El nombramiento de una mujer negra a la Corte Suprema irrita a los republicanos

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Sin saber siquiera a quién nombrará Joe Biden para la Corte Suprema de Estados Unidos, los republicanos arremetieron contra su promesa de elegir por primera vez en la historia a una mujer negra.

«Quiero una candidata que sepa distinguir entre un libro de derecho y un catálogo» de moda, soltó el senador John Kennedy, quien como miembro del Comité Judicial de la Cámara Alta participará en el interrogatorio al que tendrá que someterse la jueza elegida por Joe Biden. Porque el Senado es el encargado de confirmar a los magistrados federales.

El presidente demócrata quiere que el alto tribunal «se asemeje al país» y anunciará su elección a finales de febrero.

En una entrevista con la cadena NBC, de la que se emitieron fragmentos el jueves, dijo que se está centrando en cuatro magistradas «increíblemente cualificadas».

Entre los nombres que más circulan destacan licenciadas de universidades prestigiosas como Yale o Harvard, una jueza federal de apelaciones y otra de la Corte Suprema de California.

El senador republicano Roger Wicker, ignorando sus cualificaciones, opinó que la persona elegida por Joe Biden sería «la beneficiaria de una especie de cuota».

Igual de incisivo fue su colega Ted Cruz: «¿Las mujeres negras qué representan? Digamos que el 6% de la población estadounidense», dijo en su podcast. Así que Joe Biden «está diciendo al 94% de los estadounidenses: ‘Me importas un carajo’. Dice ‘si eres un hombre blanco, «¡mala suerte! Si eres una mujer blanca, «¡mala suerte!»

Y eso que de los 115 jueces que han estado en la Corte Suprema desde su creación, 107 han sido hombres blancos, en comparación con dos hombres negros y cinco mujeres, cuatro blancas y una latina.

En Estados Unidos el término latino engloba a aquellas personas de cultura u origen cubano, mexicano, puertorriqueño, sudamericano, centroamericano o español, independientemente de la raza, según la oficina del censo.

– «Deshonestos» –

«Los presidentes estadounidenses siempre han tenido en cuenta una combinación de factores políticos y las características personales de los candidatos», subrayó asimismo a la AFP Douglas Keith, jurista del think tank Brennan Center for Justice.

El republicano Ronald Reagan prometió nombrar a la primera mujer en la Corte Suprema y eligió a Sandra Day O’Connor en 1981. En 1986 optó por el magistrado Antonin Scalia, en parte debido a sus orígenes italianos.

La religión también influyó: durante la segunda mitad del siglo XX siempre se reservaba un puesto a un magistrado judío y otro a un católico, sin que los republicanos encontraran nada malo en ello.

Sus críticas actuales son «deshonestas», concluye Douglas Keith. «El mensaje -añade- quizás vaya dirigido sobre todo a sus votantes».

Para el profesor de ciencias políticas Michael Tesler, de la Universidad de Irvine en California, se deben al creciente abismo entre demócratas y republicanos en el tema del racismo en Estados Unidos.

La izquierda es muy sensible a las dificultades estructurales que enfrentan las minorías y «la política del Partido Republicano está cada vez más animada por la creencia de que la discriminación contra los blancos es un problema igual de importante», escribe en una página web de análisis estadístico FiveThirtyEight.

– «Insinuaciones» –

Según una encuesta de YouGov/Yahoo, el 87% de los votantes de Joe Biden apoya la idea de nombrar a una mujer negra, mientras que el 57% de los Donald Trump se opone.

Como los demócratas controlan el Senado, la candidata de Joe Biden debería ser avalada pese a la oposición de los republicanos, que no han olvidado la batalla que supuso confirmar al juez Brett Kavanaugh, designado por Donald Trump.

Esta vez también se anuncia complicado.

El jueves, el senador demócrata Alex Padilla dio una idea de lo que se avecina durante el examen por la comisión judicial de la candidatura de un juez negro para un puesto en la corte federal.

«Los candidatos de color fueron tratados de manera diferente durante nuestras audiciones con insinuaciones («€¦) u hostilidad respecto a sus cualificaciones u opiniones», dijo.

Desmarcándose de las críticas frontales de sus pares, la senadora republicana por el estado de Maine, Susan Collins, llamó a su partido a la cautela, al tiempo que lamentó que se dé prioridad al origen étnico de la persona que se vaya a elegir.

«Hay muchas mujeres negras cualificadas para el puesto y dado que los demócratas, lamentablemente, han tenido éxito presentando a los republicanos como antinegros, esto podría hacer más difícil descartar a una jurista negra», señaló.

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