Se remoza la imprenta de Caibarién (+ Audio)

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Por estos días, se realizan acciones de restauración en la imprenta de Caibarién, ubicada en uno de los edificios emblemáticos del estilo Art Decó del centro histórico de la ciudad.

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Luis Baldrich Torres, administrador de la imprenta de Caibarién

Luis Baldrich Torres, administrador de la entidad, aseguró que ya están todos los recursos necesarios para el proceso de restauración que se acomete por parte de una brigada del Registro de Bienes Culturales.

Destacó que se extremaron las medidas para la conservación de las máquinas de la imprenta, entre ellas, cinco que son patrimonio industrial. Y agregó que, con este proceso de restauración, se pretende rescatar los elementos ornamentales del techo y mejorar el alumbrado del local.

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Luis Baldrich Torres, conocedor de la historia de las artes gráficas en la localidad y miembro de una familia vinculada a este oficio, señaló que una vez concluida la reparación, se habilitará un área como museo y se continuará con las distintas líneas de producción.

LA IMPRENTA CUENTA SU HISTORIA…Y LA NUESTRA

La imprenta comienza en Cuba en 1723, fecha del primer impreso conocido. Llega a nuestro país alrededor de tres años antes, unos ciento ochenta años después que a México, casi ciento cuarenta después que a Perú, cuando ya había sido establecida en Guatemala, Paraguay y Brasil; La Habana fue la séptima ciudad de la América española que tuvo imprenta.

Por su parte, Caibarién, fundada el 26 de octubre de 1832, no contó con prensa escrita hasta 1878. Habían transcurrido 129 años de que la isla tuviera imprenta y  46 de que se fundara Caibarién. Sin embargo, la relativa demora no impidió que el entusiasmo de los locales llevara a desarrollar un importante movimiento periodístico apoyado, por supuesto, en el desarrollo de la imprenta.

En Caibarién el maestro público Don Emilio Ayala y Ruiz fue quien dirigió el primer órgano de prensa nombrado con previsor optimismo «€œEl Porvenir»€, que hizo su aparición el 17 de julio de 1878. Este se tiró en la imprenta que para el efecto fue traída desde Remedios por Don Rosendo Pérez y González, quien solicitó y obtuvo autorización para publicarlo. Salía los jueves y domingos, constaba de dos hojas de tres columnas y recibía colaboraciones de Remedios, Santa Clara, Cienfuegos y Cárdenas.

Históricamente, la labor editorial en Caibarién estuvo ligada a las publicaciones periódicas, aún cuando se imprimieran otros materiales de corte propagandístico y comercial. El momento de mayor esplendor estuvo en la primera mitad del siglo XX, sobre todo en los años 40 y 50, en los que alguna bibliografía refiere que fue Caibarién la ciudad del interior de la República con mayor número de periódicos. Para respaldar tal auge se adquirieron en esos años máquinas de procedencia norteamericana y alemana, aunque otras venían sirviendo a la prensa local desde finales del siglo XIX.

Lo más significativo desde el punto de vista histórico es que dichas máquinas, gracias a sus innegables condiciones y al mantenimiento y cuidado que recibieron de los trabajadores gráficos, se mantienen en uso hasta hoy;  la información periodística era emplanada casi siempre a la manera tradicional, pues, según testigos e investigadores:  «€œla técnica moderna se dejaba para modelos y carteles»€.

Listado de máquinas en imprenta de CaibariénPara ilustrar la intensa actividad editorial y periodística de la etapa mencionada, vale ejemplificar con el propio año 1940 en que Caibarién contaba con seis imprentas: Gutemberg, situada en la calle Máximo Gómez, número 15; Impresora de Caibarién S.A. ubicada en la intersección de las calles Cuba y María Escobar; La Americana, en Justa y Máximo Gómez; La Habanera en Máximo Gómez y Cuba; la imprenta La Milagrosa situada en la esquina de las calles Padre Varela y Céspedes y la nombrada La Opinión, en Máximo Gómez 17.

Ubicadas sobre un plano de la ciudad, las seis se encontraban en el radio de dos manzanas, en el centro comercial de la misma, incluso en edificaciones contiguas, y allí se editaban, entre otros: Caibarién, cuya directora fue Carmen García Sierra, El Deber, dirigido por Juan Sánchez Baldrich, El Imparcial por Eudaldo Valdés Águila, El Reporter, bajo la dirección de César Figueroa Fernández, La Opinión, publicación de más larga vida en Caibarién y dirigida desde esa época hasta su cierre en los años 60 por Vicente Treto Rivero, y Verdad, que dirigía Dominga Rodríguez.

Perez C. A.(2005) en la investigación titulada «€œALCANCE SOCIAL DE LA REVISTA VILLA BLANCA»€ que se conserva en el Museo María Escobar Laredo en Caibarién, afirma que «€œPor el año 1947 Caibarién contaba con una asombrosa profusión de publicaciones locales que salían en varias imprentas, algunas muy antiguas pues los tipógrafos nunca emplearon para los diarios de aquí otro procedimiento que no fuera el de parar letra a letra el cajetín, escogiéndolas del chibalete y los adelantos que fueron entrando, solo eran usados en la impresión de modelos, pero nunca en los textos. Sin embargo una estadística sitúa a Caibarién como el municipio con mayor cantidad de publicaciones periódicas en la isla en el año 1943, claro está que en ellas predominaban las propagandas políticas y los anuncios comerciales, lo que hace notables a los periódicos con intereses más nobles y elevados como el de enaltecer el espíritu colectivo de los pueblos, aquilatando sus valores, junto a las personalidades que con más ardor los han enarbolado»€.

Los años 30 y 40 del siglo XX presencian la publicación en Caibarién de las excepcionales revistas Rumbos Nuevos, Archipiélago y Villa Blanca, que se diferencian del resto del movimiento periodístico local y se destacan en el centro de la isla y hasta en el plano nacional por su interés social y literario, alejado de la banalidad que caracteriza la prensa de la época.

Imprenta en CaibariénUna lista de Feliciano Reinoso cuenta alrededor de 127 publicaciones periódicas salidas de las imprentas caibarienenses a lo largo de su primer siglo de existencia. Entre ellas: «€œEl Porvenir»€, «€œEl Recreo de Artesanos»€, «€œEl Faro»€, «€œEl Orden»€, «€œLa Opinión»€ y, por supuesto, Rumbos Nuevos, Archipiélago y Villa Blanca.

Nada menos que de estas imprentas salieron textos que hoy son fuente de conocimiento histórico y consulta obligada para investigadores: «€œEl Libro de Oro de Caibarién»€ de Alberto Ayala, publicado en 1918 y los «€œApuntes Históricos de Caibarién»€ de José Andrés Martínez Fortún y Foyo cuyos ejemplares donados al Museo «€œMaría Escobar Laredo»€ llevan el recuento desde los primeros tiempos hasta 1958.

Luego siguió una depresión que solo muestra algunas publicaciones esporádicas y de efímera duración. Las antiguas máquinas continuaron su servicio, más dedicadas a imprimir modelos que a la actividad periodística; aún así, en los años setenta y ochenta del siglo XX se imprimieron algunos no menos interesantes en la intención de reseñar el acontecer local de cada momento, como: El Popular, los Cuadernos Caibarién y las publicaciones de los talleres literarios nombradas: El Cayo, Con la mies en parvas, entre otras; las máquinas con más de medio siglo en uso, no cesaron de contar nuestra historia a la par que ellas mismas lo son.//Publicado por Raisa Guevara García en Mi pedacito de Cuba (11-8-2012).

Máximo Luz

Máximo Luz

Periodista, director y guionista de programas de radio en emisora Radio Caibarién

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