La ansiedad: una nueva pandemia silenciosa

Las mujeres experimentan niveles de ansiedad más elevados que los hombres ante la amenaza que representa la COVID-19, según investigaciones del Centro de Bienestar Universitario de la Universidad Central «Marta Abreu»» de Las Villas

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Las mujeres experimentan niveles de ansiedad más elevados que los hombres ante la amenaza que representa la COVID-19, según investigaciones del Centro de Bienestar Universitario de la Universidad Central «Marta Abreu»» de Las Villas.

El doctor en Ciencias Sicológicas y profesor titular, Luis Felipe Herrera Jiménez, explicó que puede vincularse con un incremento de las tareas que realizan en el hogar, como la orientación de las teleclases, la atención a niños y adolescentes, el cuidado de adultos mayores y el teletrabajo. 

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Dr. Luis Felipe Herrera Jiménez, profesor titular de la Universidad Central «Marta Abreu»» de Las Villas. Foto: vanguardia.cu

Sin embargo, al valorar la búsqueda de alternativas para afrontarlo, fueron ellas quienes salieron más airosas. En los hombres se encontró un aumento de hábitos tóxicos.

«También fueron las madres, abuelas e hijas quienes confesaron el temor a que sus hijos, nietos y su pareja enfermaran, antes de mostrar temor por su propia vida. Por su parte, en los más jóvenes la ansiedad fue más acentuada que en los adultos mayores»».

Explicó que, cuando alguien está ansioso puede experimentar manifestaciones sicológicas como nerviosismo, aprensión, dificultad para concentrarse, para coordinar ideas y pensar, pérdida de memoria, sensación de cansancio, preocupación, irritabilidad.

En el plano sicofisiológico, pueden aparecer dificultades para respirar, voz entrecortada, ritmo cardíaco acelerado, salto epigástrico, sudoraciones, tensión muscular, dificultades en la esfera sexual, micción frecuente. En cuanto a la conducta, la persona está hipervigilante, reactiva, se aprecia inquietud marcada, mueve las piernas se frota las manos, camina y habla más rápido, muchas veces, sin control de lo que se dice. Resulta común el insomnio y los trastornos de la alimentación.

Mantener niveles elevados de ansiedad repercute en todos los subsistemas del cuerpo, y puede desencadenar trastornos inmunológicos, hematológicos, enfermedades del sistema digestivo, de la piel, así como descompensar padecimientos crónicos. 

El doctor Luis Felipe Herrera Jiménez aconseja aprender a autorregistrarnos emocionalmente y saber qué nos está afectando. «Se pueden realizar ejercicios físicos, caminar, aunque sea dentro del hogar»», y agregó que se debe cuidar el sueño y la alimentación, tratar siempre de acostarse, levantarse y comer a la misma hora.

«Ocupe su tiempo en actividades que le ayuden a sentirse bien. Aún en condiciones de aislamiento, siempre hay algo que puede entretener y distraer. Evite el exceso de noticias, e información y comentarios innecesarios; ponga su mente en cosas  útiles; y si aprecia que las manifestaciones de la ansiedad son persistentes, solicite ayuda profesional»», alertó.

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