Ciencia y tecnología

La raza humana creó una nueva forma de vida: los Xenobots

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Hace solo un puñado de días que agencias y otros medios de prensa formaron revuelo con los Xenobots,»  pero desde enero se anunciaba la llegada de los «€œprimeros robots que se curan solos»€.

Científicos de la Universidad de Vermont habían desarrollado una investigación que dio como resultado la creación de «formas de vida completamente nuevas».

Sin dudas, se trataba de un hecho trascendental, inédito. Habían puesto a incubar  células madre de embriones de la rana africana con garras del tipo Xenopus laevis «€“de ahí el nombre de Xenobots- y verificaron que podían autocurarse.

Ahora, ese equipo, conformado también por expertos de las universidades de Tufts y Harvard , y que había aportado en 2020 aquellas estructuras que calificaron como «robots vivos», ha descubierto que dichos organismos, diseñados por ordenador y ensamblados a partir de ese diseño creado por la Inteligencia Artificial, pueden encontrar células individuales, reunir cientos de ellas y ensamblarlas para crear «bebés» Xenobots.

Los diseños de Xenobots generados por una supercomputadora en la Universidad de Vermont y los Xenobots surgidos en laboratorio. La capacidad de locomoción unidireccional es requisito físico fundamental para estos «€œejemplares»€. Foto: tomada de es. gizmodo.com

De tal modo, y dentro de una estructura especial, pueden dar lugar a nuevos Xenobots con igual aspecto y posibilidades que los de sus creadores.
 
Lo que asombra más todavía es que esos nuevos Xenobots recién surgidos de los originales, una vez maduros pueden ellos también volver a recolectar células y construir copias de sí mismos, autorreplicándose una y otra vez.

Es más que conocida la replicación a nivel molecular, pero hasta ahora no se había observado en células u organismos completos. Fue precisamente eso lo conseguido empleando un algoritmo evolutivo fruto de la Inteligencia Artificial (IA) y del uso de una supercomputadora.

Dicho algoritmo probó miles de millones de posibilidades buscando que las células fueran más efectivas en su replicación cinemática. Luego de experimentar con formas de triángulos, cuadrados, pirámides y estrellas, detectaron que la mejor era una forma similar a la de Pac-Man, el añejo juego digital del come-come.
 

Imagen tomada de vandal.elespañol.com

Sobre una placa de Petri, este Xonobots con aspecto de Pac-Man va recolectando con «€œla boca»€ células madre que se encuentran a su alrededor y las ensambla para luego transformarse en nuevos Xenobots, que pueden repetir lo ya descrito.

El asunto es que son células de rana, tienen el genoma de una rana, pero al reprogramarlas se les ha liberado de la función de crear renacuajos sino otra cosa, a partir de la plasticidad de las mismas y, obviamente, de la IA. 

El experto en robótica y ciencias de la computación de la Universidad de Vermon, Joshua Bongard; junto a Michael Levin, experto en biología de la Universidad Tufts, dirigen a ese equipo y su novedoso quehacer, cuyos detalles técnicos «€“posibles de consultar en la revista académica Proceedings of the National Academy of Sciences, bajo el título «€œKinematic self-replication in reconfigurable organisms»€
resultan prácticamente imposibles de recoger en un texto de divulgación científica como este.
 

Utilidades y peligros de los Xenobots

Haber descubierto esta forma absolutamente novedosa de reproducción biológica que ha devenido en lo que pudiera considerarse como una primera generación de robots vivos, viene acompañado de un gran número de interrogantes y dudas.

¿Son realmente robots? El mencionado doctor Bongard asegura que sí: «€œEstas son nuevas máquinas vivientes»€. 

«€œNo son ni un robot tradicional ni una especie de animal conocida. Es una nueva clase de artefacto: un organismo vivo y programable»€, amplía.

Dicho investigador recuerda que la definición de robots no estipula que deban estar hechos solo de metal, sino que actúen por sí mismos para ayudar a las personas. «€œEntonces, este organismo vivo hecho de células de rana que no han sido modificadas genéticamente también es un robot»€, sentencia.

Los Xenobots surgen de células madre de embriones provenientes de este tipo de rana, la africana ‘Xenopus laevis’, que desde hace casi un siglo se emplea en experimentos de las ciencias médicas. Foto: tomada de misanimales.com

Ante el temor de que sorpresivamente nos tropecemos con un mundo inundado por Xenobots, Bongard aclara que permanecen «€œcompletamente contenidos en el laboratorio, son fácilmente extinguibles y están siendo examinados por expertos en ética»€.

El estudioso asegura que en realidad no deberían verse como una amenaza. «Lo que representa un riesgo es la próxima pandemia «€“advierte-; acelerar el daño al ecosistema causado por la contaminación; intensificando las amenazas del cambio climático». 

Entre las posibilidades que se abren con esta asombrosa creación es que resulta ideal para estudiar sistemas autorreplicantes. También los especialistas refieren que dichos Xenobots podrían emplearse para detectar partículas contaminadas con radiación, recolectar microplásticos en los océanos o viajar por las arterias y limpiarlas.

Si con esta trascendental novedad se logra comprender la relación entre el «hardware» del genoma y el «software» de las comunicaciones celulares empleado para crear tejidos, órganos y extremidades. 

A partir de desentrañar tales claves de la vida, la medicina regenerativa podría contar con una gran herramienta cuyos usos, entre otros, se extenderían al tratamiento de enfermedades como el cáncer y también del envejecimiento.

Con el transcurso del tiempo, lo que era ciencia ficción va perdiendo el apellido de ficción para traducirse en real ciencia. Ojalá  y cada vez sea más al servicio de la humanidad toda,  no como se ha visto con las vacunas anticovid-19. Porque mientas intereses económicos y políticos sigan obstaculizando la salvación de vidas, hasta los Xenobots podrían molestarse.

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