¿Cómo lograr una ancianidad sana y feliz?

Cuba estimula políticas favorables al desarrollo de los adultos de 60 y más años de edad; la atención diferenciada y su cumplimiento deben ser una prioridad para todos

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La familia tiene un rol vital en la calidad de vida de las personas de la tercera edad. Foto: Ismael Batista Ramírez

El envejecimiento poblacional es un fenómeno natural e indetenible, que en Cuba se acentúa, en medio de un contexto de desequilibrio en las variables de natalidad, mortalidad y migraciones.

En ese contexto, corresponde mirar las políticas de atención a la tercera edad con más preocupación, suponiendo que en cada hogar, en los próximos años, habrá al menos un adulto mayor, pues la esperanza de vida ronda favorablemente los 80 años.

Ello impone múltiples retos, en primer lugar, a la intersectorialidad, que hoy funciona, pero no como debería desde cada uno de los barrios. No son pocas las personas mayores que viven solas, y que, aun con familia, mantienen una vejez inactiva, ajena a las opciones que existen en su localidad. Esas puertas hay que tocarlas más.

Por otra parte, también hay que seguir educando a la gente desde antes de los 60, para desechar costumbres tóxicas, dañinas al cuerpo… de manera tal que, cuando llegue la ancianidad, no sean los achaques derivados de antiguas mañas los que hagan infeliz la vejez.

Ello obliga a articular, tempranamente, planes de acción y atención diferenciada que satisfagan las necesidades de esos grupos poblacionales.

Guantánamo no escapa de esta realidad, pues la población adulta mayor representa el 18,3 % del total, por lo cual tiene articulado su sistema de trabajo, basado en una proyección de gobierno con claras tareas por sectores.

Desde la Cultura, el Deporte, la Salud, la Universidad, la delegación territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, el Observatorio Demográfico, las organizaciones políticas, sindicales y de masas, todos participan directa o indirectamente en la tarea.

Cultura, por ejemplo, ha garantizado la inclusión y participación de los adultos mayores de forma activa en 186 talleres de creación (de bordado y tejido, literatura, muñequería, narración oral, guitarra), 40 peñas y seis clubes, estos últimos de admiradores de la década prodigiosa, danzón, cine…

Además, son ellos los promotores y protagonistas de 198 espacios fijos en instituciones culturales, incluso, impulsan proyectos de emprendimiento e impacto sociocultural como El patio de Adela, Crochet con alas, Con mis propias manos desde el patio de Pepe, Recuerdos del ayer y Alas por la vida.

Irene Ciero Josep, comunicadora del sector, insiste en que la idea es contribuir a una vejez activa desde la creación, mientras se incentivan el buen gusto, los conocimientos y compartir entre distintas generaciones, ejemplo de ello es el espacio Bolereando, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Miriam Rivero López, una de las jubiladas pertenecientes al proyecto Crochet con alas del sistema de Casas de Cultura, da fe del impacto, en su salud físico-mental, de esa alianza con las artes: «Me trae paz, tranquilidad, algo preciado para toda mujer y abuela. Según comencé en el tejido, dejé de tomar medicamentos y vivo feliz, también practico Tai Chi, algo que recomiendo a todos».

En el Programa del Adulto Mayor, la clave es la intersectorialidad, por eso hablar del impacto del deporte en la vida de esas personas es inobjetable. De hecho, según Gloria Portuondo Donatién, metodóloga provincial de Cultura Física, en el Alto Oriente más de 42 000 ciudadanos mayores de 60 años realizan ejercicios de forma sistemática, con profesores de los combinados deportivos.

«Nuestros adultos practican gimnasia, Tai Chi, participan en festivales deportivos acordes con sus características, reciben terapia física si lo requieren, juegan con pompones, bastones y pelotas, cantan…Siguiendo las nuevas técnicas de la Educación Física, tratamos de que se sientan motivados a ejercitarse y volver.

«Hoy disponemos de 531 especialistas para atender ese grupo etario, todos bien preparados, pues así lo exige esa misión; además, la Universidad de Guantánamo realiza investigaciones dirigidas al tema para determinar riesgos y perfeccionar la labor. Como resultado de esas indagaciones, trabajamos en centros laborales con el adulto medio, que recibe gimnasia y consejos dietéticos, para que llegue a los 60 años con mejor salud», detalla Portuondo Donatién.

Sin embargo, para Gloria, en la comunidad aún queda mucho por hacer para ayudar a los ancianos a integrarse plenamente. Pesan viejos dogmas en la familia, que a veces impide a los abuelos salir al deporte o los desmotivan, pero también falla el vínculo del médico y la enfermera del consultorio, los dos vitales para orientar al adulto en esta etapa de cambios que se debe estudiar y conocer mejor.

La doctora Yusnaiki Vera Rivera, especialista de Geriatría y Gerontología de la Dirección Provincial de Salud, explica al respecto que desde todos los niveles del sistema nacional sanitario se prevé el cuidado y la protección del adulto mayor.

«Contamos con 12 casas de abuelos para la atención diurna y diferenciada desde el punto de vista médico, sicológico y sociocultural; hay igualmente, cinco hogares de ancianos, y en los diez municipios se realiza al menos una vez al mes la consulta de Geriatría. Ahora mismo apenas contamos con 17 especialistas en la provincia, pero hay 23 en formación.

«El sistema funciona y así lo demostró la pandemia de la COVID-19; pese a las dificultades se crearon condiciones para atender a ese grupo de riesgo, incluso en los propios hogares de ancianos con salas internas, y lamentamos fallecidos, pero fueron más los que se salvaron.

«Los policlínicos de la ciudad cabecera tienen geriatras y los viernes está la consulta de memoria en el Centro Comunitario de Salud Mental, en Carlos Manuel y Donato Mármol, igualmente en el Hospital General Dr. Agostinho Neto está el servicio. Además, el médico de la familia debe realizar una vez al año el examen periódico integral a los ancianos para descartar riesgos físicos y sociales y proyectar su atención si es necesario», dice Vera Rivera.

De acuerdo con la doctora, el examen periódico es decisivo para estas personas, sobre todo ante el aumento de las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, endocrinas y la demencia…, con especial alerta de esta última, la pandemia silente.

«No estamos preparados para enfrentarla, se necesita más apoyo y ayuda a la familia, orientación para saber qué hacer ante un caso. Hasta ahora Cuba ha creado las condiciones para un fármaco que enlentece la patología, pero no la detiene. Nos toca obrar en la prevención de la misma, desterrar malos hábitos alimenticios y luchar contra la diabetes como factor de riesgo», afirma.

EN CONTEXTO

  • De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, entre 2015 y 2050 la población con más de 60 años de edad pasará de 900 millones hasta 2 000 millones, el 22 % del total.
  • Las Américas estiman un crecimiento del 14 % al 23,4 %.
  • Cuba, para 2030, prevé superar el 30 %.
  • Según la Constitución cubana: «El Estado, la sociedad y las familias, en lo que a cada uno corresponde, tienen la obligación de proteger, asistir y facilitar las condiciones para satisfacer las necesidades y elevar la calidad de vida de las personas adultas mayores. De igual forma, respetar su autodeterminación, garantizar el ejercicio pleno de sus derechos y promover su integración y participación social». (Artículo 88)
  • Esas garantías, además, son reforzadas y ampliadas en el nuevo Código de las Familias, protegiéndolos de la violencia y estableciendo el deber de hijas e hijos a prestar colaboración en todas las circunstancias de la vida, cuidarlos, brindarles afecto y atenderles según sus necesidades.
  • De esta forma se garantiza, desde la ley, un entorno seguro para este segmento cuyas limitaciones biológicas, sicológicas y sociales les hacen demandar cuidados que aseguren mejor calidad de vida.
  • Atender las necesidades de la creciente población de 60 años y más, que se estima represente el 21,6 % al cierre de 2022, así como fomentar la participación de los adultos mayores en las tareas económicas, políticas y sociales están entre los objetivos de la Política para la atención a la dinámica demográfica, aprobada en 2014 y actualizada en 2022 por el Buró Político del Partido.
  • «Este grupo poblacional es el único que crece en el país con casi 2,4 millones de personas en estas edades», acotó el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, en la más reciente sesión del Parlamento.
  • Dentro de las siete subcomisiones de la Comisión gubernamental para la atención a la dinámica demográfica, están las de envejecimiento, sistemas de cuidados y respuesta productiva tecnológica al envejecimiento.
  • Entre las medidas se encuentran la introducción de tecnologías para atender el envejecimiento, el desarrollo de nuevos medicamentos de producción nacional, y el perfeccionamiento del sistema de atención a la familia.
  • La respuesta a las necesidades de los adultos mayores, de manera integral, es parte de los aspectos a ser atendidos de manera priorizada en los territorios.

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