Alfabetización sanitaria, un paréntesis para madres y padres

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La extensión del nuevo coronavirus por todo el planeta, como también el comportamiento de su transmisión a través de gotículas nasobucales y superficies infectadas, y las medidas higiénico-sanitarias a adoptar para evitar contagios, de seguro a muchas madres y padres les ha remarcado el valor de la educación para la salud para niños y niñas.

Si antes los hábitos de higiene no eran tan exigidos por los adultos, ahora más que decisivos, son de vida o muerte. De cierta forma, a partir de la conducta de los mayores es que se forma la de los críos. La adquisición de estos hábitos como taparse la boca al toser, lavarse las manos y usar botes de basura, depende asimismo de la metodología rigurosa a establecer por los progenitores. 

Desde edades bien tempranas a los infantes se les debe enseñar la importancia de lavarse las manos, el cómo hacerlo, en qué momento, y la autonomía que deben adquirir a la hora de realizarlo. Padres y educadores son responsables de emprender esa alfabetización sanitaria. Y para mejores resultados se debe lograr una buena colaboración entre ambas partes. 

A causa de la Covid-19 el uso de las mascarillas se ha hecho indispensable para evitar infectarse. Como si fuera una ecuación matemática, portar nasobucos, más lavarse las manos constante y correctamente, desechar pañuelos de papel usados, y mantener una buena higiene física, da casi siempre como resultado cifra nula en la lista de casos contagiados.

Esta efectividad es tan cierta, que recientemente el Congreso Digital de Pediatría, organizado por la Asociación Española de Pediatría (AEP), según la red de salud cubana Infomed, informó que las medidas higiénicas podrían minimizar hasta un 80 por ciento de enfermedades infecciosas no Covid en niños, como la gripe o las gastrointestinales gracias también a los tapabocas.

Juan Ruiz-Canela, vicepresidente de Atención Primaria de la AEP, señaló en el evento que padecimientos respiratorios como la gripe, la faringitis o la neumonía, considerados entre los más recurrentes en las consultas de pacientes agudos en pediatría, se ha comportado con valores inferiores en este invierno en países del hemisferio sur.

A pesar de que los niños no representan el grupo etario que desarrolla mayores complicaciones en torno a la enfermedad producida por el SARS-CoV-2 y que un gran porcentaje la desarrolla de manera leve o asintomática, sí es cierto que actúan como puentes transmisores del virus de las escuelas a los hogares y viceversa, y por ello sus cuidados e higiene resultan vitales.

Nuestras vidas y las de ellos dependen en gran medida del papel preceptor que juegan tanto los padres y familiares en el hogar, como después el rol que desempeñan los profesores en los primeros años escolares. Enseñar cada hábito de higiene como es debido y a la edad correcta significa tanto a progenitores como a hijos una vida más feliz, segura y saludable.

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