Maikel, un joven en la Zona Roja (+Audio)

Desde el 26 de enero, el joven caibarienense Maikel de la Rosa Álvarez se encuentra en la Zona Roja del Hospital Universitario Dr. Celestino Hernández Robau de Santa Clara, en Villa Clara.

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Maikel de la Rosa Álvarez

Aquí en la tranquilidad de mi casa me he sentido culpable. Mientras escribo, Maikel de la Rosa Álvarez, desanda la sala 10 A del Hospital Universitario Dr. Celestino Hernández Robau de Santa Clara. Tiene 28 años y está en Zona Roja. Atiende a 17 pacientes positivos a la Covid-19 y forma parte de las historias de los Valientes de estos tiempos de Pandemia.

«Mis días aquí son largos, hay mucho trabajo viendo los enfermos, pero tengo la satisfacción de aportar mi grano de arena», me cuenta a través de mensajes de voz y el reloj marca las 11:00 de la noche.

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Maikel de la Rosa Álvarez en Zona Roja

Este muchacho caibarienense, estudiante de segundo año de la Licenciatura en Enfermería por curso por encuentros, quiso estar allí donde el país llama. Se sabe fuerte, sin enfermedades crónicas y con la certeza bien clara de que el humanismo que nos enseñan desde niño, es el impulso para estos días tristes.

Desde el 26 de enero, Maikel le ha puesto rostros a la Covid-19. Me cuenta de una señora de 82 años con reacción a los medicamentos. «No quería comer y lloraba, pero estuve al lado de ella dándole confianza y diciéndole que iba a mejorar». No lo dice por modestia, pero sé que más que llevar el tratamiento a cada cama, la voz, esa voz suya dibuja sonrisas en cada tormento.

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Maikel en el Motel Los Lagos de Santa Clara, centro de descanso para el personal de Salud en Zona Roja

Con toda intención, porque espero un mensaje bien claro, sé que algunos dicen que la enfermedad es un simple catarro. «No es así. La Covid no tiene cara, edad, sexo, raza. Al pueblo le digo: ante cualquier síntoma o malestar que sientan, por favor, acudan al médico».

«¡Y claro que ha sentido atisbos de miedo al contagio! Si no, no fuera un ser humano como el mismo dice. Pero la seguridad en los medios y medidas de protección le borran esas señales. Además, «tenemos que estar firmes en nuestros ideales porque eso no los enseñó nuestro Comandante en Jefe. Al paciente hay que transmitirle confianza, si yo tengo miedo, imagine el otro. Hay que seguir luchando, esa es la convicción.»

En plena batalla contra la pandemia, Maikel reposa en los hombros de su familia, en los brazos del amor. Esos que no lo tildan de «loco» y repiten una y otra vez en cada llamada telefónica, cuídate, cuídate y pa»´ lante, muchacho.

«Cuando estoy solo pienso en todos ellos. Me gustaría estar en mi casa leyendo un libro, viendo series, tomándome una taza de café. Pero pienso también qué más puedo seguir haciendo para controlar la pandemia. Mi sueño, es que esto acabe y todo vuelva a la normalidad.»

Sueño que también comparto, Maikel. Te buscaré cuando todo termine y tomaremos juntos un café en cualquiera rincón de Caibarién. Pensaré en ti cada mañana mientras el aroma del grano inunda mi cocina y me hace culpable de estar aquí, escribiendo, mientras tú te vistes de Héroe, aunque la Covid-19 se empeñe en marchitar nuestros ojos.

Maikel de la Rosa Álvarez tiene 28 años. No está en su casa ni se levanta tarde. Nadie le abraza. Está en la Zona Roja y lucha. Lucha por la vida para sumar su historia a la de los Valientes.

  

Imágenes: cortesía del entrevistado

Agradecemos la colaboración del Dr. Alexander Salgado para la realización de este testimonio.

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