Compras online con “garantías”, ¿cómo salir de un laberinto de incompetencias?
En Cuba no podemos hacer compras directas en Shein, Temu, Amazon, como cualquier persona pudiera hacerlo desde su país por múltiples factores de economía nacional, moneda, bancos y el bloqueo económico, comercial y financiero que nos impone el gobierno de los EE.UU. desde hace décadas y no hace otra cosa en los últimos tiempos que endurecerlo

Sin embargo, actores económicos nacionales como empresas estatales, mipymes y cuenta propistas se han lanzado a la provechosa iniciativa de vender en línea ya sea en plataformas .cu, otras .com, como también el caso de páginas programadas como amplias agendas o menús donde diferentes negocios pueden insertarse y vender sus productos.
Las alternativas de compra se han diversificado y la modalidad de ventas online, a veces resulta muy cómoda, tanto para quien hace el acto de pagar como para quien lo recibe, aunque no todas las veces son así. En ocasiones entre la lejanía y virtualidad de la compra el cliente pasa a ser un objeto menospreciado por el vendedor.
Hace poco comentaba con una vecina de la cuadra de las compras online y me comentó de una amarga experiencia que aun no logra sepultar. Como tiene dos hijos y vive en una zona donde los apagones no dan tregua, en los últimos meses se la ha visto difícil para cocinar, por eso decidió hacerse de una olla de presión para poder hacer congrí o potajes aunque sea a oscuras.
“Resulta que me he comprado una olla hipotensa, que no ablanda ni el pan desmayado. La presión me subía a mí cada vez que la ponía en el fogón y echaba más agua que una fuente por todas las ranuras de la tapa. Pero me sigue subiendo porque lo más triste es que vengo cargando con ella desde noviembre de 2025 y hasta este momento nadie se ha responsabilizado con cambiármela”.
La compré por una página en Facebook, Caiman53 Haitech, que me parecía seria por la calidad de las promociones que hacen, imagínate que hasta Alejandro Cuervo el actor sale anunciado las ofertas que hacen. Convencí a mi esposo de comprarla porque entre los apagones, los niños y yo con la necesidad de la dichosa olla ya lo estábamos volviendo loco, me explicaba jocosamente.
Por ello decidimos comprarla y dar el viaje hasta lo último de Marianao a unos almacenes de Copextel donde no se sabe si es mejor llegar volando o a caballo por la mala situación de las calles. Nos atendieron bien y nos dieron la olla en una cajita bien china, todo escrito con sinogramas, y los colores amarillo y rojo bien fuertes como para creerte que llegó ayer mismo desde Asia.
Todo marchaba bien hasta que la pusimos en el fogón de la casa, precisó. No funcionaba bien, pensamos que a lo mejor la junta estaba recia por tiempo de guardado y solo necesitaba de un poco de uso, pero no fue así. Después de tantos intentos, escribimos al servicio en línea que ofrece la página de compra, donde nos explicaron que para cambiarla debíamos volver al centro de recogida.
Y así lo hicimos, pero cuando llegamos, nos empaparon con un cubo de agua fría, refiriendo que primero debíamos haber ido al taller de Copextel de Playa en 41 y 34 para certificar el mal estado, con tan solo un cuño y una firma que certificara que la olla evidentemente no servía y necesitaba un recambio. Aquel peloteo no nos dio buena pinta pero seguimos cada orientación que nos daban.
Volvimos una tercera vez a Marianao, nos cambiaron solo la tapa y cuando pensamos que habíamos cerrado capitulo, pues la olla tampoco cogía presión, no sabemos cómo pero la muy malcriada funcionaba bien los dos minutos que la probaban en el almacén, y cuando de verdad la echábamos a andar en la casa parece que le cogía miedo a la oscuridad de los apagones.
Una cuarta vez de nuevo llegamos a Marianao, fue en enero y hasta este momento estamos esperando a que la jefa de dicha entidad reciba un segundo correo electrónico, ya que en el primero la ficha técnica no estaba bien confeccionada por lo cual no le aceptaron la solicitud, donde le indiquen cómo proceder con esta olla sin presión, y un cliente indignado, decepcionado y pisoteado por la mala gestión de varias empresas, concluyó nuestra entrevistada.
