Fidel y Pedro Luis Lazo: Dos gigantes, risas y la pasión por la pelota

Lazo tuvo una soberbia actuación en el I Clásico Mundial de Béisbol. Enfrentó a 49 bateadores con una efectividad de 2.25. Foto: Cortesía de Juan Antonio Martínez de Osaba.

Pedro Luis Lazo, una de las leyendas del pitcheo cubano, cuenta que Fidel lo hizo gigante y gracias a su impronta en el deporte revolucionario pudo subirse a un box, lanzar strikes y convertirse en el pitcher más ganador en Series Nacionales, con 257 victorias.

El Rascacielos pinareño conoció al Comandante en Jefe en 1996, antes de partir a los Juegos Olímpicos de Atlanta. “Tuve la oportunidad de comer junto a él. En aquella cena todos estábamos mudos de la emoción: Omar Linares, Antonio Pacheco, Omar Ajete, José Ariel Contreras, Orestes Kindelán, Luis Ulacia… No sabíamos qué hacer. Algunos ya habían compartido con Fidel, pero los jóvenes estábamos muy impresionados. Solo escuchábamos.

“Fidel no paró de darnos orientaciones y dio más durante el torneo. Cuando regresamos con el oro, ahí sí dio un discurso de la alegría, analizando jugada tras jugada del equipo. Era genial, tenía muchos conocimientos técnico-tácticos de béisbol y prefería la posición del pitcher por encima de las demás. Eso lo teníamos en común”.

¿Qué otras anécdotas recuerda el mítico 99 del Pelotero Mayor?

Con Fidel, a raíz del juego contra los Orioles (1999). Detrás, el mánager Alfonso Urquiola. Foto: Cortesía de Juan Antonio Martínez de Osaba.

–Recuerdo cuando le ganamos a los Orioles de Baltimore, 12 carreras por 6 en el Camden Yard Park, un juego dirigido por Alfonso Urquiola y que representó la revancha de nuestra selección. Fidel nos preparó tremendo recibimiento en Cuba. Al llegar al Consejo de Estado, nos esperaba y nos tomamos fotos con él. Aunque su presencia me impactó nuevamente y vi que mis compañeros dudaron en hacerlo, fui el primero en retratarme, en shorts, incluso. No esperaba el encuentro, pero quedó para siempre.

“También recuerdo que al volver triunfales de la Olimpiada de Atenas 2004, intenté regalarle mi medalla e inmediatamente me la devolvió diciendo: “Es de usted, se la ganó”. Son palabras que nunca olvidaré.

“Cada vez que salíamos a competir fuera de Cuba, indicaba que, más que traer el título, debíamos lucir con dignidad en el terreno. Estuvo pendiente siempre de nosotros, y eso te motivaba en el partido de pelota.

“Cuando teníamos un juego importante, pensábamos en él, y en la mayoría de los casos traíamos la victoria. Cuando algo salía mal, decía: ‘No importa, será para la próxima’. Por eso creo que muchos atletas le dedicábamos nuestros éxitos a Fidel”.

El juego de veteranos junto a Chávez, ¿estrechó la relación?

En el extremo derecho, al lado de Kindelán. Foto: Cortesía de Juan Antonio Martínez de Osaba.

–Sí, hubo un antes y un después de ese partido, disputado el 18 de noviembre de 1999. Esa noche, en el Estadio Latinoamericano, el Comandante nos sorprendió a todos. No sabíamos por qué estábamos allí, y de pronto dijo: ‘Nos disfrazaremos de veteranos frente a Venezuela, tenemos que ganar’.

“Al hacerlo, los aficionados se echaron abajo de la risa cuando empezaron a reconocernos. Luego le comenté que quería ponerme su barba y se rió a carcajadas. La risa de Fidel era contagiosa, aún la llevo conmigo, como mismo la transparencia que inspiró en el deporte revolucionario”.

¿Cuánto tuvo que ver Fidel en ese histórico segundo lugar del I Clásico Mundial?

–El 2006 fue clave en mi carrera deportiva. Lamentablemente, fue el año en que enfermó el Comandante, pero en los días del Clásico Mundial todavía estaba ahí para nosotros.

“Nos llamaba por teléfono dándonos ánimos y haciendo trabajo sicológico para que no nos desesperáramos. Y así salíamos al terreno. Recuerdo con mucho placer el juego en el que le di el pase a Cuba a la final. Fueron momentos de renacer beisbolero en los que rompimos todos los pronósticos.

“Cuando quedamos segundos, su mensaje fue que el resultado era igual que el oro, e inmediatamente nos organizó un cálido recorrido por toda La Habana, el cual conservo como uno de los mejores momentos de mi vida”.

“Lo vi por última vez cuando quedamos subcampeones en la Olimpiada de Pekín 2008. Ya no podía ir a recibirnos, pero fuimos a verlo. La conversación fue grata como siempre y también terminó entre risas por mis ocurrencias, que a él le encantaban. Siempre me preguntaba cuál era mi remedio para no lesionarme, y yo le decía lo mismo: ‘Comandante, tirar, tirar y tirar’”.

Esta conversación transcurrió vía teléfonica mientras El jíbaro, como suelen llamar familiares y amigos a Pedro Luis Lazo, descamaba un pescado en la cocina de su casa, en la ciudad de Pinar del Río.

Como muchos otros cubanos, pasa estos días en su hogar respetando el distanciamiento social. El gran pitcher aprovechó para rememorar aquellos partidos en los que siempre jugaba Fidel desde el banquillo.

Principales resultados deportivos de Pedro Luis Lazo Iglesias:

  • Es considerado por muchos como uno de los cinco mejores pitchers del béisbol cubano después del triunfo de la Revolución.
  • Es el único pelotero del mundo con cuatro finales olímpicas ( dos oros y dos subcampeonatos).
  • Internacionalmente fue un pitcher muy exitoso: ganó 22 juegos, perdió solo dos y salvó 31.
  • Integró la escuadra cubana al I Clásico Mundial de Béisbol (2006). En esa ocasión fue clave para que Cuba accediera a la final.
  • Fue el lanzador que más bateadores enfrentó en el I Clásico Mundial (49); pcl de 2.25; ganó un juego y salvó otro.
  • Es el pitcher más ganador de la pelota cubana, con 257 victorias y 136 derrotas.
  • En 20 Series Nacionales dio 2 426 ponches, acumuló un promedio de 3.22 carreras limpias y un average en contra de .245.
  • Lanzó 72 juegos en postemporada: inició 48, completó 26, ganó 29, salvó siete, propinó seis lechadas y ponchó a 311 bateadores.
  • Dominó ampliamente a Industriales, pues frente al equipo azul de la capital cubana ganó 15 juegos y perdió seis.
  • Formó parte del excepcional cuerpo de lanzadores que guió a Pinar del Río a obtener dos coronas nacionales consecutivas en 1997 y 1998.

Dos grandes, Lazo y Pestano, en un momento crucial I Clásico. Foto: Cortesía de Juan Antonio Martínez de Osaba.

Pedro Luis Lazo en su estadio Capitán San Luis. Foto: Cortesía de Juan Antonio Martínez de Osaba.

Tomado de Cubadebate

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