EN USB: Almodóvar sobre Almodóvar
Comentamos sobre Amarga Navidad, la reciente película del célebre director español

Pedro Almodóvar vuelve a hablar de Pedro Almodóvar. Y lo hace, una vez más, desde ese territorio de la autoficción que se ha convertido en una de las obsesiones de su cine reciente: mirar hacia sí mismo, explorar sus insatisfacciones, sus expectativas, sus recuerdos y convertir todo ese material íntimo en alimento para una estructura narrativa.
En Amarga Navidad, esa búsqueda vuelve a ocupar un lugar central. El director se interroga sobre su propia experiencia y sobre la manera en que la vida puede convertirse en materia de creación. Para algunos espectadores, especialmente para quienes conocen bien su filmografía, esta insistencia puede producir la sensación de estar ante una reiteración. Para quien se acerque por primera vez a su cine —posibilidad remota, aunque nunca imposible—, la película puede resultar, en cambio, un descubrimiento particularmente estimulante.
Porque Almodóvar tiene una cualidad que no todos los grandes autores consiguen conservar: la capacidad de repetirse y reinventarse al mismo tiempo. Regresan sus obsesiones, sus personajes, sus conflictos y determinados mecanismos narrativos, pero nunca lo hacen exactamente de la misma manera.
En Amarga Navidad encontramos nuevamente esa inclinación por las historias que contienen otras historias, por la ficción que se desdobla y termina observándose a sí misma. Una película dentro de una película, una historia dentro de otra historia: capas narrativas que no constituyen una novedad en su cine, pero que aquí funcionan como instrumento para preguntarse qué ocurre cuando la experiencia personal comienza a confundirse con aquello que el artista transforma en obra.
Tampoco estamos ante conflictos absolutamente novedosos. Almodóvar vuelve a hablar del deseo, de las relaciones afectivas, de la pérdida, de la memoria, de la intimidad y, sobre todo, de la creación artística como una forma de apropiación y de transformación de la experiencia.
Lo interesante está menos en la originalidad de esos asuntos que en la manera en que consigue articularlos. La película propone, una vez más, una reflexión sobre los límites de la creación: hasta dónde puede llegar un artista cuando utiliza su propia vida o la vida de los otros como material, qué responsabilidades éticas aparecen cuando la intimidad se convierte en relato y qué caminos estéticos puede tomar aquello que inicialmente pertenece al territorio de lo privado.
En ese sentido, Amarga Navidad puede generar sentimientos contradictorios. Hay momentos en que la película parece demasiado consciente de sí misma, demasiado pendiente de su condición de película de Almodóvar y de las expectativas que esa condición inevitablemente genera.
Pero también hay momentos en que esa misma conciencia se convierte en virtud. El director parece saber perfectamente que está trabajando con un imaginario reconocible y, lejos de intentar ocultarlo, lo exhibe, juega con él y lo vuelve a organizar. No siempre consigue que el mecanismo alcance la intensidad de sus grandes películas, pero sí consigue algo nada desdeñable: que reconocerse en su propio cine sea también una forma de continuar explorándolo.
Formalmente, estamos ante un Almodóvar absolutamente consolidado en su poética. La película puede discutirse desde el punto de vista narrativo, pero resulta difícil no reconocer la precisión con que están construidos sus universos visual y sonoro.
La elección de los colores, las composiciones, la fotografía, la manera en que la banda sonora dialoga con las imágenes, los tempos de las escenas, los diálogos y hasta los guiños a determinados personajes y situaciones forman parte de una gramática que el director domina con absoluta seguridad. No necesita demostrar que es Almodóvar: cada encuadre, cada color y cada desplazamiento dentro de la narración parecen recordarnos que estamos ante un cineasta que ha conseguido convertir su estilo en una auténtica poética personal.
Amarga Navidad quizás no sea uno de los grandes títulos almodovarianos, de esos que modifican la percepción de una obra o permanecen en la memoria colectiva con la fuerza de sus mejores películas. Pero es, sin ninguna duda, un título francamente almodovariano. Y eso también tiene un valor. Porque cuando un artista alcanza la dimensión de mito, ya no solo crea obras: crea un universo reconocible y puede incluso comenzar a construirse su propio monumento.
Imagen

AMARGA NAVIDAD
Dirección y guion: Pedro Almodóvar
Producción: Agustín Almodóvar
Producción ejecutiva: Esther García
Fotografía: Pau Esteve Birba
Música: Alberto Iglesias
Diseño de producción: Antxón Gómez
Montaje: Teresa Font
Vestuario: Paco Delgado
Reparto: Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez-Gijón, Victoria Luengo, Patrick Criado, Milena Smit y Quim Gutiérrez.
