| María Elena Salado: la Poesía misma | ![]() | ![]() |
| Escrito por Raisa Guevara García | ||
| Lunes, 23 de Marzo de 2009 16:42 | ||
Si tuviera que referirme con una sola palabra a María Elena Salado, diría PERSEVERANCIA, esa más que cualquier cualidad ha caracterizado a quien desde casi niña quiso saber, aprender, escribir. Hago enormes esfuerzos para que este comentario no se me convierta en crónica, pues las motivaciones sentimentales brotan cuando de esta mujer se habla. Aunque las editoriales sólo conocen de su libro Con la voz de mi pupila, publicado por la villaclareña Capiro en el año 2000, María Elena Salado nunca cesa de crear, poesía según los más tradicionales cánones junto a otra más atrevida y renovada, descansa y espera por ser, algún día, libro en manos de interesados lectores. En el ya publicado me parece como si la autora mirara desde un balcón pasar la vida en sus más íntimos, menudos y cotidianos detalles. Reflexiones vitales, sentimientos, remembranzas, acuden al libro.
Nacida en Caibarién, en 1945, tuvo limitado acceso a la instrucción por lo que casi de forma autodidacta aprendió las primeras letras y ya adulta se inició en los talleres literarios donde consagrados como la profesora Hilda Oráa le indicaron los derroteros para andar el camino que aún hoy transita. A partir de entonces comenzaron sus premios provinciales y nacionales y publicó en revistas y boletines literarios. Pero su labor como promotora quizás rebase su fama de escritora, pues posee el don de la enseñanza, su casa ha sido sede de talleres infantiles, refugio para principiantes y morada de la Peña donde los ya consagrados, junto a otros con inquietudes literarias convergen e intercambian, mientras fundan tradiciones como la de celebrar cada 21 de mayo el Día de la Poesía local, no en balde, mereció ya el Premio Provincial de Cultura Comunitaria. Quienes la conocen, saben que María Elena es fuerte, laboriosa, a veces empecinada, muy sensible y capaz de aprender con humildad de cualquiera que pueda aportar a su obra, quizás estas sean las claves para que la soledad hogareña no la agobie. ¿Qué le falta? Medirse en eventos a los que por modestia no asiste, mostrarse a Cuba, probarse y probarnos la calidad de lo que hace, los libros, vendrán. CRÓNICA A MARIA ELENA SALADO Muchas veces traté de volcar en imágenes literarias lo que esta mujer me sugiere: mariposa triste, paloma herida, cesto de nomeolvides; pero no encontraba hasta hoy la expresión que abarcara a la vez su esencia sufrida y luchadora. Quizás para este, su cumpleaños cuya cifra no importa porque a mis ojos sigue siendo una muchacha trigueña de larga cabellera, con algo de Carilda y otro poco de muchas poetisas juntas, tan cubana que recuerda a las palmas, encuentre cómo decirle a María Elena Salado. ![]() ...me parece como si la autora mirara desde un balcón pasar la vida en sus más íntimos, menudos y cotidianos detalles...
Íntimas, hondas, pulidas desde el esfuerzo constante de superación, preñadas de aprender y darse, salen sus décimas, y explora en cuanta forma de hacer versos se conozca, da espacio a quienes aprenden las primeras rimas, y también ampara a los que saben para que enseñen, desde su patio florido. A estas alturas de conocerla, comprendo que María Elena Salado tiene la sal necesaria para puntear su dulzura, puede llorar por los otros y por los poemas de otros, amar aún cuando no se sepa y hacerlo por todo lo amable que existe, siempre con el rostro limpio, a la vista, frente al sol, sin miedo a sus rayos ni cuando la quemen o curtan. Para felicitar a la cultura de Caibarién porque desde hace poquito más de sesenta años tiene a María Elena, hago esta crónica de abril, sobre todo porque acabo de descubrir que mi amiga, la poetisa, es un fuerte y brillante girasol. |
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