político de la comunidad.

En Remedios, más allá de las carencias objetivas, la representación local no se diluye: se tensiona, se pone a prueba y, en muchos casos, se fortalece desde la cercanía cotidiana. En tiempos complejos, la legitimidad del sistema comienza en la cuadra. Y en cada cuadra, el primer rostro sigue siendo el delegado.

Imagen: logo oficial del 50 aniversario del Poder Popular.

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