El Bloqueo que nos «inventamos» en el deporte (III y final)

Cuando un cubano recibe una medalla, establece un récord o supera a rivales mejor preparados, de algún modo existe ahí un discurso de la resistencia y la condena al Bloqueo…

Los titulares sobre el impacto del Bloqueo Económico, Comercial y Financiero de Estados Unidos sobre el deporte cubano rara vez visibilizan lo concerniente a un sector que cierto amigo mío identifica, jocosamente, como el “bajo rendimiento”.

Sin embargo, la herida causada por esa pérfida política sobre la formación docente, la investigación científica, la informatización, el deporte para todos y la educación y recreación físicas resulta colosal.

En principio, ese lastre no se aprecia claramente en los grandes escenarios del mundo atlético. Allí, la maestría de nuestros representantes, su compostura e hidalguía, más la fastuosidad del entorno tienden a camuflarlo. Y nosotros mismos, por no politizar, casi nunca lo mencionamos.

Pero vale reconocer que toda figura del deporte cubano, incluso las más encumbradas, llevan las marcas del Bloqueo. Las han vivenciado y sufrido desde pequeños en el hogar, en sus áreas de iniciación, en el sistema de escuelas (Eide, Espa, Epef, Esfaar, universidades) y en las competencias, por solo citar algunos escenarios claves.

Por eso cuando reciben una medalla, establecen un récord, superan a rivales mejor preparados o los enfrentan de tú a tú, sin complejos, de algún modo existe ahí un discurso de la resistencia y la condena, existe ahí un triunfo contra la más cruel, inmoral y extensa de las políticas imperiales contemporáneas.

Cuando brilla la clase de educación física y el plan de la calle, cuando en la comunidad rueda el balón y vuela la pelota, cuando un hallazgo científico aclara el camino al éxito deportivo o la preservación de la salud, de alguna manera hay ahí una denuncia al cerco estadounidense y un canto a la patria sometida, mas nunca vencida. 

El año 2020, el primero de la pandemia de la covid-19, dejó nuevas evidencias en las áreas mencionadas, de las cuales exponemos algunas en esta entrega. Sirvan de lanza y escudo…

. Continuó siendo casi nulo el intercambio entre académicos del deporte de ambos países. Tampoco pudo accederse a tecnología, equipos, implementos y bibliografía para los centros formadores de atletas y docentes.

. Continuó la instigación a destacados profesionales para que abandonaran la Isla, al tiempo que fue negado el acceso a las plataformas web empleadas en diferentes eventos científicos.

. Otra vez fueron boicoteados los esfuerzos para obtener acreditaciones, licencias, patentes y marcas internacionales, así como aquellos destinados a publicar resultados científicos en revistas de interés.

. Los gimnasios estatales de musculación sufren la rotura y envejecimiento de su aparatura. Nuestro mercado natural para solucionar ese problema radica en Estados Unidos, pero no es posible comprar allí.

. Cuba pertenece desde 1986 al Movimiento de Olimpiadas Especiales fundado precisamente en territorio estadounidense. En 2020, la oficina en América Latina organizó varios cursos online para entrenadores y funcionarios, pero los cubanos no pudieron seguirlos porque la plataforma Zoom está cerrada para la extensión punto cu.

. La Federación Cubana de Caza Deportiva (ONG) enfrentó disímiles obstáculos para efectuar el pago de su membresía en la asociación internacional.

. La Federación Cubana de Pesca Deportiva (ONG) debe gastar 13 dólares por cada anzuelo traído desde China, debido a que las empresas estadounidenses no se lo venden al precio de mercado: 2.30 USD.

. Un donativo consistente en relojes para el juego de Go no pudo ser enviado a Cuba desde Estados Unidos. A  Tampoco pudo celebrarse en nuestro país un intercambio de artes marciales mixtas, promovido por la Kick International.

. Las medidas aplicadas por el gobierno de Donald Trump redujeron notablemente la entrada de embarcaciones de recreo para intervenir en las regatas organizadas por el Club Náutico Inter- nacional Ernest Hemingway.

. Un total de 36 instituciones internacionales del deporte pudieron apreciar las dificultades de sus homólogas cubanas para efectuarles sus pagos de afiliación. Apenas se trataba, entre todas, de 64 mil 909.18 USD.

. El Inder-Organismo Central no ha podido adquirir la tecnología y el software para desarrollar las videoconferencias, pues su costo en terceros países triplica el valor original. Ello obstaculiza los intercambios de trabajo nacionales e internacionales, máxime en el contexto de la covid-19. 

. Las áreas de informatización de nuestras instituciones no pueden licenciar una serie de sistemas de antivirus y utilitarios. Además les están bloqueadas muchísimas variantes para el desarrollo de software. Otras limitaciones tienen que ver con la conectividad a internet y el acceso a bases de datos.

. La última adquisición de piezas e insumos para la pantalla gigante del Estadio Latinoamericano se facturó a través de un tercer país por un valor cercano a los 10 mil USD. En el mercado estadounidense se habría valorado en menos de 2 mil USD.  

. Sinfo, solución informática para la organización de eventos deportivos multidisciplinarios, no dispone de equipamiento y soluciones homologadas porque son de origen estadounidense.

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