Un tango para Caibarién (+Audio)

Ernesto Javier Santiago Rojas es un caibarienense que vive en Tandil, Buenos Aires, Argentina. Un pintor que a ritmo de tango conserva la luz y el color de su Cuba.

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«€œCuba es un país que se vive el arte en toda su magnitud. Los artistas siempre experimentan buscando nuevas formas. El arte de Cuba es muy importante en Latinoamérica»€.

Desde Tandil, provincia de Buenos Aires en Argentina nos llega la voz de un caibarienense que desanda ese lugar de sierras con el mar y la brisa de un pueblo que lo vio nacer.

Como cualquier niño jugaba bolas, bailaba trompos, defendía a los hermanos de los mayores, pero también la Galería de Arte Leopoldo Romañach de Caibarién le dibujaba un futuro en el mundo de los pinceles y colores.

«€œEmpecé en la Galería de Arte Leopoldo Romañach con Clotildo Rodríguez Mesa, Amalia Callejas y Diomedes Sánchez. Fueron mis primeros tres grandes maestros, a los cuales les debo mi formación desde chico. Tengo muy buenos recuerdos de la escuela, y la llamo escuela por la formación que recibí allí. Ese lugar me dio la posibilidad de expresarme y hacer cosas con tan solo ocho años»€.

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Ernesto Javier Santiago Rojas borra kilómetros desde las fantasías que habitan en sus lienzos y aunque piense que la palabra artista no lo cobije, la sombra de su arte trasciende.

«€œYo no me defino como un artista, prefiero decir que soy un creador, alguien que hace cosas. Trabajo mucho proyectando, dibujando, un quehacer diario que me permite proyectar sueños. La palabra artista es más grande, la dejo para el tiempo. Por ahora, un creador que trabaja mucho, imagina y pinta»€.

El tránsito por diferentes centros educativos potenciaron las habilidades de Ernesto Javier.  Un ir y venir de sapiencias que dieron sus frutos.

«€œHice las pruebas de ingreso para la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso de Santa Clara y después para la Escuela Nacional de Arte en La Habana. Ahí terminé toda mi formación. Después volví a Caibarién y obtener varios premios fue de gran satisfacción porque se veía el fruto de la labor de mis profesores. Por ello, mi respeto a todos aquellos que nos formaron»€.

Para Ernesto Javier Santiago Rojas, la savia nace del origen. Un empezar que marca formas y hace la luz.

«€œDe Caibarién y de Cuba tengo todo: las esencias de uno y sus orígenes están ahí y jamás se van a olvidar. De Caibarién me inspiró el mar, la amplitud de sus calles, los portales, los mosaicos de las casas. De Cuba, sobre todo, la luz, el color. Todo eso habita en mi obra, en especial, los grandes pintores tradicionales cubanos con la calidez del color y la luminosidad»€.

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Quizás después de 23 años entre tanto clima frío, sea el ritmo cálido de un pueblo de pescadores y parrandas quien lo abrigue a tiempo de tango. De Buenos Aires a Caibarién, un pintor que añora sus orígenes.

«€œSi estuviera llegando a Caibarién lo primero que haría fuera ir al cementerio donde está mi abuela. La última vez que me fui me dijo: es la última vez que te voy a ver y bueno, así fue. Otros años que he ido me paro siempre frente al cangrejo y después es que entro al pueblo»€.

Imágenes: cortesía del autor.

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