Jugando limpio camino a Tokio

La práctica deportiva libre de dopaje es uno de los objetivos fundamentales del deporte cubano, más aún cuando se acercan los Juegos Olímpicos

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Los Juegos Olímpicos de Tokio son una certeza, a pesar de todos los contratiempos. Mientras usted lee estas líneas hay muchos atletas, entrenadores y personal asociado al deporte preparándose para intentar la clasificación o con su pasaje asegurado y las esperanzas depositadas en una medalla bajo los cinco aros. Sin embargo, lejos de los focos, hay otro grupo de personas que trabajan para que los eventos deportivos se vean lo más libres posibles de la terrible plaga que significa el dopaje.

En nuestro país, un grupo bastante numeroso de médicos, laboratoristas y otros científicos se dedican diariamente a luchar contra el uso de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento atlético, de forma que quede garantizado el llamado «juego limpio»» a la hora de competir al nivel que sea.

Según le explicó a JR la doctora Yahumara Castro, quien hace 11 años se desempeña como secretaria ejecutiva del Órgano Nacional Antidopaje de la República de Cuba (ONAC), el concepto de juego limpio es una manera de explicar todas las actitudes positivas, así como valores de fraternidad, equidad y honestidad en el mundo del deporte.

Desde esa institución, creada y adscrita al Comité Olímpico Cubano en 2008, se lleva a cabo el programa nacional antidopaje, que va dirigido esencialmente a la educación y los controles. Allí existe un panel primario que se encarga del aspecto disciplinario de apelación, de forma que cuando un deportista infrinja las normas antidopaje, su caso sea analizado y se le aplique la sanción que le corresponde, o no.

«No obstante, el pilar fundamental de todo su trabajo es la educación, algo que se realiza desde los deportes de iniciación escolar hasta las selecciones nacionales»», explica Castro.

Además, en el centro cuentan con un comité de autorización de uso terapéutico (AUT), el cual se encarga de facultar a cualquier atleta con una patología crónica o una situación médica de urgencia, para utilizar una sustancia prohibida, siempre y cuando sea justificado su uso y aprobado.

Con Tokio 2020+1 cada vez más cerca, la responsabilidad del ONAC crece. Según nos explica Yahumara, por estos tiempos se realiza un mayor número de controles a los atletas que forman parte de las preselecciones, con tal de garantizar su «limpieza»». No obstante, el foco no está solamente en ellos.

«Si bien estamos al tanto de los atletas que compiten a nivel nacional e internacional, también nos dedicamos a atender a aquellos que se encuentran en edades infantiles y juveniles, en quienes se prioriza más la educación y se les realizan controles en el marco de los Juegos Nacionales de cada categoría»», dijo.

Cosa de tres

Además del órgano de control que fiscaliza y educa al movimiento deportivo en torno al asunto de las trampas asociadas a sustancias ilegales, existen otros dos componentes de la tríada que contribuyen a que la Mayor de las Antillas sea una de las naciones que menos casos de dopaje tiene entre la élite atlética del planeta.

En primer lugar, está el Laboratorio Antidoping de La Habana, institución fundada el 13 de febrero de 2001 y acreditada por la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional (COI) y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) desde septiembre de 2003, tras un año y nueve meses de creado, lo cual ha significado a lo largo de este tiempo una especie de récord para la ciencia cubana.

«En el mundo existen solo 27 laboratorios acreditados por la WADA, lo cual hace que tener uno aquí sea motivo de celebración para nuestro deporte y nuestra ciencia. A eso hay que sumarle la hazaña de haber mantenido la acreditación de forma ininterrumpida en medio del complejo contexto económico que vive el país, algo que nos llena de aún más orgullo»», refiere Rodny Montes de Oca, director del centro. 

Con respecto a la labor que desempeñan de cara a Tokio 2020+1, Montes de Oca agregó que a la preselección de la delegación cubana se le están realizando controles periódicos desde 2020 y en todo este tiempo, a pesar de la pausa provocada por el aislamiento, se comenzó a llevar a cabo un intenso programa antidopaje que comprende la realización de dos o tres pruebas a cada atleta que aspire a participar en los Juegos. Igualmente, cada representante nuestro que irá a un torneo clasificatorio fuera del país, también es controlado antes de viajar.

Gracias al prestigio alcanzado por nuestros especialistas a lo largo de estos años para la cita nipona están asegurados hasta tres especialistas y existe la posibilidad de que se les sumen otros.

Lo que sería otro reconocimiento para el laboratorio, que ya participó con seis integrantes en la olimpiada de Río de Janeiro 2016, y tuvo presencia antes en los Juegos Panamericanos realizados en esa urbe en 2007 y los de Guadalajara 2011, más los Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014.

Junto con el laboratorio y el ONAC, el Instituto de Medicina Deportiva (IMD) viene a ser el tercer integrante ideal para el control y la prevención de ese terrible flagelo que golpea al olimpismo y al espíritu de justicia que debe primar en toda lid.

El doctor Yamil Gutiérrez, subdirector del IMD, aclaró que la tendencia actual del trabajo que realizan de conjunto con sus colegas de otras instituciones, tiene total sintonía con el nuevo código de la WADA y el estándar de educación antidopaje.

Esto explica a su vez por qué ahora tanto los comités olímpicos como los órganos encargados de fiscalizar este tema, no solo tienen el deber sino la obligación de educar a todas las personas implicadas en la práctica atlética de cualquier categoría, lo que incluye además a los gimnasios privados y las personas que de forma independiente se dedican a la práctica sistemática de ejercicio físico.

«En el caso de Cuba, ya tenemos un gran tramo recorrido en ese sentido. La educación antidopaje aquí es algo a lo que ha contribuido, entre otros elementos, el contacto cercano de los deportistas con la tríada médica formada por su doctor, su sicólogo y el fisioterapeuta»», aseguró Gutiérrez.

Por otra parte, el galeno patentizó que el dopaje afecta al cuerpo de las personas no sólo a nivel físico, sino sicológico.

«Por ello es importante prevenirlo en todos los casos posibles, con la ayuda no solo con el control dentro de nuestro sistema, sino con la ayuda de los familiares y otras personas cercanas a atletas y a todas aquellas personas que gustan de practicar el ejercicio físico»», finalizó Gutiérrez.

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