Cuba: segunda intervención yanqui afianzó sistema neocolonial

0929-segunda-intervención.jpg
La segunda intervención militar yanqui en Cuba comenzó el 29 de septiembre de 1906 y se extendió hasta 1909, con Charles E. Magoon casi todo el tiempo como gobernador provisional, lo cual afianzó y perfeccionó el sistema neocolonial con la entronización de la corrupción administrativa desenfrenada, repartida entre políticos de los partidos tradicionales que alternaban en el poder o en la llamada oposición.

Al frente del ejército de ocupación fue enviado el secretario de guerra de Estados Unidos, William H. Taft.

Hasta el 28 de enero de 1909 estuvieron las tropas estadounidenses en la Isla. Posteriormente, el nuevo gobierno quedó presidido por el caudillo liberal José Miguel Gómez, quien se destacaría por el robo y el latrocinio de la riqueza pública, que caracterizó a todos los mandatarios de la seudorrepública.

Las autoridades norteñas compartieron por igual dinero y dádivas a los políticos corruptos de ambos bandos a costa del presupuesto nacional, fortalecieron el ejército y los capitales de Washington controlaron la economía cubana, con lo cual se apuntaló el sistema neocolonial para salir de su primera crisis.

A la vez, los órganos represivos -principalmente la Guardia Rural- quedaron ampliados con mejores armas y fuerzas. Bajo el mando de oficiales estadounidenses fueron instruidos y organizados con nuevas estructuras en todo el país, para que en lo adelante estuvieran en mejores condiciones de reprimir a los movimientos de oposición y revolucionarios.

Las circunstancias que antecedieron a la segunda intervención se encuentran en la primera crisis de la república neocolonial, que comenzó a fraguarse por su primer presidente, Tomás Estrada Palma, quien al final de su mandato en 1906 trató de reelegirse fraudulentamente y al no tener éxito mostró su verdadera esencia al recurrir al asesinato de contrincantes y solicitar la presencia yanqui, de acuerdo con la aplicación de la Enmienda Platt.

Vale recordar que Estrada Palma fue presidente de la República en Armas, en 1877 cayó prisionero de las tropas españolas y resultó deportado a cárceles de Cataluña. Tras el Pacto del Zanjón se radicó definitivamente en EE.UU., ejerció como director de escuela y alcanzó la ciudadanía.

Conoció a José Martí durante su exilio y colaboró con él. Tras la muerte del Apóstol fue elegido presidente del Partido Revolucionario Cubano y al culminar la guerra hispano-cubano-norteamericana lo desintegró y facilitó el desarme y desmovilización del Ejército Libertador, siguiendo con los planes anexionistas de La Unión.

Desde la preparación de la Guerra Necesaria traicionó al Maestro; a sus espaldas realizó una activa labor ante el Congreso estadounidense para que su ejército interviniera en Cuba y aseguró los intereses de las grandes corporaciones yanquis en la nueva república.

Con ese aval era el hombre providencial del naciente imperialismo y resultó elegido para el cargo de primer mandatario de la seudorrepública, inaugurada el 20 de mayo de 1902, apoyado por muchos cubanos ignorantes de su oculta traición, debido a su conocido pasado mambí.

En 1905 proclamó su decisión de postularse para un segundo mandato, apoyado por el llamado Partido Moderado, que integraban los sectores más reaccionarios, entre ellos exmiembros del Partido Autonomista, organización que felicitó al capitán general español Valeriano Weyler cuando la muerte en combate de Antonio Maceo en 1896.

Para lograr sus fines, Estrada Palma depuró a los funcionarios públicos que no lo aupaban en sus aspiraciones y los sustituyó por sus incondicionales, lo que estimuló un estado de beligerancia de la oposición del Partido Liberal, liderado por el general José Miguel Gómez.

Enrique Villuenda era abogado y se ganó los grados de coronel a fuerza de coraje con 21 años, y tenía 26 cuando conquistó un escaño en la Cámara y semblanzas de la época lo caracterizan como gran orador, de buena presencia física, gran atractivo personal y un fuerte oponente a los planes del viejo presidente en las filas del liberalismo, por lo que fue asesinado el 22 de septiembre de 1905 en un confuso tiroteo con la policía que lo fue a detener en un hotel en Cienfuegos, donde se hospedaba.

Ese mismo día Villuenda había escrito una nota que denunciaba un plan para matarlo, dirigido por el senador José Antonio Frías cercano colaborador de Estrada Palma, quien se ufanaría de ordenar su asesinato y que posteriormente fue recibido con honores por el presidente.

Contra el fraude en las elecciones de diciembre de 1905, se produjo la llamada guerrita de agosto de 1906 de los liberales y el 23 de ese mes fue ultimado el septuagenario general negro Quintín Banderas, quien mientras esperaba en su campamento a parlamentarios militares que debían traerle una autorización presidencial para rendirse y abandonar el país, fue vilmente asesinado por los propios emisarios.

No obstante, ni con todos sus crímenes Estrada Palma pudo contener la situación y al ver frustradas sus aspiraciones solicitó la intervención estadounidense y renunció, al igual que sus principales colaboradores, a fin de que ocurriera un vacío de poderes.

La segunda intervención yanqui estimuló el despertar de la conciencia nacional, que cumpliría la nueva generación revolucionaria en la década de 1920 presidida por figuras como Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Raúl Roa y otros que establecerían una continuación de lucha superior hasta el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Complete la operación *