En el mismo nivel soy, estoy y voy

A Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraf le debemos algunos de los preceptos bases con los cuales contamos el día de hoy. Mujeres con derechos y libertades civiles, mujeres con educación

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Los Juegos Olímpicos del pasado año presentaron como desafío, además de la serie de medidas para prevenir la Covid-19, la tan ansiada igualdad de género.

En Atenas 1896, los primeros, las mujeres estuvieron ausentes. Pasarían 114 años, Londres-2012, para que hombres y mujeres compitieran en casi todas las categorías.

Aunque se trabaja por lograr la igualdad, queda muchísimo por alcanzar. Los montos salariales o de financiación no son los mismos y la repercusión de las victorias femeninas se ven opacadas y desvalorizadas por la prensa.

Tan solo un ejemplo en el deporte para ilustrar que en la actualidad la lucha continúa.

En distintos momentos históricos las mujeres se han planteado una serie de reivindicaciones en busca de una vida mejor y de ocupar el mismo nivel en el podio que los hombres.

¿Cómo llegan estas al presente? ¿Quiénes fueron esas mujeres que se atrevieron a romper las primeras cadenas?

Olympe de Gouges y el reclamo de los derechos de igualdad

Con la Revolución Francesa en el siglo XVIII, nuevas palabras ilustran el renacer de un movimiento: libertad, igualdad y fraternidad. Principios promulgados en La Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano en 1789 y que excluía totalmente a la mujer a pesar de su destacada participación en los acontecimientos revolucionarios.

Una mujer, Olympe de Gouges, indignada por tales actos, redacta y publica en 1971 La Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, primer documento que propugna la igualdad jurídica y legal de las mujeres. Aquí denuncia la exclusión de los derechos y libertades de las mujeres en todas las esferas de la vida social. Además, buscaba despertar a aquellas que solo se veían en el rol del trabajo doméstico y la crianza de sus descendientes.

Por supuesto que dicho texto no tuvo ninguna aprobación en la Asamblea Nacional Francesa, pero marca un inicio en las luchas femeninas. Era la primera vez que una mujer reclamaba derechos de igualdad con los hombres y aunque perdió la cabeza, literalmente, marcaba una pauta a seguir por muchas otras. Las ideas que promulga Olympe de Gouges, son renovadoras para su época; imaginémonos nada más el rostro de aquellos hombres que veían sacudir su patriarcado. El rayo de luz en el mar inmenso que empezaba a agitar las olas.

Surge así la Primera Ola del Feminismo donde también encontramos a la inglesa Mary Wollstonecraf con Vindicación de los derechos de la mujer, publicada en 1792.

Mary Wollstonecraf y el papel necesario de la educación en los derechos de la mujer

La filósofa Mary Wollstonecraf se centra en el papel de la educación, el cual es fundamental a la hora de establecer un propósito para el ser humano evitando prejuicios y la distinción entre ambos sexos.

Plantea que la diferencia entre los géneros no es algo natural sino cultural, algo que se produce a través de la educación. Se refería a una educación femenina no centrada en el ámbito doméstico, como era normal en esa época; a la mujer no se le había dado el espacio para crecer intelectualmente.

Parte de los deberes de la maternidad y exige los derechos de la mujer, defiende la racionalidad como inherente al ser humano sea hombre o mujer.

Mary aboga porque la mujer alcance una nueva posición en la sociedad con relaciones basadas en el compañerismo y el respeto.

Vindicación de los derechos de la mujer se reconoce como una de las primeras obras feministas de la historia, aunque el término feminismo no sería popular hasta un siglo después.

Mary supo sacudirse de los preceptos de la época que vivió y no permitió que nadie le negara la visión de mujer. En Mary vemos una búsqueda perenne de la independencia y aunque no contagió a las de su tiempo, sus ideas aún hoy son olas que pintan el mar.

Una mujer muy adelantada para su tiempo y que bien se puede encasillar en la etiqueta de rebelde, radical y reformista. Gracias a su impulso inicial, muchas de nosotras podemos ganarnos el sustento como profesionales, emprendedoras y científicas.

A modo de conclusión, el feminismo de la Primera Ola buscaba reivindicar los derechos civiles de las mujeres, el reconocimiento necesario como parte integral de la humanidad. La mujer no podía ser excluida de los principios que postulaba la Revolución Francesa, pie para la búsqueda política de sus demandas: derechos como trabajadoras, educación igualitaria y el voto femenino, este último, demanda principal que veremos desarrollarse con más fuerza en las ideas de las mujeres pertenecientes a la Segunda Ola del Feminismo.

Esta primera Ola del Feminismo nos lega el fervor de esas mujeres que comenzaron a imaginar relaciones sociales y de género diferentes desafiando la dominación masculina y dotando de nuevas ramas el significado de ser mujer en aquella época.

La historia del feminismo es la historia de la supervivencia, la historia de la ola que desgasta la piedra y ambas permanecen allí: la ola que rompe e impulsa, la piedra que frena y se aferra.

Imagen: tomada de la Jiribilla.

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