Cultura

Proyecto Lucas ¿se acabó la actividad?

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Por supuesto que no, porque más allá de los premios, Lucas es una plataforma de promoción que ha potenciado por más de 20 años el desarrollo del video clip cubano, así que aún luego de galardonar y festejar a los mejores, se impone pensar y poner sobre la mesa lo que no anda tan bien como debiera.

Eso hicieron en sus declaraciones a la prensa algunos de los miembros del jurado.

La realizadora Ileana Rodríguez opinó que en esta edición “la calidad se ha centrado en pocos videos y, digamos, que en muchos hay más de lo mismo. Yo siempre busco, cuando ejerzo como jurado en Lucas, que haya originalidad, porque creo que el valor que puede tener un video es buscar siempre la inquietud que tenga ese realizador y ese artista, pues por lo general hay un consenso entre el músico y el realizador, entonces yo creo que siempre hay que buscar la originalidad, evitar los lugares comunes, las poses comunes.

En este sentido, llega el consejo del experimentado Rudy Mora: “que no se casen con una idea que ya está preconcebida y que se sabe que funciona. Lo que pasa con eso es que sabes a qué lugar llegas, pero ya por saberlo, se hace menos interesante, la búsqueda siempre es importante y sobre todo en Cuba, el género del video clip en Cuba no está condicionado artística y estéticamente por la producción de las disqueras, o sea, te permiten crear, el músico te da libertades, las disqueras no te limitan, por eso es penoso cuando tú como creador no aprovechas esa oportunidad.”

Michel Pascual, realizador y editor, señala “que el problema con el que más nos hemos topado en estas discusiones, está precisamente en el presupuesto estético. A veces hay ideas muy buenas, pero que no se llegan a concretar, porque desde el punto de vista de realización, los especialistas, la manera en que se edita el video, cómo se fotografía, quizás no hacen que el trabajo se cocine como uno espera y a veces es todo lo contrario, hay videos que se destacan por una especialidad determinada, pero el resto no funciona, no se encadena para un resultado mucho más feliz”.

Centrado en los efectos visuales, que son su especialidad, Víctor López opinó: “no creo que este año tengamos grandes brillos. Incluso en el trabajo con la inteligencia artificial creo que todavía estamos muy verdes, porque estamos todavía trabajando con elementos muy simples cuando, con inteligencia artificial, se han logrado hacer cosas realmente muy poderosas, que era prácticamente imposible realizarlas uno mismo por el trabajo de máquina, porque son muy complejas y la inteligencia artificial ha venido a darle solución a algunos tipos de efectos que antiguamente era muy difícil de lograr, pero también, como toda herramienta, lleva un conocimiento y un trabajar para ella, o sea, saber qué quieres hacer y cómo tienes que entregárselo para que ella te lo devuelva de una manera positiva, creativa y cuando veas el resultado sea algo que funcione bien”.

La emigración de algunos realizadores ya entrenados, la producción de menos materiales por razones de presupuesto y la inmediatez que caracteriza al video clip, fueron mencionadas como algunas de las posibles causas de la disminución en cuanto a la calidad que hoy preocupa a estos prestigiosos profesionales, quienes también reconocieron que emergen nuevos creadores talentosos en todas las especialidades.

La mirada siempre crítica del colega Joel del Río, pone la lupa sobre cuestiones medulares: “Este año se ha caracterizado por la pobreza, la falta de imaginación, el excesivo comercialismo y la discusión está precisamente en si es ese el cauce que debe seguir el video musical cubano o debemos exigirle otros derroteros, algo de arte, otras ideas, o si nos vamos a conformar con que inunde las plataformas, tenga no sé cuántos millones de vistas y esos sean los mejores videos, los más populares.

”El proyecto Lucas siempre ha tratado de distinguir entre una cosa y la otra, a veces coinciden, a veces no… Puede ser que, en lugar de tratar de buscar una narrativa o una imágenes que sean renovadoras, más o menos originales, sabemos que la originalidad no es una característica precisamente de esa época, pero en lugar de buscar eso, pues buscar lo que ya se sabe que funciona, lo que hace vibrar a las multitudes, la sexualización de ciertas figuras, masculinas y femeninas, antes era solo de las mujeres, ahora todo se ha sexualizado en un discurso que hay un momento en que te llega a parecer simplemente inaudito, grosero. No se trata de que uno vaya por el camino del puritanismo, sino de que cada cosa debe tener su espacio y cada tema y si el video musical está lleno de esos elementos de grosería, de sexualización, banalidad, frivolidad, colorines y bailoteo que ni siquiera es bueno coreográficamente, ya sabemos que los resultados que vamos a tener son sórdidos y entonces empieza a quedarnos ancho este proyecto, que tiene otras exigencias, otras perspectivas y quiere satisfacer otro grupo de necesidades sociales, intelectuales…”

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