Casualidad Vs. Causalidad

El panorama sanitario, caracterizado por una elevadísima transmisión viral y una amplia dispersión de casos confirmados con Covid-19 no es una causalidad; tiene una triste causalidad.

Son lugares frecuentes de contagio las incivilizadas aglomeraciones que identifican las «colas» en:

* Tiendas.

* Panaderías.

* ETECSA.

* Bancos y cajeros automáticos.

* Puntos de salidas de transportes privados.

* Puntos de venta de productos agropecuarios.

* Entre otros.

También se produce transmisión en reuniones y espacios comunes de centros de trabajo, en vacunatorios, farmacias y consultas de pacientes sugestivos Covid-19.

Los hogares no están exentos de contagios; en los mismos se reduce la percepción de riesgo y peligro, lo que también ocurre en las cuadras y los barrios.

¿Por qué se está produciendo alta transmisión del SARS-CoV-2?

1.- Por el exceso de confianza, que reduce la percepción de riesgo, e incluso del peligro que representa la enfermedad.

2.- Por la proximidad física, durante mucho tiempo, a menos de un metro y medio de distancia.

3.- Por el uso incorrecto del nasobuco, que deja las mucosas desprotegidas y propicia la expulsión de pequeñas gotas cargadas de virus cuando existe contagio.

4.- Por el descuido de la higiene de las manos, que las convierte en «confortables vehículos» para el virus, llegando a sí mismos y a otras personas que son saludadas de manera efusiva.

5.- Por la insuficiente o ausente desinfección de las superficies.

6.- Por el inestable abasto de agua en hogares e instituciones, y la falta de alternativas ante tan importante problema.

7.- Por ser la higiene como una «asignatura» pendiente, que se arrastra, suspende o aprueba con el mínimo.

8.- Por la asombrosa velocidad de propagación de la variante Delta, algo que seguramente muchos colocarían como primera causa, pero que prefiero esté al final, porque si cumpliéramos las medidas de protección se podría minimizar la transmisión.

También debo añadir, como causa, el «ingreso en el hogar», porque muchos de los pacientes ingresados en el hogar no lo son tanto, no son visitados por el equipo básico de salud o no son examinados, tampoco bien controlados. No son pocos los que con riesgo moderado e incluso alto (mayores de 65 años, por ejemplo), están permaneciendo en su vivienda, cuando debían ser atendidos en instituciones sanitarias, lo que podría complicar su evolución en la segunda etapa de la Covid aguda o en la Covid post-aguda.

Urge, por tanto, un reforzamiento de las acciones en la Atención Primaria de Salud (APS), con un protagonismo mayor del Equipo Básico de Salud (EBS), el Grupo Básico de Trabajo (GBT) y los grupos de trabajo comunitarios, para acortar los tiempos y ganar en oportunidades.

Vale recordar que todas las vacunas disponibles en el mundo precisan de nuestra ayuda. No es prudente apostar todo únicamente a ellas; vale asumir la » suerte» de tenerlas, fruto de la voluntad y la consagración, como la necesidad de acompañarlas con autocuidado y responsabilidad. Para quienes creen en la suerte, mientras más se cuiden, más «suerte» tendrán.

Corren tiempos en que la sensatez es cuidarse y vacunarse.

Al cierre del 22 de septiembre de 2021, más de 7 de cada 100 compatriotas han resultado confirmados con la Covid-19, en total 825 351, el 7,4 ℅ de la población (11 187 533, según Anuario Estadístico del Minsap 2020). Y, el acumulado de fallecidos es de 6 978 en el contexto agudo de la enfermedad, siendo 143 2020 y el resto (5 835) en los nueve meses transcurridos del 2021.

A nuestro juicio, los principales desafíos son:

1.- Evitar que se contagie el 92,6 ℅ de la población cubana que supuestamente ha estado libre del SARS-CoV-2.

2.- Aislar oportunamente y tratar adecuadamente a los nuevos casos confirmados con la Covid-19.

3.- Evitar la reinfección en los más de 800 mil cubanos contagiados desde marzo de 2020.

4.- Estricto y metódico seguimiento de todos los casos activos con la enfermedad, para advertir precozmente si aparecen señales de alarma y actuar con celeridad y acierto.

5.- Clasificar de manera correcta cada caso e ingresar acorde al riesgo, para asegurar el mejor y más oportuno tratamiento, lo que podría contribuir decisivamente a evitar el agravamiento.

6.- Salvar la vida de aquellos cuyo estado se agrava, evitando o tratando complicaciones y secuelas. Reducir la letalidad es posible.

7.- Incrementar la cobertura de vacunación con los esquemas previstos (3 dosis, de Abdala o Soberana), incluyendo las personas que, habiendo tenido sintomatología sugestiva e incluso Test de Antígeno positivo, no fueron confirmadas con PCR.

8.- Vacunar con dosis única de Soberana Plus a los convalecientes confirmados con PCR, una vez transcurridos como mínimo dos meses de la recuperación. Al cierre del 22 de septiembre, 777 999 confirmados se habían recuperado (94,3 ℅).

9.- Reiniciar el ciclo de vacunación de los sujetos que interrumpieron, por una u otra causa, el esquema iniciado, luego de una primera o segunda dosis de Abdala y cuando ha transcurrido el tiempo máximo permitido entre una y otra dosis, que es de 28 días, obviamente siempre que no existan criterios de exclusión o aplazamiento.

10.- Lograr que los sujetos que iniciaron el esquema con Soberana, siempre que no tengan criterios de exclusión o aplazamiento, puedan completar sus dosis, independientemente del tiempo transcurrido entre una y otra dosis, al ser una vacuna conjugada.

11.- Reforzar los controles en fronteras.

12.- Aumentar la cobertura, resolutividad y sostenibilidad en la Atención Primaria de Salud (APS), con acciones diferenciadas en las áreas con mayores tasas de incidencia y riesgo de transmisión.

13.- Cumplimiento de las medidas higiénico – epidemiológicas y de los protocolos de actuación.

14.- Especial atención a las vulnerabilidades, en población general (adultos mayores, habitantes de lugares con mayor transmisión), instituciones sociales (cada hogar de ancianos, centro psicopedagógico, hospital psiquiátrico), trabajadores y estudiantes de Salud (desempeño en zonas rojas o de riesgo biológico).

15.- Reforzamiento de las medidas en la población urbana (77,1 ℅ del país), donde es mayor la velocidad de propagación, por las aglomeraciones, la percepción de riesgo más baja y la proximidad entre las personas.

Vale reiterar que el riesgo siempre disminuye con la prevención.

Imágenes tomadas de Internet

Dr. José Luis Aparicio Suárez

Asesor de MINSAP. Especialista de 1er y 2do grados en Hematología y Jefe de Departamento Nacional de Posgrado en la Dirección de Docencia Médica del MINSAP.

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