Los gorriones tienen su Día

Hace un tiempo consulté con un estudioso en estos temas mis preocupaciones sobre la disminución que apreciaba en las «colonias» de gorriones (Passer domesticus), pero al ver reportes internacionales también constato que el fenómeno ocurre en otras partes del mundo, a tal punto que un estudio de SEO/BirdLife notifica la pérdida de más de un 60 % desde que iniciaron las investigaciones en 1980.

Por suerte fuentes de la propia entidad señalan que las estadísticas muestran recuperación en los últimos años, y ojalá suceda así en el caso de Cuba donde es considerado como un «ciudadano» más, aunque nadie conoce el cómo ni el por qué un día aparecieron en el archipiélago y si fueron introducidos de forma deliberada o fortuita.Breves referencias hacen alusión a que se les atribuye a la entrada de los inmigrantes españoles a mediados del siglo pasado cuando ya eran comunes en Europa, Asia, y en los propios Estados Unidos de Norteamérica en año tan lejano como 1850.

A pesar de varias anécdotas sobre la introducción en el país que aluden al arribo en jaulas portadas por los emigrados y debido a las férreas disposiciones aduanales no les permitieron la entrada, por lo que recibían la libertad de inmediato.La publicación Opus Habana establece que el gorrión llegó aquí antes de 1865, cuando el famoso ornitólogo alemán Juan Gundlach lo reportó distribuido por casi toda la Isla.

Y refuerza la publicación: «El aspecto general del gorrión común no es atractivo, como tampoco lo es su canto, que se limita a un piar fuerte, a veces molesto. No obstante, a pesar de su apariencia poco afortunada, resulta un ave alegre, inquieta y dotada de una inteligencia poco común entre sus semejantes».

A los detallistas les digo que la coloración entre machos y hembras varía para hacerla más intensa en los primeros, en tanto se reproduce tres o más veces al año, desde mayo hasta agosto, poniendo de tres a cinco huevos en cada ocasión para ser incubados durante dos semanas. Traer el tema del ave a colación tiene un objetivo, y es que cada 20 de marzo se ha establecido como Día Mundial del Gorrión por iniciativa de la Nature Forever Society de la India junto a otras organizaciones a fin de llamar la atención ante el declive de la especie.

No se conocen a ciencia cierta las amenazas, pero de manera superficial se considera que en los núcleos urbanos resulta más notoria la ausencia que en los campos, quizás por el decrecimiento de áreas verdes, de sitios adecuados para nidificar que no resulten atacados por los felinos, y las dificultades de encontrar alimentos, sin descartar la aparición de algunas especies invasoras como fuertes contrincantes.

A ello hay que agregar el maltrato que reciben a partir de una deficiente educación ambiental por parte de la población que si bien incluye a algunos niños no dejan de sentirse en parte de los adultos.

¿Qué decir de los detestables tirapiedras? Golpes contundentes que provocan el deceso del animalito o secuelas irrecuperables? ¿será una manera de «diversión» ocasionar daños a la fauna?Queda mucho camino por recorrer y perfeccionar. La desaparición de una sola especie, por mínima que resulte, influye de manera notoria en la biodiversidad, en la salud del Planeta y de la propia humanidad.

Alguien pudiera hablar de efectos perjudiciales provocados por los gorriones al consumir grandes cantidades de granos en los campos, pero también devora insectos y larvas perjudiciales a la agricultura.

Recordemos el exterminio masivo de ellos en China desplegado durante justos dos años (marzo 1958-1960) que trajo consecuencias impredecibles para ese país al minimizar el hecho de que cumplen una función específica dentro del gran entorno natural.

No olvidemos que la avecilla vive en íntima relación con el hombre. Por mucho que le agraden las casas o edificios altos gusta mantenerse cerca del suelo, donde abunda su alimento. En los lugares que recibe protección se comporta muy familiar y no teme a la presencia humana, cuyas costumbres ha llegado a conocer tanto, que sorprende y divierte al observador; sin embargo, en donde recibe maltratos muestra su timidez y se hace receloso.

Sin dudas, los gorriones constituyen un elemento integrador del equilibrio que caracteriza a la Natura. Actuar en su contra puede alterar las complejas relaciones existentes en el hombre y su medio.

Por ello enfatizo en lo que alguien expresó de una manera muy auténtica: «El gorrión es hoy día un residente que comparte nuestra ciudad y que pone un toque de alegría en nuestras calles y es tan cubano como nuestras palmas».

Ricardo Rodolfo González

Periodista y filólogo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Complete la operación *