Cuba: ¿Cómo prepararnos y protegernos ante la llegada de un huracán? (+ Infografías)

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Ante la proximidad de Ian, la tormenta tropical número 9 de la actual temporada ciclónica, CubaSí recomienda seguir un grupo de medidas para la protección de las familias debido a que esta tormenta tropical puede convertirse en huracán en las próximas 12 a 24 horas.

Es primordial que la tarea comience por cada persona y familia, y que parta del conocimiento que se tenga de las vulnerabilidades de nuestras residencias, su estado constructivo, resistencia de techo, paredes, ventanas y puertas ante fuerte vientos, posibilidades de derrumbe y filtraciones, y peligro de inundación en caso de estar en zonas bajas, cercanas a ríos, canales, cañadas o zonas costeras.

Por protocolo debemos estar permanentemente informados. No dejemos para después la tarea de limpiar techos, desobstruir tramos de zanjas, alcantarillas y desagües que puedan provocar inundaciones por intensas lluvias, chequear el estado y funcionamiento de la radio y las linternas de mano, como el estado de las baterías, y también tener a mano quinqués y velas. 

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Además, se deben puntualizar los recursos para la subsistencia durante el paso del evento, dígase depósitos de agua, de alimentos, botiquín de primeros auxilios, medicamentos para enfermedades metabólicas como la hipertensión y la diabetes. No menos importante, la Defensa Civil sugiere cerrar las entradas de gas, biogás o combustible doméstico que se emplea para la cocción de alimentos cada vez que use la cocina. 

Durante el desarrollo de estos sistemas se deben evitar desplazamientos durante la noche y bajo la influencia de los vientos, lluvias o inundaciones. Quienes se trasladen hacia centros de evacuación o viviendas de amigos o familiares, deben desconectar los equipos para evitar accidentes en sus hogares. No se debe olvidar la conformación de una mochila familiar con medios y recursos indispensables para la protección de las familias en otros centros de protección.

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Hay quienes subestiman medidas y dejan desagradables historias para amigos y familiares. Por ello se reitera no transitar por áreas inundadas, ni acudir a estas zonas para pescar, bañarse o recolectar objetos y artículos. Se insiste en que las personas no toquen cables caídos y se alejen de lugares con peligro de derrumbe o desplazamientos. Tampoco se debe salir en tiempo de calma, pues no es más que el ojo del huracán sobre nuestras coordenadas geográficas. 

En los últimos 50 años varios huracanes han arremetido el poderío de sus vientos e intensidad de sus lluvias contra Cuba, la zona del Caribe y el Sur de los Estados Unidos. El Irma, que azotó las Antillas menores en septiembre de 2017, golpeó con toda su fuerza Barbuda, San Bartolomé y San Martín, Puerto Rico, Dominicana, la Florida, y en Cuba bordeó la costa norte durante 72 horas causando diez fallecidos y daños en 13 de las 15 provincias. 

La “fatalidad” de las tormentas eléctricas

Aunque tenemos la posibilidad de ser prevenidos ante el impacto de un huracán, pues el avance de la tecnología y los sistemas meteorológicos lo posibilitan, lo cierto es que las tormentas eléctricas a veces no nos dan tiempo de escapar de la descarga de un rayo, aunque hay quienes desafían la naturaleza y se mantienen en piscinas, duchas, lagos, ríos, playas y botes, otros olvidan el consejo de no refugiarse debajo de árboles, y la historia del rayo termina siendo nefasta.

De acuerdo con el Instituto de Geofísica y Astronomía, en Cuba la primera causa de muerte por fenómenos meteorológicos es debido a la caída de rayos y por lo general, la mayor ocurrencia de estos coincide con los meses de la temporada ciclónica. Las estadísticas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente apuntan a que un promedio de 65 cubanos pierde la vida cada año. En la isla de 1979 a 2013 fallecieron mil 682 personas por estos procesos climatológicos.

Y es que Cuba califica como uno de las naciones más afectadas por estos eventos en todo el mundo, dada la gran actividad eléctrica que caracteriza las tormentas en el país. Las cifras apuntan que la mayor cantidad de descargas de este tipo se concentra en el Norte de la provincia de Pinar del Río, el interior de La Habana, Artemisa y Mayabeque, y en el Oeste de Matanzas.

Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) esta misma semana aconsejaron a la población «No bañarse ni lavar platos cuando hay una tormenta eléctrica. Es mejor evitar todo tipo de contacto con agua durante una tormenta eléctrica».

Según la advertencia, el peligro potencial comienza cuando la tormenta está a menos de 16 kilómetros de una persona. Destacaron que no hay que ignorar el sonido de la tormenta, «porque donde hay un trueno, hay un rayo, y un rayo puede matar o causar daño de la forma menos esperada. Eso incluye cuando estás en la ducha, en la bañera o incluso lavando los platos».

Sin embargo, aclararon que ese no es el único peligro bajo techo. «Hay que mantenerse alejado de los porches y balcones, no acercarse a las ventanas o puertas, y no acostarse ni apoyarse en suelos de concreto. 
Tampoco se debe utilizar nada conectado a una toma de corriente, como computadoras u otros equipos electrónicos y se debe evitar hablar con teléfonos con cable», agregaron los CDC, qué aclararon que «los teléfonos celulares y los inalámbricos son seguros», siempre que «no estén conectados a una toma de corriente a través de un cargador».    

Siempre que se tomen las precauciones pertinentes, se mantenga activa la precepción de riesgo y se actúe en sociedad por la vida de uno mismo y de los otros de forma responsable tendremos la capacidad de manejar la situación hacia nuestro favor, la vida humana, y el bienestar de quienes nos rodean.

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