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Necesitas ser feliz

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No queda claro si lo escribió a modo de consejo, de certeza, o casi como un imperativo.

Lo cierto es que ahí está, en el respaldo de un banco de la parada, indicándole a todo aquel que pasa que alguien estaba seriamente interesado en la felicidad de otro alguien.

Me gusta pensar que se trata de un mensaje de amor que alguna persona, que ya no puede estar cerca de quien amó o ama para decírselo mirándole a los ojos, optó por escribírselo, casi gritárselo, donde no pasaría inadvertido.

No lo firmó porque le quedaba claro que el receptor sabría quién había escrito aquellas tres palabras. Como un secreto a voces.

Sin embargo… podrían ser muchas otras las historias.

De todos modos, aunque romántico y también incentivo a la imaginación, no creo que se sienta muy feliz aquel que en la noche recueste su cansada espalda en el banco, a la espera de la guagua, y, sin saberlo, se lleve estampado en la ropa ese mensaje del que no era destinatario… y cuyo contenido quizás lo ponga en aprieto cuando llegue a casa.

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