En contacto directo con las familias de la comunidad

En los momentos actuales, se hace cada vez más necesario fortalecer el trabajo en la base de las organizaciones de masas, en particular la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), pilares fundamentales del trabajo comunitario y de la participación popular.
La fortaleza de estas organizaciones nace en el barrio, en el contacto directo con las familias, en la capacidad de escuchar, orientar y movilizar a la comunidad en función de los principales problemas y necesidades sociales. Una base sólida garantiza una organización más dinámica, inclusiva y comprometida, capaz de dar respuestas oportunas y colectivas.
Desde la FMC se impulsa el trabajo con las mujeres, la atención a las familias, la prevención de la violencia, la formación de valores y el acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad. Su accionar en la base permite empoderar, educar y proteger, contribuyendo al bienestar integral de la comunidad.
Por su parte, los CDR continúan siendo un espacio esencial para la unidad del barrio, la vigilancia colectiva, la promoción de tareas de impacto social, la solidaridad y el apoyo en momentos difíciles. A través de la convocatoria y la participación activa, los CDR fortalecen el sentido de pertenencia y responsabilidad social.
Cuando FMC y CDR trabajan de manera articulada, junto a los factores de la comunidad, los trabajadores sociales, salud y educación, se multiplican los resultados: se fortalecen los valores, se atienden problemáticas sociales, se promueve la disciplina social y se construyen comunidades más organizadas, humanas y solidarias.
Fortalecer el trabajo en la base no es solo una necesidad, es una responsabilidad colectiva. Desde cada cuadra, cada bloque y cada familia, podemos lograr una participación más consciente y comprometida, en función de una sociedad más justa, inclusiva y cohesionada.
Imagen: de la autora.
