Se busca cantidad y calidad en los 81 kg

Boxeo torneo playa giron 57 Edicion Final 75 kg Arlen Lopez vs Osley Iglesias

Entre 2010 y 2019 hubo un hombre que reinó a nivel mundial, casi de manera absoluta, en la división de los 81 kilogramos (kg). El camagüeyano Julio César La Cruz se convirtió en uno de los mejores representantes del pugilismo que organiza la aiba (Asociación Internacional de Boxeo Aficionado), gracias a sus extraordinarias condiciones para combatir.

La superioridad de La Cruz se tradujo en cuatro títulos mundiales (2011, 2013, 2015 y 2017) y el oro olímpico en Río de Janeiro-2016. Además, el agramontino capturó pergaminos dorados en la Serie Mundial de Boxeo, Juegos Panamericanos, Centroamericanos y del Caribe, junto a otros éxitos en copas internacionales.

Ahora, Julio César se trasladó a los 91 kg, y el puesto de cabecera en los 81 kg lo ocupa el ex 75 kg Arlen López. Este movimiento no es definitivo aún, pues con la postergación de los Juegos Olímpicos para el próximo año, y el regreso de Erislandy Savón (91 kg), recuperado de su lesión en una de sus muñecas, se vislumbra un camino de análisis por parte de los entrenadores del equipo nacional.

Si Savón está totalmente restablecido y exhibe una buena forma deportiva, es de esperar que Arlen y Julio regresen a sus divisiones anteriores. No tiene lógica poner a competir por un puesto a dos campeones mundiales, en cualquiera de sus variantes, cuando se sabe que en los 75 kg no hay un hombre establecido y de nivel mundial, a pesar de que Yainier Areu y Yoenlis Hernández tienen condiciones para brillar en eventos foráneos.

Por el momento, la situación ubica a Arlen en 81 y a Julio César en 91. Bajo esas condiciones debemos mirar la realidad actual de los 81 kg, una de las categorías de menos potencialidades de cara al próximo ciclo olímpico.

¿Tenemos futuro a la vista?

Independientemente de que Erislandy Savón recobre o no su dominio nacional, el traslado de Arlen y Julio César a sus pesos inmediatos superiores tiene sentido, más allá de que a varios entendidos no les guste esa estrategia.

Ambos boxeadores mostraron algunas dificultades para hacer el grado en sus pesos y, para no sacrificarlos de manera permanente, se decidió «experimentar» con este movimiento que, al menos a nivel nacional, dio sus frutos, cuando los dos se coronaron en el último torneo Playa Girón y se les vio adaptados a sus nuevas divisiones.

Sin embargo, en el caso de los 81 kg, no existe un presente alentador. Arlen López posee la fortaleza para calzar los guantes de Julio César y darle a Cuba triunfos en los cuadriláteros internacionales, pero un solo peleador exitoso no garantiza toda la calidad que se necesita en una categoría.

En el pasado reciente, dos jóvenes talentosos abandonaron el equipo nacional.

Osvary Morrell y Osnay Bencomo privaron a la división de una rivalidad que prometía ser de las más reñidas en futuros certámenes. Con las condiciones boxísticas de ellos dos se pudo estabilizar la categoría, lo que posibilitó establecer rotaciones en eventos internacionales.

Más allá de Arlen López, solo aparece como el nombre más llamativo el del camagüeyano Raicel Poll (26 años), quien en 2019 fue el subcampeón nacional. El resto de los peleadores que incursionan en esta división no reúnen las cualidades para, de manera inmediata, dar el salto a otro nivel.

Esta realidad la conocen nuestros entrenadores, tanto los de la preselección nacional, como los adiestradores de las escuadras provinciales. No es la primera vez que una división de éxito sufre un bajón cualitativo.

Moldear a los muchachos con mejor proyección, para que transiten de forma segura desde las filas juveniles a la escuadra de mayores, es el reto más cercano que se deben trazar los técnicos cubanos.

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