Trabajadores del Museo “Marcelo Saldado Lastra” preservan la historia en tiempos de COVID-19 (+Fotos)

Este 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, descubre a los trabajadores del Museo de la Agroindustria Azucarera “Marcelo Saldado Lastra” de Caibarién, en plenas labores de conservación y mantenimiento de sus salas y áreas expositivas para su reapertura pasado el tiempo de la COVID-19.

La Ing. Mileidis Pérez Monteagudo, directora de esta institución cultural, aseguró al periodista Freddy Espinosa Martínez…«estamos preparándonos para cuando el país regrese a la normalidad reiniciar nuestro servicios de excelencia para el turismo nacional y extranjero. Aspiramos a mantenernos como uno de los centros culturales distintivos de Azcuba».

Asimismo, resaltó…«la Industria Azucarera de Cuba ha jugado un importante papel en la formación de la identidad nacional, en las historias de luchas sindicales, en la centenaria cultura productiva de la caña de azúcar, entre otros valores identitarios. En el museo se atesoran objetos de gran valor patrimonial, tal es el caso de la centrífuga donde laboraba Jesús Menéndez Larrondo, el parque de 38 locomotoras que exhibe una de las máquinas más antiguas de América Latina, además tenemos el mayor parque temático de los existentes en los 4 museos dedicados a estas muestras en Cuba. Es importante felicitar, por su entrega y abnegación a nuestros trabajadores en esta efeméride».

Un poco de historia sobre el Museo “Marcelo Salado Lastra”

El complejo agroindustrial azucarero “Marcelo Salado Lastra”, otrora central Reforma, se encontraba situado en el Km 3 ½ de la carretera de Caibarién a Remedios, en la Costa Norte de la provincia Villa Clara, municipio Caibarién. Esta industria fue seleccionada por el MINAZ, a partir del año 2002 para transformarse en Museo de la Agroindustria Azucarera, en cumplimiento con la Tarea Álvaro Reinoso y en el 2009 fue categorizado por el Ministerio de Cultura para tal fin.

La zona que ocupara este central, posee una larga historia y tradición azucarera que comienza con la construcción de los primeros trapiches e ingenios durante el siglo XVIII y se extiende hasta el XIX. Es importante destacar el llamado “boom” azucarero en la antigua jurisdicción remediana, que tuvo lugar entre los años 1840 al 1860. En origen tuvo su impulso por el capital de colonos venidos desde Matanzas y Colón que, invirtieron en esta región, convirtiéndola en el último eslabón del auge azucarero en la Isla. La apertura del central posibilitó la introducción del ferrocarril, creándose la línea férrea de Remedios a Caibarién en el año 1851 que,  permitió transportar la mercancía directamente hasta el puerto de Caibarién. A esto se une la sustitución de la tracción animal por la máquina de vapor, que reemplaza para siempre el trapiche por el ingenio.

Recoge la historia que, los primeros dueños del central fueron Don Gaspar de Vellos y Don Isidro Monteagudo. Así pasó de un propietario a otro. Es un dato interesante que en el año 1875 fue incendiado y  resurge durante corto  tiempo con el nombre de Iberia. Fue en 1891 cuando se fundó como central Reforma, y sus representantes fueron José Hernández Martínez y José Fernández, integrantes de la Sociedad Económica,  formada por cubanos y españoles que financiaban la Industria en la compañía Azucarera de Caibarién SA, que lo administraron hasta su intervención en el año 1960.

En sus inicios, este central con una capacidad técnica y eficiente superior llevo a la ruina a los pequeños propietarios, cuya producción estaba basada en formas primitivas tanto en los campos como la industria. Por esa época centralizó las producciones en las tierras fértiles para el cultivo de la caña de azúcar propiedad de los dueños del central y los grandes terratenientes convertidos en colonos. Los pequeños propietarios de tierras continuaron produciendo en difíciles condiciones, sujetas a las refracciones y cuotas impuestas por la administración del Reforma.

A partir del triunfo de la Revolución Cubana, las zafras del pueblo fueron realizadas con la tecnología existente, siempre apoyada en el decisivo esfuerzo de los trabajadores y el pueblo como protagonista de este proceso productivo. Fueron momentos de importantes avances en la humanización del trabajo bajo la dirección de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Tiempos marcados por la elevación constante de las condiciones materiales, de vida y de trabajo de los obreros, en tanto se producía el desarrollo de la diversificación de la agroindustria azucarera en la Isla.

En el año 2002, con la implementación, por parte del MINAZ de la Tarea Álvaro Reinoso, el coloso azucarero de la Villa Blanca devino museo. Es un conjunto industrial compuesto por grandes naves de estructura de acero y cubiertas de zinc, con sectores de mampostería y losas de hormigón armado y paneles con cubierta a dos aguas. Recrea en siete salas de exposición la historia de la industria azucarera, el fenómeno azucarero y su evolución en Cuba.

Una visita, desde las imágenes al museo

Fuentes: Freddy Espinosa Martínez, Portal de Azcuba y Ecured.

Imágenes de archivo CMHS. Ernesto Hernández Palencia.

Edición web: Ernesto Hernández Palencia.

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