Cultura

Primer grado: una serie de Rudy Mora

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Rudy y Gretel su compañera me invitaron a la grabación de Primer grado. El set se armó en el Teatro Nacional. Rudy y su equipo trabajaron de campana a campana.

Por momentos el ruido me enloquecía, pero traté de absorber sobre la próxima aventura de Rudy Mora (Primer grado). Una vez más fui testigo de una realización en la que fotografía, actuación y maquillaje son obra del talento del director y su equipo.

La esencia de la serie tiene que ver con el mundo contemporáneo, fue escrita por Rudy: ¿Cómo los jóvenes cubanos viven su vida dentro y fuera de las redes sociales? ¿Cómo hacen de las diferentes plataformas digitales un espacio imprescindible de su cotidianidad… o no? ¿Cuántos conflictos pueden provocarse en la interacción habitual en ellas? ¿Cuáles objetivos se cumplen de los propuestos inicialmente? ¿Cuántos amigos surgen y cuántos se desaparecen?

Sin dudas son más las interrogantes que llevaron al reconocido director de cine y televisión a plantearse una nueva serie. Primer grado es la razón de sus desvelos desde hace meses y en lo adelante, porque “siempre pienso que cada proyecto que emprendo puede ser el último, entonces le dedico toda mi capacidad y energía, todo lo que puedo ofrecerle en términos creativos, y concentrarme en ello totalmente es mi interés”.

“La serie tiene como público principal a los jóvenes, pero creo que puede interesarle a otro segmento de la población”.

El argumento se centra en Daniela, una estudiante de Informática que sufre cambios en su vida cuando difunden en redes sociales unas fotos íntimas que envió a su novio. Foto: Tomada del Portal de la Televisión Cubana.

Se trata de 11 capítulos, pero es un proyecto complicado, grande. Son 90 personajes aproximadamente, y muchos del elenco debutan con esta serie, lo que conlleva un trabajo de prefilmación intenso.

En principio la serie tiene como público principal a los jóvenes, pero creo que puede interesarle a otro segmento de la población. Las redes sociales en Cuba han evolucionado mucho y la serie intenta reflejar lo que sucede en ese entorno, y en definitiva, en todas las edades hay situaciones diversas.

No parto de hechos reales, no es un suceso particular lo que me motivó. Realmente es un conglomerado de sucesos recopilados durante la investigación.
Cuento con un equipo interesante. Muchos de ellos son habituales en mis trabajos, pero también se han incorporado más jóvenes.

Yo quería eso, pues el tema es más cercano a esas edades y obtener de ellos frescura e impronta con respecto a ese fenómeno era vital para mí, porque no es el tiempo en el que hice “Doble Juego”, por ejemplo. Hoy tengo más edad y no estoy tan cercano a los lenguajes, las fórmulas, los procesos relacionados con esas dinámicas.

Rudy dice: “No parto de hechos reales, es un conglomerado de sucesos recopilados durante la investigación”.

También la complejidad está dada por la cantidad de efectos digitales que deben aparecer en la serie, como parte de las tramas de los personajes. Ese proceso de prefabricación se inició hace cuatro meses. Páginas de Facebook, Telegram, Whatsapp, memes… todo aparece en los teléfonos de cada personaje y circula entre ellos.

Además, se han grabado temas musicales que aparecen dentro de la serie como parte del trabajo musical de algunos personajes.

En las vacaciones obligadas por la covid-19, el realizador pudo realizar algunas obras: como el del Septeto Habanero y con el coro de la maestra Alina Urraca. Pude realizar y además, un trabajo con la banda de concierto Fiesta tropical.
Tenía esas deudas. Terminé un DVD con la Orquesta Sinfónica Nacional, que adquiere gran valor porque se hizo con la música de Juan Formell y Adalberto Álvarez, a partir de dos conciertos, uno en La Habana y otro en Camagüey.

Ahora, con el terminado de la serie, comienza la gran batalla para Rudy y su equipo: el encuentro con el público: tema fascinante para los jóvenes y todos los interesados en las redes sociales; y tramas interesantes, insertas en la realidad cubana…

No se trata de un video clip, ni de una serie musical. Es un drama escrito y dirigido por Rudy Mora, sobre las redes sociales y los adolescentes. Una historia de ciberacoso y venganzas, que al final… nada, que me matan si lo cuento.

Una escena tras la otra. Habrá 98 llamados. se filmará en diversas locaciones y durante todo ese tiempo, luego de un extenuante día de filmación, Rudy hará los storyboard para trabajar durante la jornada siguiente.

Son once capítulos. Diany Aurora Zerquera es la protagonista, ya la hemos visto en Entrega, Vuelve a mirar, Tras la Huella y el teledrama Giros. Verónica Lynn, Eslinda Núñez, Alden Knight, Fernando Hechavarría y Yailene Sierra, consagrados, alternarán con esa joven y otros, también graduados de la Escuela Nacional de Arte para los que Primer grado (así se llama la serie) es su gran prueba.

Habrá rock, reguetón y jazz, por lo que Juan Carlos Rivero (instrumentista, director musical, compositor, arreglista, a cargo de la banda sonora) tendrá (tiene) mucho trabajo. De la fotografía se encarga (como casi siempre) Alexander Escobar; de la dirección de arte Jorge García (Jorgito) y de la producción Grettel de Varona.

Se me acabaron los videos el primer día de grabación porque al mediodía me fui. Quizás estarían hasta la noche. Espero que si vuelvo a un rodaje sea de rock o de jazz.

Pero lo que apuesto es que la historia lo enganchará a usted que lee estas líneas, no importa la edad que tenga. Volveré sobre el tema.

El audiovisual, con 11 capítulos de 53 minutos cada uno, aborda temas como el uso inadecuado de internet por los adolescentes, el ciberacoso, la reinserción social pospenitenciaria, el alcoholismo, el desamparo familiar y el amor.
Cubavisión estrenó la serie Primer grado, dirigida por Rudy Mora, el domingo 11 de diciembre. Foto: Tomada del Portal de la Televisión Cubana
Tomado de Cubadebate

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Medio de información alternativa que alerta sobre campañas de difamación contra Cuba. Publica noticias y análisis con un tratamiento objetivo de los hechos. Muestra los intereses que el poder global oculta para mantener sus privilegios. UCI, La Habana, Cuba. editor@cubadebate.cu

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