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Cuba: ¿Encadenados a la cadeneta?

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Desde que estamos en la escuela primaria los cubanos aprendemos de las cadenetas, esos “adornos” de papel  a veces confeccionados hasta con recortes de periódicos o revistas cuya finalidad, no siempre lograda, es embellecer espacios de cara a ciertos acontecimientos.

Pero estas líneas no son para comentar del buen o mal gusto que ello evidencia,  sino sobre lo que las dichosas cadenetas representan cuando el asunto es “decorar” con vistas a la llegada de una visita de control o inspección.

Ocurre que no pocas veces se convierten en símbolo de todo el montaje que tiene lugar el día antes, e incluso horas antes, para ofrecer una visión adulterada de la realidad del lugar.

Está claro que cuando uno recibe invitados en casa prepara condiciones para que se sientan lo mejor posible, en un ambiente agradable. Pero de ahí a falsear las cosas, a inventar lo que no es, va un tramo. Y de eso, lamentable, muchos somos testigos cuando se trata de entidades estatales.

Ese día, uno llega al lugar, llámese tienda, policlínico…, y le parece que llegó al sitio equivocado porque el personal está con uniforme recién planchado, todo limpiecito y con buenos olores, los trabajadores te dicen buenos días y, por lo bajo, escuchas que se anuncian “ya están llegando”, “ya vienen, ponte los guantes”.

La visita sonríe al pasar bajo el arco de cadenetas, sonríen los visitados… y comienza la función.

Es doloroso que quienes van al lugar saben que así no son las cosas, lo saben los trabajadores del lugar y también la población. Pero se teje, también a modo de maléfica cadeneta, un silencio cómplice y a veces hasta con aplausos.

Al final, como todo estaba como debía ser siempre, la inspección lo encuentra todo ok, el control se topa con todos los documentos en regla, y no hay recomendaciones, nada que rectificar. En consecuencia, “elevan” el informe diciendo que la entidad tal funciona perfectamente y al hacer el balance del semestre o del año, resulta que la gran mayoría de las instalaciones visitadas, controladas o como quiera llamársele, andan de maravilla y estamos en el mejor de los mundos posibles.

Es así que andamos en una suerte de mundos paralelos, que luego tienen su reflejo en los medios de prensa, en balances y discursos.

¡Y lo aprendemos desde la escuela primaria!, cuando la seño advierte: “mañana todo el mundo de completo uniforme, con las libretas forradas y puntuales, que viene visita. Por eso, ahora vamos a hacer cadenetas.”

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