Las fichas sobre el tablero

La historia se aprende también viviéndola, y lo que para un joven miliciano de los años 60 estaba claro en su trinchera bajo las estrellas, puede tornarse extraño para aquel que «€“por las causas que sean»€“ haya perdido las secuencias del proceso revolucionario

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Más de 60 años después, la Revolución Cubana sigue teniendo tantas lecturas verídicas como interpretaciones sesgadas se quieran extraer de ella.

Una interpretación sesgada puede ser aquella que se desvía del centro de las esencias y arma otros mundos posibles, donde los conceptos de justicia social, soberanía y antimperialismo se quedan al garete de la historia para proponer soluciones mágicas, bastante similares a las que llenaron de agravios a la nación y les hincharon las arcas a sus politiqueros.

¿Martí, la Guerra de independencia, la Enmienda Platt, las cañoneras del Norte, los gobiernos entreguistas que se sucedieron, los crímenes de la tiranía, la lucha revolucionaria, la arrogancia yanqui, la invasión de Girón, el infausto bloqueo»€¦? «¡Bah, propaganda comunista para disponer a su antojo de la democracia y los derechos humanos!

La historia se aprende también viviéndola, y lo que para un joven miliciano de los años 60 estaba claro mientras devoraba un pedazo de pan «pelao»» en su trinchera bajo las estrellas, puede tornarse extraño para aquel que «€“por las causas que sean»€“ haya perdido las secuencias del proceso revolucionario.

Por el medio ha habido dificultades, no pocas, y errores, y falta de esto y de aquello, y aprendizajes de ese proceso, precisado a sobrevivir bajo las agresiones y la propaganda adversa, subvencionada («¡prohibido olvidar!) por los herederos de aquel  Destino Manifiesto, que hacía de Estados Unidos «una nación favorecida por dios»» para convertirnos en sus siervos.

Unas intenciones que a los cubanos defensores de la soberanía, desde el siglo XIX (nacimiento del Manifest Destiny) hasta acá, sencillamente no nos da la gana de aceptar.

Por ello, sabedor de que cada coleteo contrarrevolucionario ha tenido a su personajillo de turno, «¡unos cuantos ya!, luego tragados por la intrascendencia del «usar y botar»», conocedor de que el Gobierno estadounidense se apresuró en apoyar una pretendida marcha «por el cambio»» «€“aplaudida por anexionistas y una revoltura más»€“ me limito, por el momento, a sacudir persianas y clasificar las fichas sobre el tablero.

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