Ray Cruz: llevar la historia a la pantalla con disciplina y cercanía
El joven conductor refuerza la credibilidad del espacio histórico donde la memoria nacional se transmite con rigor y frescura

Ray Cruz es un joven polifacético que recién terminó de grabar la telenovela Mujeres de café. Es el mismo que ha vuelto a la escena teatral después de un año con su entrañable personaje protagónico en el unipersonal que ha marcado su carrera, inspirado en el cuento de Miguel Barnet Fátima y el parque de la Fraternidad, y a quien cada sábado vemos en Pensando en 3D, junto a Yaremis Pérez.
No se detiene. Entre redes sociales, grabaciones y estrenos, su agenda se multiplica: acaba de concluir la cuarta temporada de Tomo I, donde se desempeña como conductor. Esa versatilidad lo define: actor de amplia trayectoria, conductor de espacios televisivos y figura que transita con naturalidad entre la ficción y la promoción cultural.
En Tomo I, su voz y presencia se convierten en un puente entre la historia y el público, reafirmando que la televisión puede ser también un aula abierta y cercana. El diálogo con él es fácil.
—En la semana te vemos en la conducción de dos espacios: Pensando en 3D y Tomo I. ¿Qué te motivó a aceptar la conducción de Tomo I? ¿Cómo logras marcar la diferencia entre ambos programas?
—Lo que me decidió a aceptar Tomo I fue el equipo de trabajo. Es el mismo de Pensando en 3D: el director Ernesto Bosch y Petricor Producciones. Con ellos se me hace muy fácil trabajar. Cuando me comentaron la idea de Tomo I, no lo pensé dos veces. Con ese equipo, hasta el fin del mundo. Y ya cuando me hablaron del proyecto en sí, no me quedó la más mínima duda. No me arrepiento en lo más mínimo porque ha gustado mucho, y eso no suele pasar con programas de este corte.
—Pensando en la imagen, la manera de decir y el contenido, ¿pudieras considerar al conductor de Tomo I como un personaje más?
—Totalmente. Asumo el papel de Tomo I como un personaje. En Pensando en 3D soy yo, junto a Yaremis, y es como estar muy cómodo en casa. En Tomo I, sin caer en el cliché de la seriedad que implica un programa de historia, busco otra manera de decir: más pausada, más calmada. El horario nocturno también influye, porque el público es distinto y hay que tenerlo en cuenta.
—El guion de Tomo I lo escribe Eduardo Vázquez, pero tú eres quien lo interpreta frente a cámara. ¿Cómo trabajas esa mediación entre el texto escrito y la manera de transmitirlo al público?
—Yo trato de hacerlo mío. El texto de Eduardo Vázquez a veces lo regulamos para hacerlo más “potable y entendible” para el público. Es muy cómodo que el escritor te dé libertad a la hora de decirlo. Con el equipo que te comenté, todo se hace mucho más fácil. Además, la manera en que está pensado el programa me ayuda mucho, por los cortes de edición y lo que se logra con la tecnología.
—Aunque joven, ya eres un actor con amplia trayectoria en diferentes medios. ¿Qué has aprendido personalmente al conducir un espacio dedicado a la historia de Cuba?
—He aprendido muchísimo. Los temas que tratamos no son los más comunes que aparecen en los libros de historia y eso es súper para mí y para el equipo, porque, mientras grabamos, vamos descubriendo historias, personajes y cosas nuevas. Eso es muy motivador. Me ha enseñado disciplina y respeto por la memoria histórica. Cada episodio me recuerda que detrás de las fechas y los nombres hay vidas reales, y eso me compromete a transmitir con honestidad.
La extensa carrera de Ray lo ha llevado por el teatro, el cine y la televisión, donde ha interpretado personajes tan diversos como el teniente Sergio, en LCB: La otra guerra, o el tanatopractor Miguelito, en Al habla con los muertos. Esa capacidad de transitar entre registros dramáticos, humorísticos y también pedagógicos lo ha convertido en un rostro familiar y confiable para el público.
—Me viene a la mente la telenovela Entrega, donde interpretaste al profesor Manuel. ¿Puede que exista algún aprendizaje de ese rol ficticio que aplicas ahora como conductor real de Tomo I?
—El profesor Manuel de Entrega siempre me ha seguido y servido como referencia para Tomo I. Lo interpreté por casi un año mientras grababa la telenovela y siempre está muy cerca de mí. Creo que eso también ha sido bueno a la hora de ser el presentador del programa. Las personas, de manera inconsciente, me ven como el profesor Manuel y eso es un paso de avance para llevarles la historia.
Sin lugar a dudas, Tomo I es, al mismo tiempo, aula y escenario: la disciplina del conocimiento se une a la frescura de la narración televisiva. La capacidad de Ray Cruz para multiplicarse entre proyectos y personajes, sin perder autenticidad, explica en gran medida el impacto de Tomo I.
Su presencia demuestra su versatilidad actoral y se convierte en un recurso clave: logra que la historia se perciba cercana, con un tono pausado y reflexivo, sin perder rigor. Su capacidad de adaptarse a distintos formatos y públicos aporta visibilidad y constituye un valor añadido para un espacio televisivo que busca acercar la historia de Cuba a públicos diversos.
La audiencia lo reconoce tanto por sus personajes de ficción como por su actual rol de mediador histórico, lo que refuerza la credibilidad del programa y amplía su alcance. Con Ray como puente entre el guion de Eduardo Vázquez y los espectadores, Tomo I reafirma que la televisión puede ser un aula abierta, donde la historia se cuenta con emoción y se vive en presente.
