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¿Por qué los pies y otras zonas del cuerpo son más sensibles al frío?

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¿Por qué los pies y otras zonas del cuerpo son más sensibles al frío? (+ video)

El vocablo «€œinvierno»€ proviene del castellano antiguo ivierno, y este del latín tempus hibernum, estación invernal. Es una de las cuatro estaciones del año de las zonas templadas. Sigue al otoño y precede a la primavera. Esta estación se caracteriza por días más cortos, noches más largas y temperaturas más bajas a medida que nos alejamos de la línea ecuatorial.

Cuando llega la época invernal bajan las temperaturas y puede influir en algunas personas haciendo mella en algunas de ellas. Hay determinadas partes del cuerpo que comienzan a afectarse más con estos cambios extremos en la temperatura ambiental. Sobre todo, las orejas, la nariz, y, de manera principal, los dedos de manos y pies son los que más pueden afectarse con estos cambios térmicos.

LAS CAUSAS

Esto es causado por estrechamientos vasculares que afectan la cantidad de sangre que circula cuando desciende la temperatura en zonas donde las venas son más finas y escasas de manera habitual, lo cual provoca una afectación a este nivel llamada vasoconstricción.

PREVENCIÓN

Al producirse esta situación de frío y la vasoconstricción subsiguiente se deben evitar a toda costa las temidas e indeseables congestiones o tumefacciones que aparecen en estas zonas tras una exposición prolongada al frío y un posterior aumento de la temperatura de forma rápida, pues pudieran aparecer lesiones inflamatorias de color rojizo que generan dolor y picazón. También se pueden formar ampollas o costras, que suelen presentarse entre siete y diez días después.

Es importante tener mucha vigilancia sobre las personas de la tercera edad, niños o fumadores, pues existe mayor contracción en los vasos sanguíneos, y también con personas con problemas vasculares de diversas causas, así como con pacientes diabéticos.

LOS MEJORES CONSEJOS

Para hacer frente a estas complicaciones relacionadas con el frío en los pies y otras zonas de nuestro cuerpo vamos a dar recomendaciones básicas. Una de ellas consiste en mover constantemente la musculatura del pie para de esta forma producir una adecuada circulación sanguínea y, por ende, un aumento de la temperatura a ese nivel. También utilizar siempre medias idóneas para proporcionar confort y calor a los pies, pero siempre de fibras naturales como el algodón o la lana, que mantengan el pie caliente y a la vez sean porosas.

Se debe elegir un calzado cómodo, que se adapte al pie, ni muy apretado ni muy holgado. Unos zapatos muy ajustados pueden oprimir el pie y dificultar la circulación de la sangre, así como causar rozaduras. Por otra parte, si se opta por un calzado demasiado holgado el pie no estará sujeto y se forzarían los músculos al andar. Ponerse siempre un buen calzado, nunca chancletas de las llamadas «€œmete dedo»€, pues los zapatos son aislantes del frío.

El calzado adecuado debe cumplir algunos requisitos: ser abrigado, flexible y cómodo, evitando que provoquen estrecheces o rozaduras. También debe tener una buena suela antideslizante, con cierto grosor; la goma es la mejor elección. Hay que tener en cuenta que esté fabricado con materiales transpirables, para evitar el mal olor y la sudoración. Es clave que nuestro calzado para el invierno se adapte a nuestros hábitos pues no es lo mismo andar casi siempre en la calle que estar trabajando en una oficina y, en ambos casos, llevar el mismo calzado. Así pues, debemos adaptar nuestros zapatos a cada lugar y a cada temperatura, para evitar problemas derivados con los cambios de temperatura corporal y sus repercusiones a nivel vascular.

OTRAS RECOMENDACIONES

Además es preciso evitar el calor de fuentes directas como bolsas de agua caliente, mantener los pies secos y mover las piernas para estimular la circulación.

Beber mucha agua mejorará el riego sanguíneo y evitará que los pies se enfríen. Por su parte, evitar el consumo de alcohol pues esta bebida aumenta la deshidratación de la epidermis y reduce la circulación sanguínea.

Existen alimentos como la canela o la pimienta y las vitaminas E, K y C que pueden hacer que fluya más sangre a los pies, al aumentar la frecuencia cardíaca. Y no debe olvidarse realizar deporte pues estar parado durante mucho tiempo favorece el enfriamiento de los pies. El ejercicio moderado ayuda a mantener una buena circulación.

Estos son solo algunos consejos que ayudarán a mantener los pies sanos durante una fuerte temporada invernal. Pero ante cualquier duda se debe acudir a un especialista en angiología.

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