Ciencia y tecnología

Inteligencia Artificial: la más grande revolución tecnológica y quizás el mayor riesgo

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En apenas meses la Inteligencia Artificial (IA) generativa ha saltado de los laboratorios de investigación en que fue creada  al uso y conocimiento público, solo hace falta, en una buena parte de los casos, un teléfono celular o un ordenador para acceder a ella.

Tal  fenómeno, que algunos no dudan en calificar como la más grande revolución tecnológica, podría resultar a simple vista una enorme ventaja.

No solo se amplían y facilitan las maneras de acceder al conocimiento y la información, sino  también las alternativas para la creación y también el divertimento. 

La nueva y quinta entrega de Indiana Jones – Indiana Jones y el Dial del Destino- sorprende desde su tráiler con un Harrison Ford asombrosamente rejuvenecido, sin arrugas ni canas a pesar de sus 80 años, gracias también a la IA. Y es que la firma de tecnología de IA Metaphysic ha firmado un acuerdo con la agencia de Hollywood CAA –la mayor agencia de talentos del mundo-,   para crear perfiles biométricos de actores, músicos y otras figuras públicas a fin de que puedan aparecer actuando sin pisar un estudio, e, incluso hasta después de muertos.


Foto: tomada de @culturaocio

También existe ya la plataforma Gen-2, de la compañía Runway, que posibilita crear videos con solo aportarle una frase descriptiva de lo que se desea; y para sumergirnos aun más en lo que hasta ayer era solo sueño,  a lo anterior se añade la tecnología VALL-E, de Microsoft, que posibilita clonar la voz de cualquiera luego de escucharla en un audio de solo tres segundos, y ponerla a reproducir textos de un modo indistinguible de aquel que la persona real emplearía,  incluyendo todas las inflexiones e intencionalidades del hablante original.

Un artículo dado a conocer por la Universidad de Cornell, explica que los desarrolladores entrenaron a esa herramienta con 60 mil horas de habla en inglés, a partir de audiolibros de dominio público, y con ello, esa IA es capaz de hacer que la voz seleccionada pronuncie palabras nuca antes dichas ni escuchadas por el hablante.


Imagen tomada de culturageek.com.ar

Se suman a lo anterior otras novedades casi escalofriantes como la posibilitada por la aplicación Luma, capaz de convertir un video tomado con el celular en nuevas escenas tridimensionales absolutamente realistas.

Y si todo lo anterior fuera poco, a la construcción de ese mundo otro se añade la IA MusicLM, de Google, que, según la presentación publicada por la  Cornell University, es “un modelo que genera música de alta fidelidad a partir de descripciones de texto como «una melodía relajante de violín respaldada por un riff de guitarra distorsionado» y también transformar melodías silbadas y tarareadas de acuerdo con el estilo descrito en una leyenda de texto.

Y si MusicLM crea música a partir de texto, otra IA, la Stable Diffusion, semejante a DALL-E, genera imágenes también partiendo de un texto o de otras imágenes, y puede también añadir o borrar determinados elementos de una imagen, según se le indique. 


Imagen creada por Stable Difusion. Tomada de pocket-lint.com  
 

¿Solo crear y divertirse?

Ya comienzan a aparecer, además de divertidos memes y audios, y de impresionantes creaciones, también casos criminales asociados con estas nuevas posibilidades que han desembocado en motivos para suicidios, asesinatos y también han sido usadas para el acoso y el bullying.

De tal modo que las fotografías y también los audios comienzan a perder valor como pruebas documentales. Las legislaciones no pudieron suponer estas posibilidades tecnológicas para falsear la realidad hasta extremos indetectables.

Y si jueces y fiscales quedan perplejos, qué decir entonces de editores y consumidores de noticias a quienes antes de la IA generativa ya se les hacía complejo determinar cuándo se trataba de una información falsa.
Fotos y videos de acontecimientos inexistentes, voces pronunciando lo nunca dicho realmente… todo un mundo surrealista que empieza a abrirse paso en el presente de esta civilización, con consecuencias aun impredecibles, pero que hay quienes ya califican como un gran peligro destructor.

Tantas son las dudas, los temores, que ya la Unión Europea se encamina hacia una primera Ley de Inteligencia Artificial que clasificaría los sistemas de IA atendiendo a los riesgos que pueden comportar y exigiría diversos requisitos de desarrollo y uso.

No faltan los legisladores europeos que, en el debate, insisten en continuar fomentando la IA pero a la vez protegiendo al público.

«La forma en la que abordemos hoy la Inteligencia Artificial definirá el mundo en el que viviremos mañana”, aseguran .

Al galope y sin riendas

La legislación propuesta, la Ley de Inteligencia Artificial, pretende reforzar las normas sobre calidad de los datos, transparencia, supervisión humana y rendición de cuentas, así como incluir cuestiones éticas y retos de aplicación en diversos sectores, desde la sanidad y la educación hasta las finanzas y la energía.

De hecho, ya hay países que unilateralmente y no solo en Europa, han dictado disposiciones con respecto al uso de la IA. 

Así lo evidencia el reporte del Índice de la inteligencia artificial 2023, elaborado por la Universidad de Stanford y publicado el pasado 3 de abril.

Según los registros legislativos de 127 países analizados, ese texto recoge que 31 estados ya habían  aprobado al menos una ley relacionada con esta tecnología. En total, han sido emitidas más de 125 normas a nivel global, 37 de estas aprobadas el año pasado.

Parece haber consenso en regular porque “Nos adentramos en un territorio sin ley e inexplorado, lleno de oportunidades pero del que desconocemos todos los riesgos”, según razonó Pablo Haya, director del Instituto de Ingeniería del Conocimiento, de la Universidad Autónoma de Madrid.

La multiplicación de la IA es galopante y sin riendas al punto que no solo interfiere ya en el mercado laboral eliminando más puestos de los que genera, sino que también lo hace en la vida privada y en la proyección social de los individuos. 
 


Creado por DALL-E 2. Imagen tomada de diarioconvos.com
 

En consecuencia, abundan las entidades educativas, sobre todo universidades, que prohíben el uso de ChatGPT por ejemplo, a la vez que también editoriales, en particular las de corte científico, igual llaman la atención en ese sentido.

Más de 10.000 expertos firmaron recientemente una carta abierta en la que exhortaban a todos los laboratorios de IA a que “pausen inmediatamente durante al menos seis meses el entrenamiento de los sistemas de IA más potentes que GPT-4″.  

En dicho texto aseguran que la IA significa un “cambio profundo en la historia de la vida en la Tierra”, por tanto, debe planificarse y gestionarse con el cuidado y los recursos correspondientes.

“Desafortunadamente, este nivel de planificación y gestión no está ocurriendo -asegura con alarma el documento-, a pesar de que en los últimos meses los laboratorios de IA han entrado en una carrera fuera de control para desarrollar e implementar mentes digitales cada vez más poderosas que nadie, ni siquiera sus creadores, pueden entender, predecir o controlar de forma fiable”.

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