Villa Clara y su nominación al Hombre Habano por segunda vez

Linnel Marrero Turiño, el mayor veguero de la región central de Cuba, con un plan de siembra de 120 hectáreas (ha) para la actual campaña, defiende su segunda nominación consecutiva al premio Hombre Habano, distinción nunca antes alcanzada por un villaclareño y que reconoce resultados excepcionales en la esfera productiva, el impacto social y el empleo de tecnologías avanzadas.
Tras cosechar 1,8 toneladas por hectárea en el ciclo anterior y proyectar superar ese rendimiento durante el acopio de 2026, el joven de 32 años aúna a toda su familia en el empeño de generar ingresos a partir del trabajo en las cerca de 860 ha de la finca La Puntilla, ubicada en la comunidad rural de Falcón, municipio de Placetas.
En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, Marrero Turiño detalló que de las 120 ha planificadas, 105 ya están plantadas y las restantes 15 se completarán antes de finalizar diciembre, con una distribución de 60 ha destinadas al tabaco tapado (fundamentalmente para la exportación) y 60 ha al tabaco al sol (para la cigarrería nacional).
La nominación del guajiro a Hombre Habano se sustenta en el elevado índice de calidad de la hoja, con un 70 por ciento (%) de capas de exportación, en la extensión e impacto social de sus resultados y en el papel pionero en la introducción de la cura controlada en la provincia, destacó Arley López Sosa, subdirector de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco La Estrella de Villa Clara.
Actualmente, precisó, el productor emplea en su finca cerca de 400 personas, de las cuales el 75 % son jóvenes y más del 60 % mujeres, con un salario promedio semanal que oscila entre ocho mil y nueve mil pesos, lo que contribuyen a la dinamización económica de Falcón.
Más allá de los números, su gestión tiene un profundo impacto social, pues junto a otros actores del territorio, financió la millonaria impermeabilización del Hospital Pediátrico Provincial José Luis Miranda y reparó más de 10 kilómetros de caminos en la zona aledaña a La Puntilla, dijo.
Según Juan Marrero Rodríguez, padre de Linnel, entre los logros tecnológicos del proyecto familiar destaca la instalación de un sistema de energía solar con capacidad de 180 kilovatios, que garantiza la soberanía energética de la finca y alimenta equipos de riego, maquinaria agrícola y las innovadoras casas de cura controlada que reducen el ciclo de secado de la hoja de 60 a 21 días.
Con 13 años de experiencia en el cultivo del tabaco, los hermanos Marrero Turiño representan la cuarta generación de una familia dedicada a este renglón, y han convertido La Puntilla en un referente nacional de generación sostenible de ingresos, innovación y compromiso socia, explicó López Sosa.
La actual nominación al Hombre Habano reconoce no solo los altos volúmenes productivos de Linnel, sino también su contribución al desarrollo local, mediante donaciones de alimentos al sector salud y la educación, la venta de comida a la población, la reparación de infraestructuras comunales y la generación de empleo estable en una zona tradicionalmente agrícola.
