ⓑBodyright: primera marca de «derechos de autor» sobre nuestros cuerpos

«Cuando ves que tomaron tu imagen de Internet, y te la encuentras multiplicada en el ciberespacio con distintos fines, te empieza a subir una angustia, una vergüenza, que ni trabajar puedes, ni mirar a la gente a los ojos, porque te parece que todos ya te han visto en las redes. Te va creciendo la rabia, la impotencia, porque quieres borrar esas fotos, borrar los comentarios… pero no puedes. Es como si ya no fueras dueña de tu cuerpo».

Así comentó a CubaSí una joven cubana que pasó por ese amargo trance y pidió no fuera revelado su nombre.

Para evitar que continúen repitiéndose fenómenos como ese, y aun peores, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) presentó al mundo su nueva campaña ⓑBodyright para impulsar acciones que protejan el derecho a decidir sobre las imágenes de nuestros cuerpos. 

No por gusto hizo coincidir la nueva campaña con la celebración, el pasado 25 de noviembre, del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, ocasión en que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, exhortaba: «Alcemos la voz con firmeza para defender los derechos de las mujeres. Digamos con orgullo: todos somos feministas. Y releguemos la violencia contra las mujeres y las niñas a los libros de historia».

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Imagen: tomada de infomed.scu.sld.cu

¿Qué es el ⓑBodyright?

Es el primer copyright creado para detener el abuso de los cuerpos en el mundo virtual y para demandar protección frente a la violencia online.

Su concepto contiene un llamado a la acción para que los abusos virtuales sobre los cuerpos humanos se tomen tan en serio como las violaciones del derecho de autor, indica el organismo de Naciones Unidas encargado de la salud sexual y reproductiva, UNFPA.  

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Foto: tomada de unfpa.org

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Foto: tomada de unfpa.org

A quienes pudieran sonreír con menosprecio ante tal propuesta, basta recordarles que en todo el mundo, el 85% de las mujeres declaran haber sido testigos de la violencia digital, y casi el 40% la ha sufrido personalmente.

El Fondo de Población de Naciones Unidas, remitiéndose a investigaciones, encuestas y sondeos, subraya que en el ciberespacio las imágenes son manipuladas y, a partir de ellas, las personas son objeto de insultos referidos a su género, raza, pertenencia al colectivo LGBTQ+, al tipo de cuerpo… También esas imágenes son objeto de actos sexuales no consentidos, degradantes. 

Y todo ello trae consigo angustias como la narrada por la cubana que ofrece su testimonio al inicio de este texto, provoca sufrimiento psicológico, emocional e incluso físico, en tanto las empresas tecnológicas y otros responsables de tales situaciones no se dan por aludidos, o restan importancia a tan delicado asunto, que en particular perjudica a mujeres, niñas, minorías raciales y étnicas, al colectivo LGBTQ+ y a comunidades marginadas. 

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Foto: tomada de pexels.com

En consecuencia, el ⓑBodyright es un nuevo tipo de copyright que busca afianzar el derecho a mantener el control sobre nuestros cuerpos sin miedo al abuso o la violencia sobre sus imágenes en los espacios virtuales.

El símbolo ⓑ se puede agregar a cualquier imagen de un cuerpo humano directamente en las redes sociales o en cualquier otra plataforma de intercambio de contenido digital. En este enlace de UNFPA igual es posible cargar la imagen y colocarle el copyright que protege la autonomía corporal en línea con igual rigor con que se asume la infracción de los derechos de autor.

En las redes de la violencia de género 

Es usual que la violencia digital, sobre todo en redes sociales, esté muy sexualizada e incluya desde el ciberacoso, el ciberflashing (envío de imágenes obscenas no solicitadas), el doxing (revelar información identificadora de una persona en línea), el discurso de odio, y también el uso no consentido de imágenes y videos. 

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Foto: tomada de crushpixel.com

Nueve de cada 10 mujeres aseguran que la violencia en línea afecta su bienestar, y más de un tercio de Ellas ha confrontado problemas de salud mental por ese motivo, que, a la vez, pone valladares a la autoexpresión auténtica y libre, e impacta negativamente en la vida profesional de quienes cuentan con el trabajo en línea como medio de vida.

A pesar de lo perjudicial de la violencia digital, en la mayoría de los países aún no se asumen disposiciones legales que la enfrenten, y en aquellos donde ya existen se vuelve un proceso complejo hacerlas cumplir y sancionar a quienes profanan o mal usan nuestras imágenes en línea, que han de ser tan sagradas como los propios cuerpos.

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