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¿Y no te da calor?

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A primera vista podría parecer contradictorio que, a medida que aumenta el calor, sean vistas más cubanas y cubanos llevando mangas largas.

Pero no hay nada de paradójico en esa decisión, aunque no falten aquellos que siempre preguntan con asombro y a veces medio burlones: ¿pero eso no te da calor?

La respuesta es No. 


Foto: tomada del Facebook Inder provincial Holguín

La exposición al sol puede tener beneficios para la salud como tributar a la producción de vitamina D y también al mejoramiento del ánimo, pero igual puede causar daños en la piel, como quemaduras, manchas, arrugas y cáncer. 

Por eso, llevar mangas largas y otras prendas como los llamados tapasoles, cuando hay mucho sol, es importante.


Foto: Osvaldo Gutiérrez

Los rayos solares están compuestos por diferentes tipos de radiación electromagnética, como la luz visible, los rayos infrarrojos y los ultravioleta (UV). Estos últimos son los más peligrosos para la piel, ya que pueden penetrar en las capas más profundas y alterar el ADN de las células, provocando mutaciones peligrosas.


Tomado de Índice UV Solar Mundial. Guía práctica.

Recomendación conjunta de la OMS, la Organización Meteorológica Mundial y otras entidades.

Son precisamente la ropa, esas camisas y tapasoles en particular, y también sombrillas, gorras y sombreros, los que actúan como una barrera física que refleja o absorbe parte de la radiación solar, reduciendo así la cantidad que llega a la piel. 

Claro, no toda la ropa ofrece la misma protección. Depende, en parte, del color; del tipo de tejido, su grosor y ajuste al cuerpo.

En general, los colores oscuros absorben más radiación que los claros, los tejidos densos y gruesos bloquean más que los finos y holgados. Además, la ropa mojada o sucia también disminuye su capacidad de protección.


Foto: tomada del blog Café Mezclado

¿Ropa clara u oscura?

Existe una cuestión muy interesante en cuanto a posibles beneficios de llevar ropa de colores claros u oscuros: si bien es sabido que la ropa blanca o clara refleja la energía del sol y del ambiente, el calor, igual lo hace con la temperatura del propio cuerpo, dificultando así la disipación del calor corporal.

En cambio, la ropa oscura absorbe también el calor proveniente del cuerpo y, siempre que haya al menos una ligera brisa, ayuda a disipar dicho calor. 

Es así que lo determinante parece ser el viento, al menos una brisa, más que el propio color del vestuario.

No por gusto los beduinos en el desierto visten anchas túnicas. Así lo constataron investigadores de las Universidades de Harvard y de Tel Aviv, allá por los años 80, en un estudio publicado por la revista Nature. 


Foto: Internet

Luego de hacer cuatro pruebas de vestuarios diferentes bajo el sol del desierto —con una túnica beduina negra, una blanca, un uniforme militar y un short—, comprobaron que con las túnicas, por ser anchas y no por su color, los moradores del desierto permanecían más frescos que personas con otro tipo de ropa, gracias al aire que circula entre la piel y la tela, cuyo grosor también favorece la absorción de la temperatura evitando que llegue a la piel.

«La cantidad de calor ganado por un beduino expuesto al desierto caliente es la misma si viste una túnica negra o blanca. El calor adicional absorbido por la túnica negra se perdió antes de que llegara a la piel», fue una de las conclusiones del estudio. La clave estaba en el enfriamiento por convección que permitía la holgura de ese traje.

Más razones para las mangas

Las camisas con mangas largas tienen la ventaja de cubrir una mayor superficie corporal que otras. Además, facilitan la transpiración, que es el proceso por el cual el cuerpo elimina el exceso de calor mediante la evaporación del sudor. 

La transpiración ayuda a regular la temperatura corporal y evita el llamado golpe de calor. 

Hay quienes piensan que llevar ropa sin mangas favorece la transpiración al dejar al descubierto las axilas, pero estas son solo una de las zonas donde se concentran las glándulas sudoríparas; no es la única, ni siquiera la más importante de esas zonas.


Foto: Adobe Stock
 
De hecho, el cuerpo tiene unos dos millones de glándulas sudoríparas distribuidas por toda la superficie cutánea, y estas pueden producir hasta un litro y medio de sudor por hora.

Lo que realmente importa para facilitar la transpiración es el tipo de tejido de la ropa. Los tejidos naturales, como el algodón o el lino, son más transpirables que los sintéticos, como el poliéster o el nailon, ya que permiten el paso del aire y la evaporación del sudor. 


Foto: Internet

Los tejidos sintéticos, en cambio, retienen el sudor y crean un ambiente húmedo y caluroso que dificulta la regulación térmica y favorece el crecimiento de bacterias y hongos. Por eso, usar camisas con mangas hechas de tejidos naturales es mejor que camisas sin mangas hechas de tejidos sintéticos.

Y lo preferible, lo óptimo, lo ideal, lo que todo el mundo quiere, es que acabe de irse este calor.

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