Ciencia y tecnología

La vida silvestre, un sostén de la existencia humana

La vida silvestre no es un adorno para la contemplación, sostiene la existencia, la economía, la cultura y la salud humana

Cada 3 de marzo, la humanidad detiene su rutina para mirar con respeto a la naturaleza que late más allá de las ciudades. Es el Día Mundial de la Vida Silvestre, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2013.

Así decidieron para conmemorar la firma en 1973 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, una piedra angular en la protección de especies frente al comercio que amenaza su existencia

El comercio ilegal de especies silvestres es una amenaza global. Foto: tomada de dgcs.unam.mx

La vida silvestre, desde el colibrí en vuelo hasta las plantas ocultas en los bosques tropicales, no es un adorno para la contemplación, sostiene la vida, la economía, la cultura y la salud humana. 

Los servicios que proveen los ecosistemas naturales abastecen alimentos, medicinas, combustibles, materiales, y regulan procesos vitales como la polinización, la fertilidad de los suelos o la purificación del agua.

Plantas medicinales y aromáticas, soportes de vida

El lema que guía las celebraciones de 2026 es la invitación a redescubrir un mundo verde, silencioso pero insustituible: “Plantas medicinales y aromáticas: conservar la salud, el patrimonio y los medios de vida” 

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Plantas medicinales y aromáticas

Imagen: tomada de wildlifeday.org

Este enfoque pone en primer plano a las plantas medicinales y aromáticas, que suman miles de especies cuya importancia trasciende la botánica y se arraiga en la historia de las civilizaciones humanas. 

Desde la medicina tradicional de comunidades rurales hasta compuestos que inspiran fármacos modernos, estas plantas son guardianas de la salud física y cultural de millones de personas. 

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Miembro de comunidad arhuaca colectando plantas medicinales

La comunidad arhuaca, en Colombia, mucho le debe a las plantas medicinales. Foto: Fundación Atelopus

En muchos países en desarrollo, entre el 70 % y el 95 % de la población depende de la medicina basada en plantas para atender sus necesidades básicas de salud. 

Sin embargo, la presión de la expansión humana -la pérdida de hábitat, la sobreexplotación y las consecuencias del cambio climático- pone en peligro más de una de cada cinco de estas especies usadas tradicionalmente, muchas de las cuales figuran como amenazadas o en peligro de extinción. 

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Infografia sobre plantas medicinales

Imagen generada por IA para CubaSí

América Latina y el Caribe: custodios de una riqueza verde milenaria

En América Latina y el Caribe, el tema de las plantas medicinales y aromáticas, eje de las celebraciones en este 2026,  adquiere una dimensión profundamente identitaria. 

Esta región alberga cerca del 40 % de la biodiversidad mundial y a varios de los países más megadiversos del planeta, entre ellos Brasil, Colombia, México y Perú, cuyos bosques tropicales, sabanas, manglares y arrecifes concentran miles de especies de plantas con usos medicinales tradicionales y potencial farmacológico aún por descubrir, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

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Río Amazonas

Foto: tomada de es.dreamstime.com

La Amazonía, compartida por ocho países sudamericanos, es considerada la mayor farmacia natural del planeta. Pueblos indígenas han utilizado durante siglos cortezas, resinas, raíces y hojas para tratar infecciones, dolencias respiratorias, inflamaciones y afecciones digestivas, entre otros males. 

Sin embargo, la región también enfrenta cifras alarmantes de deforestación y degradación ambiental que amenazan este patrimonio biocultural. El más reciente informe de evaluación regional de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas advierte que alrededor del 25 % de las especies evaluadas en América Latina y el Caribe están en riesgo de extinción.

En el Caribe insular, por su parte, muchas economías rurales dependen de la recolección y comercialización de plantas aromáticas y medicinales, tanto para el consumo local como para el turismo sostenible y la industria cosmética natural. 
Pero la vulnerabilidad frente a huracanes intensificados por el cambio climático y la pérdida de hábitats costeros añade presión sobre ecosistemas ya frágiles, como advierte la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Conservar las plantas medicinales en esta región no es solo una cuestión ambiental, sino también cultural y económica. Implica reconocer el conocimiento ancestral de comunidades indígenas y afrodescendientes, fortalecer marcos legales contra el biotráfico y promover cadenas de valor sostenibles que garanticen que los beneficios lleguen a quienes históricamente han protegido estos recursos.

En 2026, América Latina y el Caribe no solo celebra la vida silvestre, reivindica su papel como guardianes de una herencia verde que puede marcar la diferencia entre la pérdida irreversible y la esperanza renovada.

Más que conmemorar, actuar

El Día Mundial de la Vida Silvestre no debería ser visto solo como una celebración, es un llamado a fortalecer las redes que conectan la ciencia, las comunidades locales, las políticas públicas y el conocimiento ancestral para asegurar que las plantas y animales que sostienen la vida sigan prosperando. 

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Planta de Sábila

Foto: Khamkula /Adobe Stock

En un planeta donde cada especie es una página del libro de la vida, el 3 de marzo recuerda que proteger la vida silvestre, como indica la ONU, es proteger nuestra propia historia, salud y futuro.

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