Código de las Familias: nuevos caminos para concretar el sueño de ser mamá o papá (+ Video)

Como concepto novedoso se incorpora la llamada filiación asistida en el proyecto de nuevo Código de las Familias, texto que en estos momentos es sometido a consulta popular para recoger el criterio de la población acerca de estos asuntos de especial relevancia para la sociedad cubana

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El Código de las Familias garantiza la posibilidad de tener descendencia como un derecho de todas las personas. Imagen tomada de doctología.es 

No constituye, en modo alguno, una cifra descartable la cantidad de parejas que acuden a diario a la red de consultas del sistema de atención primaria de salud y a los centros de reproducción asistida existentes en el país, con el propósito de hacer realidad el anhelado deseo de formar una familia.

Ante la imposibilidad de tener hijos, ya sea por infertilidad masculina, femenina o de ambos miembros de la pareja, en la experiencia cotidiana de esas instituciones es cada vez más frecuente la disposición de las madres, hermanas y amigos de brindarse, en actitud solidaria, para asumir el acto de la gestación.

Es por ello, entre otros factores, que se incorpora la llamada filiación asistida como concepto novedoso en el proyecto de nuevo Código de las Familias, texto que en estos momentos es sometido a consulta popular para recoger el criterio de la población acerca de estos asuntos de especial relevancia para la sociedad cubana.

Según refieren los expertos, se denomina filiación asistida porque su determinación se produce con la asistencia de una técnica externa (fertilización in vitro, donación de óvulos u otras de alta complejidad), donde no hay necesidad siquiera de una relación sexual para lograr un nacimiento.

Hasta ahora han existido dos fuentes de filiación: una a partir de los vínculos biológicos y de consanguinidad, y otra a través de la adopción, por lo que recurrir a las técnicas de reproducción asistida constituye una vía más que beneficia a quienes no pueden tener su propia descendencia de manera natural.

Si bien tales procedimientos médicos se usaban, hasta ahora, en familias heterosexuales, homoafectivas, reconstituidas o en personas solas, lo singular, en este caso, es la protección jurídica que se logra en el proyecto del Código de las Familias más allá del Programa de Atención de la Pareja Infértil.

CÓDIGO DE LOS AFECTOS, LA LIBERTAD Y LA SOLIDARIDAD

Para la doctora Ana María Álvarez-Tabío Albo, profesora titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, se trata de reconocer los derechos refrendados en la Constitución aprobada mayoritariamente por el pueblo cubano, entre estos el de la igualdad y la no discriminación a la hora de fundar una familia.

«Como el derecho no puede ir a kilómetros de distancia de la realidad que está llamado a proteger, subraya, es discriminante impedirle a una persona acceder a una maternidad o paternidad por razón de su infertilidad, por la imposibilidad natural de tener un hijo o por su orientación sexual»».

Al respecto, Álvarez-Tabío Albo aclara que la gestación solidaria no significa el alquiler de vientres ni maternidad por sustitución: es la gestación que una mujer puede enfrentar, de manera altruista, para un miembro de su familia o en beneficio de una persona afectivamente cercana.

«Es ese ser, ilustra, que puede llevar adelante el embarazo de la hermana que está imposibilitada de hacerlo o  de la madre que puede hacerlo por su hija. No es, por tanto, una situación reservada a parejas homoafectivas. Es también para personas de las llamadas diversidades tradicionales»».

Tras ratificar que este es el Código de los afectos, la libertad y la solidaridad, la profesora asegura que la gestación solo puede permitirse en ese contexto con un afán solidario y altruista, ajeno a toda mercantilización del cuerpo de la mujer y a convertir el fruto de esa concepción en objeto de un contrato.

Se ha tratado, explica, de blindar este proceso para evitar cualquier violación, por lo que pasará por tres controles esenciales: el legal, el sanitario y el escrutinio judicial. «El tribunal, precisa, verificará que se cumplen todos los requisitos legales, médicos y normativos para entonces conceder una autorización judicial»».

NUEVO RETO PARA EL SISTEMA DE SALUD

La doctora Miladys Orraca Castillo, presidenta de la Sociedad Científica Cubana para el Desarrollo de la Familia, coincide en que la gestación solidaria impone un reto al sistema de Salud a la hora de atender a las parejas que requieren las técnicas de reproducción asistida para desarrollar la maternidad o la paternidad.

«Esta es una de las prácticas médicas más novedosas, insiste, para las cuales los profesionales del sector nos tenemos que preparar, primeramente en la elaboración de normas, disposiciones y protocolos de actuación, que permitan asumir a ese grupo de personas interesadas en tener descendencia»».

Con una experiencia que se remonta a mediados de la década de los 80 del siglo pasado, el país dispone hoy de cuatro centros de alta tecnología, a los que se suman instituciones con técnicas menos complejas en todas las provincias y una red de consultas a nivel del sistema primario de Salud en cada municipio.

Refiere Orraca Castillo que estas técnicas, incluidos los reactivos, medicamentos e insumos, son muy costosos para Cuba y, sin embargo, desde el mismo inicio de su aplicación progresiva a partir de 1986 el servicio se ofrece a las familias que lo necesitan de forma totalmente gratuita.

Sobre los beneficios que ofrece el nuevo Código, menciona que se amplía el sujeto a favorecer (hoy solo está para las personas infértiles), se cuenta con una base legal que sobrepasa la adopción y la forma biológica de tener descendencia, y se implementarán prácticas médicas más novedosas.

No obstante, informa, hasta ahora los resultados han sido favorables, como lo demuestran los índices de efectividad; en el caso de la asistencia en centros provinciales, se obtiene un 15 % de embarazos, mientras en las instituciones de alta tecnología este indicador es de 40 %, ambos a la par del estándar internacional.

NO EXCLUIR NI MENOSPRECIAR A NADIE

Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), afirma que este es uno de los tantos actos de justicia que se logran con la propuesta del Código de las Familias, en el que el reconocimiento de la pluralidad se desarrolla de manera más específica en el campo del derecho familiar.

«Como mismo las parejas heterosexuales anhelan la maternidad y la paternidad, explica, también lo desean las parejas del mismo género. Las orientaciones sexuales diferentes no quieren decir que no existan esas vocaciones y esos proyectos de vida en los que estas se expresen»».

Considera que el pueblo cubano, a través del proceso de consulta popular, está aprendiendo a valorar estas cosas, a apreciarlas y a ponerlas en su justa medida para seguir avanzando en temas de igualdad, de equidad social y de capacidad solidaria entre las personas.

«Esta ampliación conceptual y de amparo legal, a partir del respeto a la dignidad humana y de no discriminación, aclara Mariela Castro Espín, se hace no por otro motivo que no sea satisfacer el deseo tan intenso y tan profundo que tienen las familias de ampliarse con la reproducción»».

Al respecto, llama la atención acerca de la necesidad de no dejarse llevar por los prejuicios a la hora del análisis sobre la base de los derechos: «No es nada justo. Hay que aprender a ponerse en el lugar de otra persona que está necesitada de que sus derechos sean igualmente reconocidos»».

La Directora del Cenesex sostiene que el concepto de familia ha evolucionado: «Son acuerdos de convivencia, no solo tienen que ser por vínculos biológicos. La maternidad y la paternidad no son un don de la naturaleza. Se aprende a construir el vínculo y se genera una cultura de cómo atender en las distintas etapas de la crianza»».

Se trata, enfatiza, de un aprendizaje permanente, de una cultura que se enriquece con los aportes multidisciplinarios en el área de las ciencias y de una responsabilidad inmensa y compleja que exige de un asesoramiento profesional a todas las personas que deciden asumir este rol.

«La ley, comenta Mariela Castro Espín, ampara lo que existe, lo que ha estado desprotegido y desatendido, y eso tiene un valor incalculable. Todos tenemos derecho a la felicidad y a tener las mismas oportunidades en la vida, por supuesto, sin excluir ni menospreciar a nadie»».

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